Capitulo 3: El castillo en el desierto

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Capitulo 3: El desierto

Sentía una gran incomodidad, la dura superficie del suelo no era el mejor lugar para dormir. Poco a poco fue recuperando la conciencia debido a la incomodidad que sentía. Algo desorientado miró a su alrededor, aún estaba oscuro, no entendía que hacía tirado en medio del despacho, todavía estaba oscuro, intentando recordar que hacía ahí y porque repentinamente todo parecía más grande. Miró sus manos y confundido vio como estas eran muy pequeñas, como las de un niño pequeño. Repentinamente, recordó todo lo acontecido, se levantó de golpe y corrió a buscar un espejo de cuerpo completo.

Al mirar a su reflejo, vio a un niño pequeño, tocó su rostro, miró sus manos y se dio la vuelta analizándose. Efectivamente se había convertido en un niño de 7 años aproximadamente.

-¿¡Este en verdad soy yo!? –Soltó finalmente con su nueva voz de niño. -¡Esto no puede estar pasando! ¡Debe de ser un sueño, esto es un sueño! –Se decía a sí mismo, por lo que se pellizco intentando "despertar" de dicho sueño. Pero al ver que el dolor se sentía tan real y seguía con la misma apariencia respiró profundo y se dirigió a su habitación. Encontraría al culpable y recuperaría su apariencia. Evidentemente había sido afectado con magia y la única persona que vino a su mente fue Kaito Kid. El definitivamente lo ayudaría, cuando lo rescato en la mañana, dijo que lo protegería por lo tanto no se negaría a ayudarlo ¿Verdad?.

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-¡Buenos días a todas! –Yukiko entró alegre con un montón de cajas, obsequios para todas las chicas que vivían ahí. -¡Shinichi! –Llamó al ver ausente al joven de ojos azules. -¿Dónde está Shin-chan? –Se asomó a la oficina donde pasaba la mayor parte del tiempo, sumergido entre documentos. -¿Acaso fue llamado al palacio de nuevo?

-Oh, Shinichi-kun no ha salido de su habitación aún. –Dijo una de las muchachas en tono extrañado.

-Qué raro, es un adicto al trabajo, ¿Estará enfermo? –Se dirigió a la segunda planta. -¡Shinichi! ¡Shin-chan! ¿Dónde estás? –Dentro de la habitación, Shinichi se encontraba preparando todo para el viaje que estaba por realizar. Se sobresaltó un poco al escuchar la voz de su mamá.

-¡Mamá! –Soltó olvidando su nueva voz. -¡No entres, estoy algo enfermo, no quisiera contagiarte! –Gritó fingiendo una voz un poco más madura.

-Oh, ya veo, tu voz suena un poco extraña.

-E-Es por el resfriado, estaré bien. No te preocupes. Estaré en cama todo el día. –Le dijo, su mamá no del todo confundida, se fue. Shinichi suspiró aliviado al escuchar los pasos de su mamá alejarse. –No puedo quedarme aquí, debo apresurarme, debo encontrar Kaito Kid. –Tomó la mochila donde había preparado todo para el viaje, miró la hora, todas las chicas ya debieron haberse ido a su propio trabajo y su mamá ya debió irse con su padre a la ciudad. Asegurándose que efectivamente ya no hubiera nadie, salió a toda prisa de la casa.

Cruzo las calles a toda prisa, nadie lo reconocería seguramente, pero para asegurarse, había tomado sus lentes de lectura que usaba ocasionalmente y se los había colocado. Llegó al borde de la ciudad, donde iniciaban las colinas, suspiró agotado al ver todo el camino que le esperaba.

-Disculpe señor, ¿A dónde se dirige? –Preguntó a un hombre mayor que estaba alistando su carreta cargada de pacas de heno. Este lo miró con curiosidad. –Me dirijo al desierto que está al otro lado de las colinas. –El hombre miró al pequeño con extrañeza.

Kaito's Moving CastleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora