Un fuerte grito proveniente del segundo piso lo hizo atragantarse con el agua por lo repentino que fue. Seguido de eso, unos apresurados pasos se escuchaban acercándose a toda velocidad acompañados de algunos golpes secos.
- ¡Conan-kun! ¿¡Qué demonios me hiciste!? ¡Eres un saboteador! –Gritó Kaito desde las escaleras. Este bajo a toda velocidad y se acercó a Conan, con solo una toalla envolviendo su cintura.
- Pero, ¿¡Qué está sucediendo!? ¿Qué hice? ¿Por qué tantos gritos? –Preguntó Conan asustado.
- ¡Mira lo que me has hecho! ¿¡Porque tocaste mis cosas del baño!? –Decía alterado sin explicarle a Conan que estaba pasando. - ¡Moviste las opciones que estaban en el baño!, ¿No es así?
- ¿Tocas tus cosas? ¡Solo las puse en orden! ¡Deja de moverte y explícame que sucede!
- ¿Ordenar? ¿¡Ordenar!? ¡Claramente lo hiciste a propósito! ¡Mira el color de mis ojos y mi cabello! –Entonces fue como Conan lo notó, el brillante azul de los ojos de Kaito se había convertido en un color verde bastante claro. Su cabello había pasado de ser azabache a un castaño claro.
-Pero que bonito color –Soltó perdido en sus profundos ojos por unos segundos, reaccionó al ver lagrimas acumulándose en sus ojos.
-No es verdad, soy repulsivo. –Al borde del llanto, se dejó caer en la silla en la que anteriormente estaba sentado Conan. Se cubrió el rostro con ambas manos.
-No llores, no esta tan mal, lo arreglaremos. –Intentó consolar, cuando notó que el color de su cabello comenzó a oscurecerse, hasta cambiar a un tono chocolate oscuro, Kaito lo miró con el ceño fruncido y pudo ver que también sus ojos se habían oscurecido, hasta tornarse d un color entre violeta y lila.
-Es inútil, me quiero morir, ¿Cómo puedo vivir si no puedo ser apuesto? –Se quejaba cual niño pequeño.
-No, no digas esas cosas, mira de nuevo, ese color de cabello y ojos te quedan mejor. –Kaito seguía haciendo su rabieta, ignorando las palabras de Conan. Pronto, el castillo comenzó a sacudirse, las sombras comenzaban a tomar formas abstractas, hasta el punto de que estas comenzaban a tomar formas humanoides. La habitación parecía deformarse y las luces se apagaron, haciendo que el ambiente se volviera más tétrico, asustando a Conan y preocupando a Haibara.
- ¡Ya basta! ¡Kaito-sama, no haga esto! –Pedía Jii al ver las sombras crecer.
-Está invocando a los espíritus de las tinieblas. Lo vi hacerlo una vez cuando lo dejó una chica. –Le explicó Ai a Conan al ver lo asustado que estaba por tal desplante del mago.
-Tranquilízate Kid, te volveremos a teñir el cabello y Ai se encargará de una pócima para tus ojos. –Conan se acercó a Kaito y colocó su mano sobre su hombro, pero al hacerlo, se asustó al sentir que este estaba cubierto por una especie de baba verde, que cuando retiró su mano un hilo de la sustancia lo siguió. Retrocedió entre molesto y asustado.
- ¡Basta ya! ¿¡Crees que lo estás pasando!? ¡Pues yo nunca en mi vida he sido apuesto! ¡Mírame ahora, lo he perdido todo, solo soy un mocoso ahora! –Gritó sin pensar, había tenido demasiado estrés últimamente, él nunca se ha considerado una persona frágil, pero la cantidad de experiencias vividas en tan poco tiempo, destrozaron su confianza. Sus ojos se llenaron de lágrimas. - ¡Me voy de este lugar! –Se dio la vuelta y salió corriendo del castillo. Afuera llovía intensamente, pero sin importarle, siguió corriendo hasta llegar al borde de un acantilado.
Shinichi, sin poderlo evitar, rompió en llanto, un llanto desgarrador en la soledad de la montaña, bajo la lluvia, lloró, lloró hasta que no pudo más, su ropa estaba empapada, quizás atraparía un fuerte resfriado, pero en esos momentos, nada le importaba. Cuando se sintió agotado, notó que la lluvia dejaba de caer sobre si, alzó la mirada y notó que Amuro lo cubría con una sombrilla.
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Kaito's Moving Castle
FantasíaSe dice que hace mucho tiempo, un mago estuvo en búsqueda de una hermosa joya durante años, pero no una joya cualquiera, esta le otorgaba la inmortalidad a aquella persona que bebiera el líquido que de esta emanaba al colocarse frente al brillo de l...
