Nayeon despertó de última, todos los demás estaban de aquí para allá. Al primero que encontró fue a Felix que estaba en musculosa ejercitandose en el mismo lugar donde practicó su poder el día anterior mientras era admirado por algunas ninfas. Si tan solo supieran...Pensó Nayeon con una sonrisa al verlas soltar suspiros ante los musculos del chico.
—Oye tú, musculos—Llamó Nayeon con la intención de molestar al rubio—. ¿Poniendote fuerte para impresionar a Changbin?—Cuestionó haciendo que el chico parara para prestarle atención. Estaba sudoroso y su rostro pecoso rojo—. Eso me responde que sí.
Felix rodó los ojos y tomó la botella de agua que había en el tronco. La bebió con tanto salvajismo que Nayeon hizo una mueca de asco mientras se sentaba.
—De hecho sí—Rió divertido y se paró en frente de la coreana—. Tú deberías hacer lo mismo con la maestra Mina, querida. No vaya a ser que la ninfa líder te la quite—Le devolvió la broma.
—Qué gracioso, Felix...Te recuerdo que Mina no me gusta—Dijo levantandose del tronco mientras sacaba su daga de la funda—. Ella puede acostarse con ella si quiere.
Felix rió mientras veía como la coreana fallaba el tiro contra el árbol más cercano.
—Ay sí, te repito que soy rubio pero no tonto. De seguro si las ves hoy juntas te vas a explotar de los celos que guardas—Contestó.
Nayeon mordió su labio inferior yendo a recoger su daga.
—¿Es que están juntas?
—De hecho, sí. Desde hace un rato. Parece que hablan sobre los favores que le pidió la líder.
Nayeon mordió su lengua y rodó los ojos intentando que su molestia no se viera.
—Pues qué bueno. No me importa—Respondió cerrando uno de sus ojos poniendo la daga en posición para lanzarla—. Myoui Mina puede hacer lo que le plazca.
Volvió a lanzar la daga fallando por segunda vez. Gruñó y cerró los ojos con fuerza, se sentía inútil por no tener la puntería.
—Como digas—Le dijo Felix—. Ya lo harás mejor, no te desanimes.
El coreano salió del lugar yendose por el sendero dejandola sola. Nayeon suspiró, no sabía cuando podría decir a viva voz que Mina le gustaba. Porque sí, le gustaba, le hacía palpitar su corazón como ninguna otra persona pudo. Nisiquiera Momo; pensó por primera vez en la japonesa de flequillo después de mucho tiempo, parecía que había desaparecido o tal vez estaba desesperaba buscandola en Seúl mientras ella estaba en esa travesía de hechiceros contra magos. Recordaba muy bien que la pelinegra la había hecho sentir querida en demasiadas ocasiones, en los meses que se conocieron se sintió plena pero no tanto como estaba con Mina. Mina era algo diferente, algo que no podía explicar con palabras.
Nunca serán iguales; se convenció tomando de nuevo la daga. Ese día había despertado dispuesta a practicar sus movimientos y lo haría hasta que su brazo doliera.
—Aquí vamos...
[...]
Mina caminó por el sendero en silencio hasta la zona que había escogido para practicar antes de seguir con su travesía. Había tenido una discusión con la ninfa líder sobre algunos favores como oro, piedras preciosas y demás, para su suerte no había tocado el tema del matrimonio pero las miradas lascivas no le pasaban desapercibidas. Pensaba que se encontraría con Felix al escuchar movimientos pero su sopresa fue a ver a Nayeon haciendo una leve pirueta con su daga para después lanzarla contra el árbol enterrandose en todo el medio.
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Magical souls | Minayeon.
FanfictionUna hechicera de corazón frío y una simple mortal que es involucrada en el mundo mágico por el ayudante de la hechicera. ¿Podrá la hechicera de corazón de piedra proteger a la mortal de los magos oscuros? ¿Se descubrirán los secretos ocultos? Esta...
