El Forjador de los Dioses

75 0 0
                                    

La lluvia caía torrencialmente sobre un pequeño pueblito de techos de paja y paredes de hormigón con el que se habían topado al llegar a las bordes del Imperio Austro-Húngaro, rodeado de bosques espesos y muchas charcas pantanosas. Oswald había sonreído cansado pero satisfecho al ver la caña de pescar que había hecho, aunque de forma rudimentaria con una rama y una cuerda, pues logró su cometido y sacó un pez de considerable tamaño (Aunque a Oswald le había tocado meterse hasta las rodillas en el agua fangosa y sacarlo a la fuerza) y cocinarlo en un fogata acompañado de una ensalada casera hecha con hojas de rúcula y borrajas, incluido con unos gajos de ajo que Darkwing traía en sus alforjas ("De ahora en más acostumbra a que prácticamente todas tus comidas estén sazonadas con ajo o un derivado para que, en caso de que un vampiro te ataque, le puedas aturdir con tu aliento... Y no pongas esa cara, eso me salvó el pellejo con un vampiro en Minsk una vez" decía él asando un gajo y masticándolo). Habían pasado días aprendiendo a hacer cuerdas con fibras de plantas, así como lanzas afiladas hechas con ramas. Mientras más días pasaban, Oswald ya había aprendido a saber dónde estaban los puntos cardinales con la posición del sol, así como a buscar posibles ciudades cercanas al subirse a los árboles, ya volviéndose cada vez más sencillo para él.

Al momento de llegar al poblado para dormir un poco en una habitación tras pagar unas monedas de plata, aunque la cama fuera en realidad una estera de juncos trenzados sobre unos trapos, Oswald había notado con agradable sorpresa unas botellitas de cristal llenas aceite vegetal en el fondo de su bolsa, sin duda cortesía de Ortensia, lo que hizo más llevadero el momento de ducharse con la helada agua de lluvia junto a unas columnas de piedra, frotándose con un trozo de estropajo para quitarse de encima el olor a sudor y a tierra excavada durante días, siempre sonriendo al pensar en ella.

—Ah, esto me recuerda a las abluciones que una vez me tocó hacer en un templo antes de destruir un Golem descontrolado (1) por petición de un rabino. —decía Darkwing al volver a la habitación donde estaba su discípulo, sentado en su respectiva estera, concentrado en la última lección: Como limpiar un arma, desmontarla y volverla a montar sin errores. El conejo alzó la vista, viendo que el pato, aparte de su máscara, estaba usando solo una toalla de lino, mostrando sus plumas blancas rizadas por el baño... Así como su torso y brazos al descubierto, llenos de rasguños y viejas y cruentas heridas... Oswald apartó rápidamente la vista, levemente turbado. Darkwing, notándolo, esbozó una sonrisa—. Solo llegan a molestar un poco cuando es época de frío. Te darás cuenta pronto.

—Me lo imagino, señor—murmuró Oswald pasando el trapo con aceite en su pistola, asegurándose de que cada rincón estuviera limpio... Aunque no había ninguna bala dentro de ella... Y según Darkwing, no habría una bala allí por varias semanas. —¿Puedo... puedo preguntar por qué me dio un arma si no voy a utilizarla?

Darkwing, ya sentado en la estera del frente y sujetando una de las ramas que había recolectado en el bosque con una un cuchillo con la otra para empezar a afilarlo, arqueó una ceja:

—Ya te lo había dicho, ¿no? ¿Qué pasaría si se te acaban las balas en una pelea? ¿Qué pasaría su tu espada o puñal salen volando lejos de ti por un zarpazo? —Darkwing hizo una pausa, echándole una mirada elocuente... Oswald no dijo nada, pero sabía perfectamente que pensaba en lo mismo: En la pelea en el mausoleo. —...Es en esos momentos donde uno debe ser recursivo, pragmático... sacar tu yo más selvático y primitivo, el que usaba piedras y lanzas para defenderse, así como su entorno... Y eso es lo que vamos a hacer a partir de mañana después del ejercicio de cavar tu tumba. Y aprovecharemos para poner a prueba algo que tienes como ventaja, chico.

Oswald parpadeó confundido: —¿En serio? ¿Qué cosa podría ser?

—Agilidad. 

...

Van Helsing I: Bautismo de sangreWhere stories live. Discover now