Del odio al Amor
Real Colegio San Pablo.
Salón de Clases de Historia y Protocolo.
El aula era un rectángulo alto y severo, con paredes de piedra desnuda atenuadas únicamente por un crucifijo de madera oscura y un retrato de la Reina Victoria, cuya mirada impasible parecía vigilar cada suspiro de las jóvenes congregadas allí.
El aire olía a tiza, a papel antiguo y al leve aroma a jabón de lejía que emanaba de los uniformes impecables.
Las alumnas, sentadas en rígidos pupitres de madera, formaban un mosaico de faldas negras y blusas blancas, sus rostros una mezcla de aburrimiento educado y expectación contenida.
La Hermana Agnes, una mujer de complexión enjuta y rostro cincelado por la disciplina, ocupaba la tarima con la rigidez de una estatua gótica. Sus manos, finas y pálidas, reposaban sobre un misal cerrado.
Antes de abrirlo, sus ojos, del gris de una mañana de niebla, recorrieron las filas.
-Buenos días, jóvenes damas -comenzó, su voz un contralto seco que no admitía interrupciones-. Antes de sumergirnos en las complejidades de las alianzas matrimoniales de la casa de Tudor, y de cómo estas forjaron la Inglaterra moderna, tengo un anuncio que darles. Pertenece al ámbito de las tradiciones de esta institución, no menos importantes para vuestra formación.
Un susurro, apenas audible, recorrió la fila del fondo.
Una de las chicas, más atrevida o simplemente más aburrida, se inclinó hacia su vecina.
-Debe ser por el festival-murmuró, y la palabra, como una chispa, prendió en el aire silencioso.
Otra, incapaz de contenerse, alzó ligeramente la mano, no para pedir permiso para hablar, sino como un gesto de ansiosa confirmación.
-¿Es por el Festival de Mayo,verdad, Hermana? -preguntó, su voz tintineando con una emoción mal disimulada.
La Hermana Agnes no frunció el ceño, pero una leve tensión en los músculos de su mandíbula delató su desaprobación por la interrupción.
Sin embargo, asintió con parquedad.
-Así es,señorita Leagan -dijo, clavando su mirada en Eliza, quien sonrió con satisfacción-. Como bien saben -prosiguió, dirigiéndose a todas-, el Colegio San Pablo organiza dos eventos sociales de importancia durante el año académico. El Festival de Octubre, que celebra la cosecha del conocimiento, y el Festival de Mayo, que celebra el renacer de la primavera y, alegóricamente, el florecimiento de las virtudes en las jóvenes damas y caballeros aquí educados.
Candy, sentada junto a Patty en una fila del medio, sintió un leve cosquilleo de curiosidad.
Los festivales del colegio de señoritas de Miss Pembrooke habían sido eventos recatados, con té y recitales de piano.
La solemnidad con la que la Hermana Agnes hablaba de esto sugería algo... más.
Patty se inclinó hacia ella, su voz un susurro perfumado a tinta y jabón.
-Creo que me habías dicho que naciste en mayo,Candy.
Candy asintió, sin apartar la vista de la hermana.
-Sí.
-Entonces -continuó Patty, con un destello de entusiasmo en sus ojos avellana-, podrías ser elegida. Es tradición.
-¿Elegida para qué? -preguntó Candy, bajando aún más la voz.
La Hermana Agnes, como si hubiera oído la pregunta, prosiguió con su anuncio, desplegando un pergamino que llevaba en la mano.
-La tradición del Festival de Mayo,heredada de nuestros fundadores, dicta que las damas nacidas en este mes, y que cumplan con los estándares de conducta y aplicación académica, serán designadas como 'Espíritus de la Flor'. No es un título baladí -añadió, con severidad, al ver algunas sonrisas demasiado efusivas-. Representa la pureza, la promesa y la belleza transitoria de la juventud, que debe ser guiada hacia un fruto duradero: el carácter moral.
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Del Odio al Amor
Romance(Terminada).Terry, heredero al título de Duque, y Candy White, joven de noble linaje, están unidos por un compromiso impuesto desde la infancia. Lo que comenzó como una obligación indeseada pronto los enfrentará a una convivencia forzada, donde el r...
