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"El final siempre sorprende, aunque esté escrito desde el principio."

***

Camino sin rumbo perdida en mis pensamientos. ¿Cómo es posible que esto este pasando? ¿Cómo es posible que nadie haga algo? Jamás creí que en este pueblo hubiera tanta maldad como esa. A mi mente vienen esos ojitos azules, Esperanza... 

La analizo mentalmente, esta tan flaquita, sus pantalones se deslizan por sus caderas ya que son demasiado grandes para ella, los huesitos de su pecho resaltan de forma anormal, no puedo dejar dejar de pensar en la desnutrición por la que esta pasando.  Sin pensarlo más, tomo camino hacia el supermercado, necesito comprar comida en lata, agua embotellada, cobijas, cosas de aseo personal y de limpieza, también ropa para niños y adultos. 

Una hora más tarde, salgo de la tienda con tres carritos llenos de todo lo necesario. Me quedo parada pensando en como llevaré todo esto, debí rentar un carro antes. 

—Señorita Leni— volteo a mi izquierda y me encuentro con un señor de mayor edad, su sonrisa es muy tierna —¿necesita un taxi?— 

—Si, pero no creo que alguien quiera levarme con todo esto— señalo los carritos. 

—Por eso no se preocupe, señorita. Yo la llevo— lo miro, parece muy convencido. 

—¿En verdad?— pregunto entusiasmada. 

—Por supuesto— toma uno de los carritos y comienza a jalarlo, yo lo sigo —este es mi carro— mi entusiasmo se va cuando lo veo, es un volkswagen vocho, es muy bonito pero no creo que todo esto, quepa ahí. 

—Señor, valoro mucho su ayuda pero ¿cree que todas estas cosas quepan en su carro?— me animo a preguntar. 

—Claro que si, usted no se preocupe por eso— le sonrío y el señor comienza a acomodar todo en la cajuela y en los asientos traseros. Quince minutos después, ya están los tres carritos vacíos. —listo— dice feliz. 

—Wow, en verdad creí que no era posible— digo un poco apenada. 

—Nunca dude de las cosas pequeñas señorita Leni— sonrío y me abre la puerta del copiloto, entro y espero a que él suba al carro, para darle mi dirección.

Una hora más tarde ya me encuentro de nuevo en casa, el señor amablemente me ayudo a bajar las cosas y ponerlas en la mesa. Ahora mismo estoy acomodando todo en bolsas de papel, para que sea más fácil llevarlo todo. Le he pedido a Marco prestada la camioneta de su papá, que por suerte aun conserva. Él accedió sin hacer preguntas y la traerá por la noche.

Mi celular comienza a sonar y lo busco por toda la casa, hasta que por fin lo encuentro debajo de tocino. Siempre hace lo mismo este gatito. 

—¿Hola?— 

—Leni, ¿todo bien?— es Alex. 

—Si, ¿por qué?— 

—¿Olvidaste nuestra Reunión?— No puede ser, realmente olvide que me reuniría con Alex y Mason.

—Oh por Dios, lo siento tanto Alex— veo la hora rápidamente, son las 4:30 pm. —Llegaré en diez minutos. 

—Esta bien, estamos en la oficina de Mason— 

tenerte eternamente (NEUM II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora