Antes de conocer a Mamoru, Usagi nunca había soñado con casarse.
Sin embargo, cuando empezó a hacer planes, se entregó a ellos de todo corazón. Decidió que el mes adecuado para casarse era junio.
El mes de junio en Pennsylvania. es un mes glorioso, de cálidos días y frescas noches. Los bulbos tardíos de la primavera siguen aún en flor y, con las primeras plantas del verano adornaban las orillas del lago, siempre de un glorioso color azul.
El día de la boda de Usagi no fue la excepción. Había corrido un pequeño riesgo al planear la recepción en el jardín del Wallingford House y ganaron. Los invitados, muy elegantes bailaban al ritmo de la música de la orquesta. Serena, Mina estaban entre los invitados, ataviadas las dos con unos vestidos azul cielo que Usagi había elegido para sus damas de honor. Cada una de ellas bailaba con el hombre que amaba y las dos mostraban un aspecto radiante.
Usagi miró a su alrededor y sintió una tierna emoción al encontrar a su marido con Nicolas. Parecía estar compartiendo un chiste divertidísimo. Cuando Mamoru levantó la vista, sonrió a su esposa y, tras intercambiar unas breves palabras con Nicolas, se acercó a ella.
-¿Te estás divirtiendo? -murmuró él.
-Sí. Mucho. ¿No te parece maravilloso ver aquí a nuestros amigos y familia juntos?
-Especialmente, dado que todos han sido testigos que te he convertido en la señora de Mamoru Shields.
-Usagi Shields -susurró ella. Usagi Moon‐Shields. Shields‐Moon.
-Shields. Simplemente Usagi Shields. Soy un hombre muy tradicional.
-Estaba bromeando -dijo Usagi, riendo-. Es tan fácil tomarte el pelo...
-Ya veo que vas a requerir una mano firme -musitó Mamoru, tomándola entre sus brazos.
-Escuchadme, vosotros dos -les ordenó señora Luna -. Es hora de cortar el pastel. Tendréis que dejar los arrumacos para más tarde.
-Encantado -le dijo Mamoru, al oído, mientras los dos seguían a la mujer que había llevado a Usagi al altar.
Usagi sintió un ligero temblor por la espalda. Después de seis meses, su amor seguía siendo tan apasionado como al principio, nada diferente de lo que había sido aquella primera noche. Si cabe, se había hecho más ardiente, ya que el amor que se profesaban era más profundo.
Después de cortar el pastel, la orquesta empezó a tocar el primer baile. Muy pronto, todos los invitados empezaron a celebrar la ocasión.
Usagi descansó un poco tras la primera media hora y se fue hacia dónde Serena y el pequeño Endymion estaba descansando.
El bebé de Serena y Darien había nacido el 15 de marzo, el parto había sido menos complicado que el de Rini, aun así Darien se había puesto muy nervioso. Ahora el pequeño se encontraba dormido en los brazos de su madre, mientras que Rini se encontraba bailando con su padre.
-Mamoru y yo también queremos empezar una familia enseguida -dijo Usagi, muy soñadora-. No puedo esperar a tener nuestro primer hijo entre los brazos.
-Me alegro mucho por ti Usagi- dijo Serena- con lágrimas en los ojos.
¿Quién es el príncipe azul que está bailando con Mina? -Preguntó señora Luna- interrumpiendo la conversació.
-¡Pero si es Kunzite Madison. -afirmó Usagi-.
-¿Es amigo tuyo? -preguntó Serena.
-No, es el socio de Mamoru -respondió Usagi, algo distraída-. Es un hombre encantador. De hecho, sería perfecto para Mina.
-A mí me parece que hacen una pareja estupenda -comentó la señora Luna, riendo.
Mamoru y Darien se acercaban para reunirse con sus esposas. Entonces, el recién casado tomó a su esposa entre sus brazos y la llevo de nuevo a la pista de baile.
Usagi y Mamoru bailaban absortos uno en brazos del otro. Mientras Serena y Darien los observaban, la pareja se juntó un poco más. La mandíbula de Mamoru estaba muy cerca de la sien de Usagi y los dos tenían los ojos cerrados mientras bailaban al ritmo de la música.
FIN
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Bueno queridos lectores hemos llegado al final de otra gran historia. Gracias por su apoyo y por sus comentarios.
También quería informales que ya publique una nuevas historias llamada: JUNTOS PARA SIEMPRE y UN CABALLERO GALANTE
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CORAZÓN BLINDADO (McIvers Libro 2)
RomanceBalas, incendios, bombas... Estaba claro que alguien la quería muerta. Usagi Moon había dedicado toda su carrera a proteger a otras personas, pero ahora era su propia vida la que estaba en peligro. La abogada pensaba que era imposible que las cosas...
