CAPÍTULO 9

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Zack.

Este sí que ha sido un largo día, aún no sé cómo voy a resolver el asunto de la fiesta, no encajo con todos esos chicos, sería inútil siquiera intentarlo, por otro lado, no pude decirle que no a Jade. Hablando de ella, la observo por mi ventana, va de un lado a otro por todo su departamento luciendo tan hermosa bajo la luz de todas esas velas que encendió, entonces se me ocurre un gran plan.

Una hora más tarde me encuentro afuera de su departamento, aquí voy. Toco tres veces a la puerta con mucha emoción corriendo sobre mí y sobre todo nervios.

—¡Zack! — dice sonriente y sorprendida cuando abre la puerta y me ve.

—¡Hola!

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Solo pasaba por aquí y se me ocurrió venir a visitarte.

Ella ríe.

—Entonces deberías pasar.

—Gracias y te traje esto— le entrego la bolsa de plástico que tenía en las manos.

—¿Qué es esto?

—Es sushi, aunque no estoy seguro sí te guste porque si no es así podemos ir a...

—¿Estas bromeando? Me encanta— me interrumpe.

—¡Genial! — suspiro aliviado.

—Ven, estaba a punto de encender la chimenea, ¿Quieres encenderla por mí? Por favor.

¿Chimenea? Este departamento es mucho mejor que el mío y es más bonito de cerca, nunca pensé que estaría aquí.

—Vamos Zack— dice Jade tomándome de la mano para arrastrarme al interior del departamento, huele bastante bien y se siente tan tranquilo.

Me deja frente a la chimenea, pero esta no es una chimenea tradicional...
—¿Qué pasa? ¿Nunca habías visto una chimenea eléctrica? — pregunta con una sonrisa.

—Claro que sí— lo que pasa es que no sé cómo encenderla.

—Está bien, ¿por qué mejor no cambiamos? tú ve por los platos a la cocina y yo me encargo.

—Sí.

Desde la cocina observo como la conecta a la corriente de luz y la enciende con un botón, no era gran ciencia después de todo, aunque apuesto a que a mí me hubiera tomado más tiempo hacer algo tan simple. Me dirijo hacia donde esta después de haber tomado los platos. Está sentada en el piso frente a la chimenea y con un gesto me indica que yo también lo haga.

—¿Y bien? — pregunta.

—¿Qué? — respondo nervioso.

—¿Vives con tus padres ahí? — señala la ventana hacia mi departamento.

—No, ellos viven en Houston.

—Entonces ¿te enviaron a estudiar a Nueva York?

—No... Yo... me escape— comienzo a comer más y noto sorpresa y al mismo tiempo curiosidad en su rostro.

—¿Te escapaste? ¿Cómo? ¿Por qué?

—Porque no debes esperar a que los sueños sucedan, tienes que hacer que sucedan. Y eso fue lo que hice.

—Pero estas en Nueva York y no en Los Angeles.

Lo recuerda.

—Lo que ocurrió fue que mi camioneta-chatarra se averió aquí entonces según mis cálculos ya no tendría tiempo para instalarme y empezar no solo la escuela sino toda una vida allá en Los Angeles. Así que tuve que cambiar de planes.

—¿Por qué te escapaste? Y no quiero escuchar otra vez lo de los sueños, ya entendí.

Comienzo a reírme.

—Porque mis padres no querían que estudiara fotografía, creen que es tonto además de ser muy costoso, entonces estudie por las noches todo un año y me dedique a trabajar por el día, cada centavo se fue al pago de la cámara que tengo ahora.

—¡Vaya! Zack.

—El resto del dinero lo guarde para la escuela, para escaparme y aquí me tienes.

—¿De qué trabajaste?

—De todo un poco, lava trastes, limpiando un cine, atendí tiendas pequeñas, mesero, heladero— rio al recordar esa última, fui un desastre. Voltee a ver a Jade y por un instante tenía la mirada perdida en la chimenea.

—¿Y qué hay de ti? — pregunte, quisiera que me dijera todo, absolutamente todo de ella.

—Yo me cansé de vivir en Los Angeles y de vivir con mis padres, así que un día les dije que para mí cumpleaños quería irme a vivir sola a Nueva York porque fue el primer lugar que se me ocurrió— agacha la cabeza—. Y aquí me tienes, no me siento orgullosa.

Tome su mano y le di un apretón esperando a que fuera lo suficientemente confortable. Sé lo que quiso decir con eso, no parece ser alguien que le guste conseguir las cosas de una manera tan fácil. Ella quizás quería ganárselo como yo, pero espero que nunca tenga que pasar por lo que yo pasé.

Después de terminarnos toda la comida que traje, que a mi parecer era bastante, adoptamos nuevos lugares en el piso, poco a poco nos fuimos acercando más, después ella se sentó frente a mí y yo frente a ella, y comencé a jugar con su cabello.

—¿Qué estás haciendo? — empieza a reír.

Tome un mechón de cabello que tenía sobre su hombro y lo coloque sobre su frente.

—Nada— respondo y ambos llenamos el lugar con nuestras risas.

—Tonto— dice mientras me robaba un beso rápido en los labios.

—¿Sabes? Luces hermosas bajo todas estas luces— creo que ya estoy acostumbrándome a decirle este tipo de cosas en voz alta.

—Igual tú— una sonrisa se dibujó en mi rostro y en el de Jade.

Me acerque para darle un beso más lento y largo en sus suaves y salvajes labios.

—Estoy enamorado de ti— le suelto mirándola a los ojos esperando una respuesta.

Y así me quede, esperando.

TENÍAS QUE SER TÚ #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora