Capítulo XXIX

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Después de hablar todo lo que me pasó en el supermercado y de andar con risas, chistes y bromas de los chicos llegamos a la escuela, pude ver las afueras de las instalaciones vacías, era más que seguro que todos ya estaban en clases, a un lado se encontraba el Director parado, en medio de la puerta, observando su reloj de mano.

Me despedí de Tristan y de James y salí rápidamente de la camioneta corriendo hacía donde estaba el Director.

Señorita Sanguinetti, llegó 5 minutos tarde —me miró de reojo.

Lo siento, estaba en otro lugar y había tráfico —dije mientras tomaba aire.

¿Quién va a justificar su considerable tardanza? —preguntó.

Ehhh... Tengo 22, ¿Yo no puedo justificar mi tardanza? —pregunté mediocremente.

El director soltó una risa y yo lo miré seria.

Señorita Sanguinetti, tiene que venir otra persona a justificar, otra persona que no pertenezca a la institución, sino será suspendida y eso podría afectar sus buenas calificaciones —explicó.

¡Oh genial! Pero yo no tengo quien pueda justificar —me quejé.

Yo voy a justificar su tardanza —dijo James desde mis espaldas.

¿Qué haces aquí? Pensé que ya te habías ido —dije con un tono de molestía.

Estoy aquí para hacer mi labor —contestó serio.

Rodé los ojos y me crucé de brazos.

¿Usted es...? —preguntó sorprendido el director.

James McVey, un gusto —le estrecho la mano.

Un gusto joven —respondió— Usted, ¿Qué es de la señorita? —preguntó alzando una ceja.

Convivimos —respondió dándole su identificación, el director inmediatamente enarcó sus cejas—yo me estoy haciendo cargo de ella mientras se arregla su disputa familiar —acotó.

Está bien —le devolvió su identificación después de analizarla— Señorita Sanguinetti, podría esperar en mi oficina mientras hablamos sobre su caso —me pidió el director y yo asentí.

Me dí la vuelta para adentrarme a la Escuela.

Arabela espera —dijo James y yo volteé— ten, no tienes refrigerio, es para que te compres algo luego y sí no llegamos a recogerte aquí tienes algo extra para el taxi —dejó 5 billetes en la palma de mi mano.

Analicé los billetes.

¿500? ¿Crees que van a tener cambio de 100 en la cafeteria? —pregunté sarcásticamente.

No sé, si no tienen que se queden con el cambio y te ahorras la molestía —dijo.

¡Genial! Me dirán que soy la millonaria de la escuela —me quejé mientras caminaba hacia la entrada.

¡De nada! ¡Fue un gusto ayudarte, en serio! —gritó sarcásticamente.

¡Ayy lo siento! ¡Gracias James! —regresé y le dí un abrazó, luego fuí al interior de la Escuela.

* * *

Después de esperar 15 o 20 minutos llegó el director, se sentó en su escritorio y luego selló y firmó una hoja justificando mi tardanza.

¿Verwest sabe? —preguntó mientras escribía algo en la hoja.

No, no lo sabe —respondí rápidamente.

Caer o Volar || Bradley Simpson //En Proceso//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora