Llegó la hora del encuentro. Como había hecho el día anterior, cogí el mapa y la capa de invisibilidad y esta vez la utilicé para ir hasta el Sauce Boxeador. La noche empezaba a caer y no había demasiada gente, pero aun así decidí ir tranquilo sin que nadie pudiera verme.
Atravesé el pasadizo y entré en la Casa de los Gritos. No sabía si era sólo mi impresión, pero todo parecía más limpio. Fruncí el ceño y subí las escaleras.
Draco estaba allí, de pie, mirando el cielo por entre las tablas de madera. Se giró al escuchar mis pasos y vi que su expresión rezumaba arrepentimiento. Con el pulso ligeramente acelerado dejé la mochila a un lado antes de decir:
-Hola, Draco.
-Hola -me devolvió el saludo. Recordé algo que había traído y me agaché para buscarlo en mi mochila, contento de tener una excusa para apartar la mirada de la intensidad de la suya.
-Toma -dije pasándole un pequeño plato. -¿Puedes hacer unas... quince réplicas?
-...Vale -aceptó él, dudoso, y comenzó a hechizar el plato. En cuanto empecé a sacar velas de mi mochila él pareció entender lo que estaba haciendo y nos dispusimos a colocarlas sobre los platos y a distribuirlas por la habitación. Una vez hecho aquello, bastó lanzar el hechizo incendio sobre ellas para que se prendieran, y así la estancia quedó mucho mejor iluminada que la última vez.
-Ha sido una buena idea -reconoció. Yo sonreí en respuesta.
-Bueno -comencé, nervioso. -¿Me vas a explicar ya por qué reaccionaste así?
-Antes -dijo, sacando dos botellas de su cartera -, toma. Cerveza de mantequilla. La he comprado en Hogsmeade.
Me tendió una que yo acepté. Él abrió la otra para él y sacó una botella más, pero esta era muy pequeña y su contenido, transparente. En cuanto vi sus intenciones exclamé:
-¡Draco! ¿¡Qué haces!? ¡Para! -pero ya había vertido Veritaserum en su cerveza. Pareció respirar profundamente antes de beber un trago y, cuando terminó, repetí: -¿¡Qué haces, Draco!?
-He bebido Veritaserum porque me sentía incapaz de explicártelo sin él -dijo, y se sorprendió él mismo de sus palabras. -Sí que es efectivo...
-Oye, esto no está bien -fruncí el ceño, dejando mi cerveza sobre el piano y tratando de quitarle la suya a Draco, pero él estiró el brazo y aprovechó el par de centímetros que me sacaba para dejarla fuera de mi alcance.
-Sí está bien porque yo lo he decidido.
-¿De dónde has sacado Veritaserum? -pregunté, preocupado.
-¡Qué pregunta más estúpida, Harry! ¡Está claro que se lo he robado a Slughorn! -vio que yo resoplaba y enseguida añadió: -¡Pero sólo fue un poco! ¡Ese viejo tiene de sobra! Snape le dejó una cantidad increíble.
Se tapó la boca con la mano, de nuevo sorprendido. Yo, resignado, me senté en la cama.
-Esto no está bien, Draco.
-Peor está que no te lo explique y eche todo a perder como siempre hago, Harry -se sentó a mi lado con la cerveza en la mano. -Nada de lo que voy a decirte justifica que te tratara así. Después de todo lo que me has ayudado y cómo me has tratado fui yo y te pagué haciéndote lo que todos me hacían. ¡Eso sí que no está bien!
Me dolía ver los conflictos internos de Draco reflejados en su rostro mientras se le escapaban los pensamientos por la boca, pero traté de tranquilizarme y escuchar.
-Una de las razones por las que reaccioné tan mal es que estoy siempre a la defensiva.
-¡No me digas! -repliqué con sarcasmo. Él me fulminó con la mirada y yo hice la pregunta que sabía que deseaba que hiciera: -¿Y por qué siempre estás a la defensiva?
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So close (Drarry)
RomanceHa acabado la guerra. Harry Potter siente que todo en su vida es muy poco importante después de lo que ha pasado, y por eso empieza a sentir curiosidad y simpatía por la situación en la que se encuentra Draco Malfoy. Todo el mundo parece creerse con...
