13. Ámame.

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Ustedes ya saben que viene.
La verdad hace mucho no escribo un lemon, así que perdón si queda feo.
También me da mucha pena JAJAJAJAJ.
Bueno adiós. Mente sana, mente sana.
🍋

— Vamos adentro— dijo Iruka en un susurro.

Habían pasado un buen rato besándose en aquella terraza, comenzaba a refrescar así que debían meterse sino querían pescar un resfriado.

Entraron al cuarto de Kakashi, al cual ni siquiera le había prestado atención cuando pasó por ahí para salir al balcón.
Todo estaba limpio y pulcro. Además que todo estaba dentro de las escalas de grises, carecía de decoración, a excepción de dos pequeñas fotografías. Una del equipo de Kakashi cuando era niño, junto con Obito, Rin y Minato. La otra era con el equipo siete, los tres genin eran todos unos mocosos.

— Hace falta una tuya— dijo el peliplata dándose cuenta que el otro miraba los pequeños cuadros.

— ¿Podemos tomarnos una?— preguntó Iruka con emoción.

— Podemos, solo que no sé dónde diablos está la cámara.

— Búsquemosla.

Después de buscar en algunos muebles, la encontraron en un cajón, llena de polvo.

— No me gustan las fotos, por eso está abandonada— se excusó el mayor.

Iruka la limpió con cuidado y le colocó al papel a la cámara análoga instantánea.

— ¿Listo?

Kakashi asintió, se bajó la máscara y sonrió al lado de su amante.

En la primera foto ambos sonreían, el peliplata mirando a la lente e Iruka mirándolo a él.

— Me gusta.

Se sacaron otra besándose, en otra Kakashi le estaba lamiendo la mejilla al menor y este tenía cara de horror, y la última donde Iruka sonreía y Kakashi le besaba la mejilla.

— Se acabó el papel— mintió el peliplata.

— Pero ya tenemos cuatro fotos— se animó el castaño.

— Dos y dos, tú escoge primero— pronunció el mayor.

Iruka eligió la primera y la última, las estaba observando con una pequeña sonrisa cuando el "clic" de la cámara y el flash se hicieron presentes. Kakashi le había sacado una foto.

— ¡Desprevenido no! Seguramente salí horrible.

— Cállate, eres un ángel.

El dueño de la casa rebuscó en un cajón y sacó un portarretrato vacío, para llenarlo con la foto de un Iruka sonriente y desprevenido y colocar el pequeño marco junto con los demás.

— Listo.

El castaño casi llora de la alegría, así que para evitarlo se abalanzó sobre su amante mientras lo besaba.

— Te amo mucho Kakashi.

— También te amo.

Continuaron besándose hábilmente, sus lenguas danzaban en la cavidad bucal del otro, el castaño abrazaba a Kakashi por el cuello atrayéndole hacia él y hacia la cama.

Iruka dejó que Kakashi se sentara a la orilla del colchón y luego se colocó a horcadas de su pareja.

Aquellos besos estaban llenos de pasión, y la temperatura entre ambos comenzó a ascender. Kakashi paseaba sus manos por los muslos del castaño y por sus nalgas, mientras que Iruka movía sus caderas encima del pantalón de su amante. Al loco rato el menor sintió el bulto del otro y no pudo evitar sonreír triunfante.

Una flor en mi libroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora