I
Sinceramente no sé por qué acepte venir a reunirme con Laura aquí en la misma cafetería donde comenzó nuestra primera cita. Según ella quiere hablar pero en realidad no puedo ni imaginar lo que sea que tenga para decirme. A ver, ya quedó todo claro con aquel mensaje. Sin embargo me causa curiosidad el por qué de su reaparición.
Estoy sentado en la misma mesa donde nos sentamos aquella vez y miles de recuerdos caen en un revoltijo de emociones donde, desgraciadamente, predomina la felicidad. Y digo desgraciadamente porque después de todo lo que dijo no sé por qué razón debería sentirme feliz recordando los momentos lindos que pasamos, que fue el 99% del tiempo, así que es como recordar cualquier cosa y decir en mi mente "Oh, qué lindo fue ese día". Claro, como yo no quería pensar más entonces tengo la cabeza llena de pensamientos que me hacen sentir patético nuevamente.
Voy por la mitad de mi latte cuando veo a Laura atravesar la puerta, quedamos a las 2:30 PM y son las 2:29, "puntual como siempre" pensé. Un retorcijón en el estómago me aturde cuando la veo, igual que siempre, con su hermosa piel canela y su cabello castaño que tanto me gustaba, o me gusta, y aquel mismo suéter que usó cuando nos encontramos con Sofía por primera vez pero con una falda holgada hasta las rodillas. No me imaginé volver a sentir nada cuando la viera pero sin duda no puedo evitar ponerme nervioso, después de todo. Es decir, con ella perdí mi virginidad y la pasé muy bien, no es como si fuera una chica más. Me levanto y hago una finta como para abrazarla pero lo pienso mejor y tan sólo nos damos un pequeño beso en las mejillas. Cuando se sienta nos regalamos una pequeña sonrisa y nos quedamos en silencio sólo unos segundos.
- ¿Cómo estás? - pregunta ella.
- Bien - digo sin más ya que los nervios no me dejan pensar en nada bueno.
¿Estaba bien en realidad? Con todo lo que ha pasado en estos días y teniéndola de nuevo en frente no sé realmente si estoy muy bien que digamos, pero creo que es mejor no entrar en detalles.
- Te extrañé bastante - suelta de sopetón.
No puedo evitar sentirme más nervioso aún. ¿Qué manera de empezar es esa?
- ¿Ah sí?
- Definitivamente - dice con una sonrisa - Desde aquella vez he estado sola en Caracas de aquí para allá haciendo diligencias y viviendo con mi papá. Ya sabes que era agotador lidiar con él, imagínate viviendo con él.
- Si, supongo - digo mientras le doy otro sorbo a mi café.
- ¿Tú cómo has estado?
- Bien, te dije. Ya sabes, la graduación, el examen para la universidad... No ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos, no es como si haya pasado mucho en mi vida.
En realidad si, ha pasado demasiadas cosas de las que preferiría no acordarme justo ahora. Le doy otro sorbo y desvío la mirada para que no se note que en realidad estoy muy estresado en este momento.
- Sabes, te conozco - dice meneando la cabeza - Cuando mientes o te estresas se te nota mucho.
Lo que me faltaba. Ahora quiere hacer de terapeuta con el chico con el que terminó para irse a Argentina con la persona a la que ama. Eso es ridículo en todo sentido.
- Entonces ya deberías saber que estoy muy estresado, supongo.
- Si, la verdad que sí.
No digo nada por unos cuantos segundos, realmente no me siento bien en este momento como para hablar con Laura de nada. Ella sólo me mira sin hacer ningún gesto hasta que se recuesta en el espaldar de la silla y apoya sus manos sobre la pequeña mesa.
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Si es contigo, mejor
RomanceEn su ultimo año de bachillerato, Gabriel y su mejor amiga desde 4to año de primaria Sofía comienzan a descubrir su sexualidad juntos cuando empiezan a pasar por distintas situaciones con la gente que van conociendo mientras se preparan para la uni...
