Capítulo 12: Preocupación

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El sonido de agua cayendo con fuerza, hizo que Conan despertara asustado, con el cabello alborotado mirara a su alrededor, una vez que se dio cuenta que estaba en su improvisada cama, suspiró aliviado, todo había sido un sueño, pero ese sueño se había sentido tan real, sacudió su cabeza ligeramente avergonzado por la clase de sueño que había tenido. Miró a su alrededor un tanto preocupado, recordando las palabras de la reina de los magos "El ya poseía una maldición cuando lo encontré, aún no puedo determinar con exactitud cuál es, puesto que una magia aún más poderosa que la mía, protege el encantamiento, no me deja acercarme o si quiera resolverlo, esta se activo cuando alcanzó la mayoría de edad"

-Jii-san, ¿Entró Kaito? –Preguntó intentando olvidar sus preocupaciones por un momento.

-¡Así es Conan-kun! ¡Entró muy mal, debes darte prisa y averiguar cómo deshacer su maldición! El tiempo se nos acaba.

-¿Se convertirá en un monstruo o algo así?

-No puedo darte detalles, si tan solo recordáramos que fue lo que nos sucedió, sería más fácil para ti ayudarnos. –Exclamó con pesar.

-¿Sabes que fue lo que dijo Vermouth? –Jii lo miró con curiosidad. –Dijo que cuando encontró a Kaito, el ya poseía una maldición, de la cual no pudo determinar con exactitud cuál es, puesto que una magia aún más poderosa que la de ella protege el encantamiento, y que no le dejó acercarse o si quiera resolverlo, y esta se activo cuando alcanzó la mayoría de edad. ¿Tú que sabes de ello?

-No estoy seguro... no puedo decírtelo, ya sabes, la misma maldición lo impide...

-¿Quieres que te arroje agua para que hables? –Amenazó Conan frustrado.

-Si me extingues, Kaito-sama podría morir también. –Respondió algo asustado. Conan suspiró y se dirigió a la salida del castillo. Caminó hasta el borde del acantilado donde estaba aparcado el castillo, observando con melancolía el mar de nubes que estaba frente a él. El contraste de la luz matutina le daba un aspecto simplemente hermoso. Volvió su mirada al escuchar los característicos sonidos de Amuro cuando se desplazaba. –Amuro-san, vamos a necesitar mucho valor.

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-¡Enano, todo listo! –Gritó Haibara sujetando el extremo de una cuerda, que a su vez estaba enredada en Amuro.

-¡Sosténganla con fuerza! –Gritó Conan desde la boca del castillo. –Jii-san, abra bien. –Pidió dirigiéndose a la pequeña aeronave que se había estrellado en el interior del castillo. -¡Aquí vamos! –Se puso en posición para empujar, lamentablemente su cuerpo de niño no poseía la fuerza necesaria, así que tuvo que esforzarse el doble. Poco a poco fue cediendo, pero en un momento de ira, pateo con fuerza el metal. -¡Dije que te muevas! –La acción provocó que la máquina se encendiera y comenzara a perseguir a Amuro y a Haibara a lo largo de la colina, hasta que estrelló contra un roca y se detuvo. –No se para que limpio este castillo si es un basurero. –Se quejaba Conan barriendo los escombros restantes. –Haibara-san, es hora de comer.

-No le des de comer, es la bruja roja después de todo, la que te causó problemas. –Se quejó Jii al ver como Conan alimentaba a una decrepita Akako.

-Qué más da, de no haber sido por ella... -Un sutil sonrojo apareció en sus mejillas. Haibara lo miró con diversión, pero sin hacer ningún comentario, hizo que Conan se pusiera nervioso. Ignorando a Haibara, continuó dándole de comer.

Kaito's Moving CastleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora