El silencio duró unos minutos. Nayeon se sentó agobiada y a unos metros de ella Mina suspiraba dándoles la espalda, Felix tampoco podía creer aquello y se le rompía el corazón de solo pensar que aquellos momentos podían ser los últimos con su maestra. La pelinegra miró el palacio de Wonwoo apretando su mandíbula en el proceso, ya no podía rendirse y si aún si quisiera se iría del mundo material dándole gusto al estúpido mago oscuro que le jodió la existencia en sus veintisiete años mortales. Cuánto lo detestaba. A él y a todos los que fueron sus aliados, todo lo que le quitó contando a sus padre y a Jaejoong sin dejar fuera a Joohyun.
Unas fuertes pisadas que se acercaban la hicieron levantar su mirada. A lo lejos, desde el palacio, venía un ejército de magos vestidos al estilo medieval con el fuego brotando de sus manos, supo ahí que estaba el último obstáculo antes de llegar a la dichosa batalla final con el peor enemigo de su historia. Los demás se levantaron alertas, Felix sintió el pánico calarle al ver tantos magos en el ejército de fuego, todos esos tendrían que derrotarlos para llegar a Wonwoo y a los miembros más importantes de su aquelarre. La pelinegra pudo ver en frente de las tropas a otro mago tan detestable como el mismo supremo: Min Yoongi. Este venía con su sonrisa provocadora mientras el ejército seguía zapateando alzando grandes nubes de polvo hasta que pudieron alcanzar el puente donde se detuvieron por orden de Yoongi.
—Pero si es Mina...¡La gran hechicera!—El rubio caminó hasta ella dejando que su corta cola de caballo se meneara. Una cicatriz sobresalía de su ojo derecho mientras pasaba su lengua por sus labios con diversión—. Debería pedirte un autografo...¿O sabes qué? Mejor te digo que será un placer pelearme contigo—Rio con diversión con sus ojos rojos destellando.
Mina solo lo miró seria. Las venas recién salidas le daban un aspecto más intimidante y frívolo, lo que tal vez necesitaba para que a Yoongi se le quitara la sonrisa tonta de la cara.
—¿Algo más?—Cuestionó Mina. No había ninguna expresión en su cara lo que llegó a intimidar al rubio que retrocedió un poco.
—No. No. ¿Qué más tendría que decir?—Caminó de vuelta hacia los magos mientras Mina comenzaba a apretar sus puños.
Felix no se quedó atrás, este pidió en silencio a Nayeon que siguiera a Suan hasta un lugar seguro y él comenzó a caminar hasta el lado de su maestra. Podía escuchar la respiración de Mina con sus músculos se tendandose y sus dedos se convertían en garras de color azul neón que soltaban un aura del mismo color, sus ojos se volvieron oscuros y las venas de sus párpados se pusieron más oscuras debido al esfuerzo que hacía. Felix rogó a sus adentros que pudieran terminar con todos los magos, sus brazos se envolvían solo de aura verde neón y sus ojos brillaban del mismo color.
Yoongi gritó haciendo que los magos lo hicieran también comenzando a correr hacia Mina. La hechicera no tuvo piedad, comenzó a pelear sin siquiera detenerse a mirar quien la atacaba, masacrando casi a cinco magos en una sola tanda. Aquello para Felix parecía imposible y para Yoongi que miraba todo desde el borde del puente era simplemente la muestra de que era una suprema, lástima que no fuera de magia oscura.
Mina solo tenía malos recuerdos en su mente, malos ratos y malos sentimientos que le ponían la palabra ira en sus sentidos para no tener que detenerse a pensar lo que estaba haciendo. Nayeon miró todo desde la lejanía con Suan la reteniendola a su lado, su preocupación y su nerviosismo al saber que Mina podía caer muerta en cualquier momento solo le puso los pelos de punta mirando como lanzaba magos a diestra y siniestra dejandolos mal heridos o de por sí, muertos. Felix tampoco se quedaba atrás ya que esquivaba como podía las poderosas garras de fuego de los magos, él propiciaba golpes en el rostro de estos que les quemaba una parte de la cara, ahí aprovechaba a lanzarlos con un chorro de luz verde para finalizar. Era más tardado que Mina pero efectivo ya que en un dos por tres tenía casi la mitad de magos acabada junto a Mina, los cuerpos yacían sobre el piso del puente mientras Felix corría hacia la otra mitad que no atacaba a Mina.
La pelinegra sentía el cansancio pasarle cuenta pero ella no podía detenerse, si lo hacía la masacrarían. Por eso se mantuvo firme a pesar de que las venas negras comenzaban a extenderse por su cara anunciandole que estaba gastando su magia con más rapidez de la que debería. Pero no podía hacer más, la magia era su única herramienta contra sus contrincantes que sin dudar usarían la de ellos si ella se detenía a descansar lo mínimo. Siguió enterrando y sacando sin piedad sus garras sintiendo como las de fuego la rozaban o llegaban a lastimarla haciendole rasguños ardientes, aquella sensación solo aumentaba su ira y por ende su fuerza para mandar a los magos volando directo al río de lava que parecía feliz por la cantidad de cuerpos que caían a sus ardiente y fluyente líquido derritiéndolos al instante. Yoongi miró como su ejército desapareció casi en un parpadeo y sintió un miedo voraz invadirlo, esa actitud burletona solo era una fachada para que no se mostrara el cobarde que era. Debía buscar algo que afectara a Mina y pareció conseguirlo al ver a una castaña mirar con el ceño fruncido la batalla que se realizaba en el puente desde la lejanía, le pareció conocida pero no pudo saber bien dónde la había visto, debía ser acompañante de Mina por lo que caminó sigilosamente hacia ella. Cuando estuvo detrás de ella la tomó por los hombros haciendola voltear a verlo, pensó que iba a ser divertido que viera como se la llevaba con él pero aquél rostro solo lo hizo palidecer.
Ahora recordaba muy bien quién era esa chica. Y la verdad no podía creerlo. O tal vez sí debería creerselo.
—No...Tú...¡Tú deberías estar muerta!—Retrocedió sintiendo sus manos temblar.
Nayeon lo miró confundida pero al analizar sus vestimentas solo pudo retroceder también.
—¿Por qué debería estarlo?—Cuestionó queriendo que aquél mago hablase.
Le hizo una seña a Suan que estaba escondido cerca. Este le hizo una seña de que guardara silencio mientras se acercaba al mago preso del asombro.
—¿Acaso no sabes? ¡Es increíble! Momo...¡Momo debe morir por no matarte como debía!—El mago intentó correr para avisar pero fue muy tarde. Suan lo sujetó de su cola de caballo y lo arrastró hasta el borde del río de lava levantandolo para dejarlo sostenido solo por su mano. El mago miró bajo sus pies asustado—. ¡No! Por favor...No me sueltes. Y-Yo hago lo que sea...
Suan gruñó y negó. El mago miró a Nayeon quien se quedó unos cuantos metros detrás del cíclope.
—Tú eres...Eres...
Nayeon miró con los ojos expectantes al mago pero no pudo escuchar nada más. Las garras azules de Mina lo lanzaron al río de lava donde desapareció al instante dando solo un grito de dolor que se expandió por el sombrío ambiente. Mina miró enojada a Suan quien solo se encogió de hombros tímidamente y Nayeon suspiró frustrada.
Al parecer no sabría todavía la razón para que la asesinaran pero sabía muy bien que pronto llegaría a escucharla. Todo tendría respuesta.
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Magical souls | Minayeon.
FanfictionUna hechicera de corazón frío y una simple mortal que es involucrada en el mundo mágico por el ayudante de la hechicera. ¿Podrá la hechicera de corazón de piedra proteger a la mortal de los magos oscuros? ¿Se descubrirán los secretos ocultos? Esta...
