Desde hacía tres noches, siempre a la misma hora, las once en punto, el gato comenzaba a maullarle a la pared.
Era una actitud que me ponía los pelos de punta, pues ya estaba por dormir cuando el felino decidía dar inicio a su concierto. Ayer regrese tarde, cansado, solo me tire en la cama boca abajo sin cambiarme. Y lo vi.
Era un ser espeluznante que surgía del rincón al que el gato le maullaba, no pude moverme. El ser se apoderó de mi cuerpo y ya no supe de mi.
Hoy el gato no se acerca a mi.#gato