Del odio al amor
Candy, con el corazón aún algo agitado por el encuentro con Anthony y el tumulto de emociones que este había desencadenado, corría después de clases por el sendero trasero del colegio.
Este camino, poco transitado y bordeado de arbustos silvestres, era su ruta secreta hacia la colina, hacia el único lugar donde podía respirar.
En su bolsillo, protegida por un pañuelo de lino, llevaba los restos de su cena: trozos de pollo frío, un poco de pan y unas migas de queso. Clin, el pequeño mapache huérfano que se había convertido en su secreto y su consuelo, estaría esperando.
La idea de verlo, de escuchar sus suaves chirridos y acariciar su pelaje, era un bálsamo para su confusión.
Lo que no sabía era que una figura alta y sigilosa la seguía desde la distancia, manteniéndose en las sombras de los setos.
Terry, después de un día de clases tensas y de sentir la mirada calculadora de Anthony posarse sobre Candy en el comedor, necesitaba verla. Necesitaba asegurarse de que estaba bien, de que el recuerdo de su confesión no la había alejado para siempre.
Y quizá, en lo más profundo, necesitaba reafirmar esa extraña y nueva paz que sentía en su presencia.
Sin embargo, su avance discreto fue interrumpido por una voz que surgió de la penumbra de un rincón donde se acumulaban las herramientas de jardinería.
—¡Alto ahí!
Terry se detuvo en seco, su cuerpo tensándose al instante. No era una voz de autoridad del colegio; era juvenil, cargada de una arrogancia forzada.
Se volvió lentamente.
—¿Quién es?—preguntó, su voz clara y fría.
De detrás de un carretón y de unos arbustos emergieron tres figuras. No eran amenazantes por su físico; más bien parecían una imitación torpe de matones de patio escolar.
Y a la cabeza, estaba Neil Leagan.
Terry no mostró sorpresa.
Solo un desdén helado se apoderó de sus rasgos.
—Neil.Qué… pintoresco encuentro.
El moreno se enderezó, intentando parecer más alto de lo que era.
—¿Qué haces aquí solo? Este no es el camino a tu dormitorio.
La mente de Terry trabajó a toda velocidad. —"No debe saber lo de Clin.Si lo supiera, lo habría usado ya. Esto es por otra cosa."—.
Mantuvo su expresión impasible.
—Eso no es asunto tuyo,Leagan. El colegio es lo suficientemente grande como para que pasee por donde me plazca.
—Sí que lo es —replicó Neil, dando un paso adelante, imitado con torpeza por sus dos compañeros—, cuando se trata de ti. Y de a quién acosas.
Terry arqueó una ceja, un gesto de genuina perplejidad mezclada con fastidio.
—¿Acoso?Habla claro. ¿Qué quieres?
—Queremos que dejes de seguir a Candy como un perro faldero —espetó , encontrando por fin el coraje que el resentimiento le prestaba.
Una sonrisa lenta, peligrosa, se dibujó en los labios de Terry.
No era la sonrisa burlona de costumbre.
Era la de un depredador que acaba de identificar a su presa.
—¿Y quién dice—preguntó, su voz bajando a un susurro cargado de amenaza— que te haré caso, Leagan? ¿Tú? ¿Y tu… ejército de topillos?
—Quería hacerlo por las buenas,Grandchester. Pero veo que con tipos como tú, no queda más remedio que hacerte ver el lugar que realmente te corresponde.
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Del Odio al Amor
Romance(Terminada).Terry, heredero al título de Duque, y Candy White, joven de noble linaje, están unidos por un compromiso impuesto desde la infancia. Lo que comenzó como una obligación indeseada pronto los enfrentará a una convivencia forzada, donde el r...
