El tiempo paso rápido, muy rápido, y con ella las navidades, que fueron espectaculares, todo lleno de regalos y juguetes para Dylan. Mis padres me regalaron un móvil nuevo, uno de los últimos modelos que acababan de salir al mercado, mis abuelos un pórtatil para que me lo llevase al nuevo departamente, pero ya les dije que no hacía falta, que yo tenía uno, pero insistieron, y Tom, bueno, para mi fue el mejor de los regalos, un collar con una fina cadena de la que colgaba un corazón de plata que al abrirlo contenía una foto de Tom sosteniendo a Dylan en sus brazos, es precioso, y desde que me lo dio no me lo he quitado. A mi madre le regalé una colonia de la que sabía que tenía capricho, a mi padre varios libros y a mi hermano una equipación de baloncesto de los lakers ya que el a mi me había regala unas botas chulísimas y a Tom una pulsera con nuestras iniciales y la de nuestro hijo grabadas, si, en definitiva fueron unas grandes navidades.
El verano también fue fantástico, de aquí para ya, cada dos por tres en la playa o simplemente aquí en casa en la piscina, muchas de las tardes las chicas se venían y las veces que coincidían en que mis padres se llevaban a Dylan a pasar la tarde en el parque o en el centro comercial nos preparamos unas ricos mojitos mientras nos tirabamos en las tumbonas a tomar el sol, cotillear y hablar de nuestros planes de futuro.
Con Tom todo iba bien, lo único es que cada vez que salía el tema de Priceton notaba como se tensaba y se comportaba más fríamente conmigo, por lo que evitabamos hablar mucho del tema.
Ana, la novia de Jonh era encantadora, morena de ojos negros como el carbón, muy guapa y co u cuerpo de escándalo, y encima simpática, generosa y muy agradecida, no sé cuantas veces me dió las gracias por lo del apartamento en el que ella ya está instalada y que por cierto es bastante bonito.
Dylan ya estaba para comérselo, reía, balbuceaba y eso si, cuidado con no dejar nada a lo que le tengas aprecio delante de él, porque no tarda ni dos segundos en cogerlo y babearlo.
Y ahora aquí estoy, mirando al borde de las lágrimas todas las maletas encima de mi cama y varias cajas, mañana después de comer saldría hacia Nueva Jersey y en estos mismos instantes me estoy arreglando para la despedida que me tienen organizada, en principio era una sorpresa, pero pillé a Tom hablando por teléfono con Delancy en mi habitación la semana pasada mientras estaba en la ducha y no pude evitar pegar la oreja, casi me matan cuado se enteraron pero que culpa tengo yo de que no sepan guardar un secreto? me hizo mucha gracia la cara desorbitada de Tom cuando se dió cuenta de que estaba fisgoneando.
Opté por un vestido color champagne ajustado que me encanta, y unos tacones de vértigo del mismo color, me recogí el pelo en una trenza de espiga hacia un lado, y maquillaje suave. A las once y media justo cuando Tom llamó al timbre ya estaba lista, así que bajé a abrirle, y una sensación de satisfacción me recorrió el cuerpo cuando vi sus mandíbula desencajada.
-Algún día me aconstumbrare a lo preciosa que eres?.- me dijo justo después de darme un rápido beso en los labios, derritiendo cada esquinita de mi cuerpo.-
-Eres un tío con suerte.- le dije pensando en realidad que yo era la que tenía suerte al verlo con esos pantalones ajustados negros y la camisa gris con los primeros botones desabrochados.-
Después de darle un besito a Dyla que dormía placidamente en los brazos de mi padre nos fuimos en el coche de Tom. Esta discoteca estaba un poco más alejada, era por así decirlo más...chic.
En cuanto entramos los chicos y las chicas se abalanzaron sobre mi, incluidos Jonh y Ana, a la que me sorprendía ver aquí pero al parecer había venido a acompañarme en esta noche, la verdad es que es un cielo de chica, y también se lleva genial con Misty y Delancy. No voy a negar que me puse a llorar como una magdalena cuando me pusieron un video en un proyector en medio de la discoteca hecho por Misty y Delancy de todos estos años que hemos pasado juntas, me duele separarme de ellas pero sé que nuestra amistad puede soportar cualquier cosa.
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Por primera vez.
Novela JuvenilCamila, 17 años, alegre, extrovertida, dinámica, inocente pero rebelde, se verá enredada por primera vez en situaciones que nunca habría imaginado.
