Conan perseguía al travieso perro hasta llegar a lo que parecía un callejón sin salida, de pronto, una sección del muro se abrió, dejando a la vista a una castaña bastante familiar para el ojiazul.
- ¿Ran? –Susurró. La castaña solo sonrió amablemente.
-Soy Nakamori Aoko, sígueme por favor, Vermouth-sama te está esperando. –Conan asintió avergonzado por confundir a su mejor amiga, por lo que se disculpó y siguió a la castaña a través de los pasillos. Hasta llegar a un enorme invernadero, de estructuras elegantes y cubierto por cristales. El ambiente se sentía realmente fresco debido a la gran cantidad de árboles y plantas que había dentro, sumado a ello una enorme fuente en el centro. Caminaron hasta llegar al fondo del lugar, donde una elegante mujer de cabellos rubios estaba sentada, rodeada de algunos hombres vestidos de negro. Conan se tensó al reconocer a dichos hombres, afortunadamente, ninguno de ellos mostró indicios de reconocerlo. Estos al verlos llegar, hicieron una reverencia y se retiraron del lugar. Aoko se acercó y susurrando algunas palabras al oído de la rubia, se retiró del lugar.
-Así que tú eres el hijo de Kaito –Preguntó la mujer llamando la atención de Conan.
-Soy Conan, el hijo del hechicero Plumas negras. –Dijo con timidez.
-Debes de estar cansado, siéntate. –Invitó la rubia.
-Ah, muchas gracias. –Conan se acercó y se sentó en la silla que estaba frente a Vermouth.
-Yo soy Sharon Viyenard, pero todos me conocen como Vermouth, soy la reina de los magos de Beika. –Se presentó, pero la atención de Conan se vio desviada al pequeño perro de manchas grises que estaba al lado de la maga.
-¿Ese es su perro? –Preguntó.
-Se llama Agasa, es mi perro callejero, le pedí que te escoltara hasta aquí. –Explicó con una sonrisa. –Conan suspiró al recordar el incidente de las escaleras y saber que no se trataba de Kid después de todo.
- ¿Debo suponer que Kaito Kid no va a presentarse? –Preguntó recalcando lo obvio.
-El es tan flojo, que prefirió enviarme a mí. Y por eso temo que no le será útil al reino. –Explicó con falso pesar.
-Qué pena me da escuchar eso. –Dijo Vermouth mirando hacia un lado con tristeza. –Kaito fue el último aprendiz que tomé a mi cargo, después de que lo encontré vagando por el desierto, perdido y sin recuerdo alguno sobre quien era o de donde venía. Nunca había tenido a nadie tan talentoso. Estaba feliz de encontrar a un digno sucesor con tales habilidades. –Contó. –Pero lamentablemente el poseía una maldición, aún no puede determinar con exactitud cuál es, puesto que una magia aún más poderosa que la mía, protege el encantamiento, no me deja acercarme o si quiera resolverlo, esta se activo cuando alcanzó la mayoría de edad, desde entonces, se aisló del mundo, comenzó a utilizar la magia con propósitos egoístas, no regresó a terminar su aprendizaje.
-Lo lamento... -Conan no sabía que decir, es decir, esa información era nueva para él, sabía del hechizo, si, pero no de que se trataba con exactitud, primero sus recuerdos perdidos y ahora su maldición que se auto protegía, tenía mucho que averiguar.
-Joven Conan
- ¿Si?
-El chico es demasiado peligroso, tiene demasiados poderes para ser alguien sin emociones ni pasado. Si continua por ese camino de egoísmo, terminará como la bruja roja. –Conan la miró con duda. –Tráela. –Tras esas palabras, la chica castaña de hace un momento, se hizo presente con un pequeño diablo de metal, donde venía subida una familiar figura para el pequeño. Conan jadeo al reconocerla.
- ¿¡Bruja roja!? ¿¡Qué te sucedió!? –Conan estupefacto observaba a la que debía ser la bruja roja, esta había dejado de ser una bella jovencita de 20 años, para pasar a ser una anciana de aproximadamente 60 o 70 años.
-La he desojado de sus poderes, esa debe de ser su verdadera apariencia, antes también solía ser una prometedora bruja, pero cayó en un abismo de egoísmo y codicia, que la hicieron desviarse del camino correcto. Nuestro reino no puede seguir ignorando esta clase de problemas. Si Kaito Kid no viene al palacio, a poner a su magia a disposición del reino, me temo que terminará como ella. –Expresaba Vermouth con seriedad. Haciendo que Conan se enfadara.
- ¡Ya es suficiente! –Conan se puso de pie realmente molesto, tal grito asustó incluso al pequeño Agasa. –Ahora entiendo porque a Kaito le inquietaba tanto venir aquí. Es una trampa. Los atrae con una "invitación del rey" pero luego los despoja de sus poderes. Kaito jamás haría algo cruel. –Sentenció Shinichi con completa seguridad. –Quizás sea molesto, infantil e imprudente, pero es una persona con principios, es un mago muy noble que solo quiere ser libre. El no necesita de personas como usted, él sabrá cómo lidiar con su hechizo, de eso estoy seguro. –Hablaba Shinichi con emoción en la voz, con completa seguridad, defendiendo a Kaito.
-Oh ya, vaya, vaya, quien lo diría –Vermouth rio con malicia. –Estas enamorado de Kaito. –Tales palabras hicieron que Conan frunciera el ceño confundido, justo en el momento que sintió que alguien tiraba de su capa.
-¿Kid? ¿Dónde está Kaito Kid? Dijiste que vendría. –Akako intentaba ponerse de pie, sujetándose de Conan a duras penas. –Quiero su secreto, su secreto me pertenece, la joya debe ser mía para... -Akako cayó al suelo, impidiéndole continuar hablando.
-Basta, calma, Kaito no va a venir. –Intentaba levantarla, pero era demasiado pesada para un pequeño como él.
-Yo no estaría tan segura. –Dijo Vermouth con malicia. Un hombre se hizo presente en el lugar, se trataba de un hombre alto con bigote, Vermouth estaba a punto de ponerse de pie para saludar, pero este la detuvo. –Inspector Nakamori. –Saludó desde su lugar.
-Descanse majestad. –Devolvió el saludo. -¿Cómo se siente el día de hoy?
-Muy bien, gracias.
-Preferí visitarla que participar en una aburrida reunión de guerra. –Nakamori se dio la vuelta, notando la presencia de Conan y Akako. -¿Invitadas?
-El pequeño es el hijo de Kaito Kid. –Respondió.
-Ya veo. –Nakamori se acerco a Conan –Gracias por venir, pero decidí no usar magia para ganar la guerra. Por ahora resguardamos el palacio con la magia de Vermouth-sama de las bombas enemigas, pero ahora los civiles son el blanco, ese es el problema con la magia, buscan atacar los puntos más vulnerables, a donde esta no puede llegar.
- ¡Vermouth! –Otro hombre, idéntico al que estaba dentro de la habitación se hizo presente, ondeando una hoja al aire con emoción. Sorprendiendo a todos los presentes. –Tenemos un nuevo plan, esta vez ganaremos sin problema alguno. –Explicaba con emoción, hasta que reparó en su réplica. - ¿Eh? ¡Jajajaja! Vermouth, es el mejor doble que has hecho de mi –Expresó con diversión –Sigue trabajando, de la guerra nos encargamos nosotros.
-Por supuesto, inspector Nakamori. –Dicho esto, se retiró del lugar. –Hola Kaito, me da gusto verte de nuevo.
-Luce radiante como siempre, Vermouth-sama –Elogió con galantería.
-Vaya disfraz que elegiste, ¿No me aprendiste nada acaso?
-No trato de competir con mi maestra. –Kaito ya sin el disfraz, llegó al lado de Conan y lo sujetó de los hombros con delicadeza. –Mantuve mi juramento y aquí estoy, ahora, si nos disculpa, nos retiramos.
-Temo que no se irán –Dijo Vermouth con malicia, hizo aparecer un lago bastón de madera, el cual golpeó contra el suelo.
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Kaito's Moving Castle
FantasySe dice que hace mucho tiempo, un mago estuvo en búsqueda de una hermosa joya durante años, pero no una joya cualquiera, esta le otorgaba la inmortalidad a aquella persona que bebiera el líquido que de esta emanaba al colocarse frente al brillo de l...
