¡Libro de la magnífica Jean Webster!
Judy Abbott es una muchacha alegre, inteligente, amable y trabajadora que no conoce el mundo más allá de los muros del orfanato donde se ha criado... hasta que su vida da un vuelco cuando un misterioso millonario...
He sido admitida en el equipo de básquet y debería haber visto el moretón que me hice en el hombro izquierdo. Azul y caoba, con pequeñas vetas anaranjadas. Julia Pendleton trató de entrar y no la aceptaron. ¡Hurra!
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¡Ya ve usted qué alma mezquina la mía!
El colegio se está poniendo cada vez mejor. Me gustan las chicas, los maestros, las clases, los parques y la comida. Nos dan helado dos veces por semana y nunca, nunca, pastel de maíz.
Usted quería que le escribiera una vez por mes, ¿no es así? ¡Y aquí me tiene, acribillándolo a cartas cada tres o cuatro días! Pero estoy tan emocionada con tantas novedades y aventuras, que tengo por fuerza que hablar con alguien y usted es la única persona que conozco. Por favor, perdóneme si me exalto. Ya me voy a serenar dentro de muy poco. Si mis cartas lo aburren, siempre le queda el recurso de tirarlas al cesto de papeles.
Le prometo que no le voy a escribir otra carta hasta mediados de noviembre.