Llave 34

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—Entonces....¿Quien quiere pastelillos?

—¡Pastelillos!—elevo los brazos al aire con entusiasmo un pequeño con ojitos brillantes, observando con emoción a todos los Hyungs presentes en la linda cafetería.

Todos sonrieron con suavidad ante el único menor en la propia mesa.

BaekHyun y SeulGi, quienes habían ido a visitar a MinSeok por la tarde, tuvieron la suerte que en su turno de visita, le mencionaran que el castaño había sido dado de alta.

Cosa que no tardaron en comunicar a ChanYeol y JongDae, incluyendo obviamente a la madre de MinSeok principalmente.

Y es que la reacción de la madre fue tan extraña y algo exasperante para ellos cuando le comentaron sobre el estado de su hijo, solo recibiendo un simple : "Pobre MinSeok, tenia que sufrir en algún momento".

A pesar que la dulce y tierna mirada estaba sobre ella, no quitaba el hecho que su comentario era muy hiriente viniendo de una madre a su hijo, el cual, parecía dar todo de si para esa muestra, si le poda decir, de afecto.

"Horrible"

Pensaron los hermanos con un escalofrío sobre su espalda.

Pero...para celebración de la recuperación del castaño, ambos menores de MinSeok decidieron llevarlo a una cafetería que, casualmente le parecía familiar a JongDae.

Incluyendo al mas pequeño de los Kim.

—Tranquilo niño, no queremos accidentes aquí—bufo otra voz.

—¿Que?—gruño SeulGi desde su lugar al observar un chico con una pequeña libreta y bolígrafo en mano.

Este llevaba el ceño fruncido y una mirada de pocos amigos.

—Que si ese niño llega a dañar algo del lugar, tendrá que pagarlo con el doble del dinero invertido—menciona apuntando con firmeza al pequeño de tez morena.

"¿Pero que le pasa a este tipo?"

MinSeok frunció el ceño desde su lugar y cuando estaba a punto de comenzar a reclamar sobre la absurda acusación sin hecho del tipo, otra voz bastante familiar cruzo los oídos de los presentes.

—¿Alguno problema presente por aquí, Yoongi?

El mencionado giro rápidamente desde su lugar y observa detrás de él, cayendo en cuenta que era su gerente.

—Se-Señor...—balbuceó con notable nerviosismo—Yo solo...

SeulGi estaba a punto de rechistar por el comportamiento del mesero presente de ellos y la manera grosera de apuntarle, pero su propósito fue anulado por otra voz aguda.

—¡Perdón!

Todos giraron hacia el pequeño JongIn y le observaron con atención. El mesero que estaba con los nervios de punta gracias a su propia actitud, se destenso ante la bonita sonrisa que le dedicó el niño.

—Yo solo...—comenzó el menor, torciendo sus manitas con pena—Estaba emocionado por comer aquí...él no tuvo la culpa, solo estaba evitando que yo no tu-tuviera un accidente.

El rostro del encargado se destenso al escuchar al pequeño y la tierna y adorable manera de salvar a uno de sus trabajadores.

—¿Es verdad eso?—enarco una ceja interrogante.

De forma muda, el mesero solo balbucea pero el niño solo asiente y después en un susurro logra decir:

—Lo...lo siento—se reverencia desde su lugar—Me comportare.

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