Toda la clase del Profesor Nori se llevo el tema sobre los Portadores de los Anillos, el Imperio Golduniense y más por lo cual el grupo de magos se separo y Hans, Arely y Ciciolly fueron con la maestra Jane para sus clases especiales sobre los Anillos. Cruzaron la puerta y se dirigieron a una sala de los laterales. Ahí los esperaba la maestra con unos blancos especiales para aguantar explosiones de Anillos Mágicos.
-Dude de que vendrían.
-¿La razón?
-Oí que el Profesor les ayudaría también.
-Y es cierto- detrás de la puerta salió el Profesor Nori- los maestros deben aprender bien sobre los Anillos de Poder Mágicos.
-¿Empezamos la clase?
-Por supuesto.
-Si fueran tan amables mis maestros, colóquese cada uno frente a un blanco. Apunten con sus anillos en forma de puño. No piensen en nada. Los anillos absorberán energía del alrededor suyo, excepto de sus cuerpos. Una vez que sientan que les pesa el brazo, miren el centro del blanco fijamente, piensen en destruirlo.
Del anillo de Hans, una llamarada de fuego salió de su puño y quemo entero el blanco. Del puño de Arely salió una nevada tan fría que congelo el blanco. Y del puño de Ciciolly salió un chorro de agua de la misma manera que la última vez y mojo el blanco completo.
-¡Bien maestros! Esto es un gran pasó hacia la victoria. Ahora que controlan los poderes de los Anillos, deberían mantenerlo y ensayar diariamente.
-¿Cómo?
-¡Yo vi claramente practicar esta mañana por la ventana de la sala de los magos!
-¿Usted me ha estado observando?
-En DGS se debe mantener a los alumnos en orden……..digo a los maestros.
-No importa.
-¿Que tal si probamos con mis dragones de práctica? Igual como lo hicimos en mi clase.
-¡Es una gran idea maestra Jane!
-¡No me llame maestra! ¡Usted es el maestro!
Regresaron a la sala principal y activaron los dragones que habían usado la otra vez. Empezaron a atacar. Las explosiones eran masivas. Los dragones morían a millones, pero se regeneraban después de un rato. Ciciolly se sentía más poderosa que en la otra sala, sentía que su anillo ahogaba más rápido a los dragones que los demás, después se dio cuenta que el collar de su mamá tenía mucho poder en su interior. Un rayo de luz blanca como el sol salió del collar y cegó a los dragones los cuales se empezaron a atacar a si mismos. La práctica había acabado. Ciciolly se puso de rodillas mientras tocaba con cuidado su collar con cuidado, como si algún movimiento en falso pudiera romperlo en mil pedazos.
-¿Qué……que……que fue eso?
-Al parecer tu collar tiene mucho poder de lo que parece.
-Pe….pero no recordaba que fuera mágico.
-Porque no lo es……….pero al parecer tiene alguna comunicación con tu anillo por lo cual se lleno de energía muy poderosa la cual no pudo guardarla más y la tuvo que soltar con esa ceguera.
-Entonces…………….. ¿El collar pertenece a la familia de los Anillos?
-Es posible-ayudaron a Ciciolly a levantarse-pero no es segura la respuesta.
-Ahora es muy probable que ganemos contra JigSaw con ayuda de Nenya, Narya, Vilya, Valira y el collar de Ciciolly.
-No debemos confiarnos Arely. El Imperio Golduniense es muy poderoso. Créeme que por cada orco que matas, se unen dos más a la batalla.
-¿Por qué no le pones nombre a tu collar?
-¡Claro! Todo mago debe tener un objeto mágico con nombre.
-No se como ponerle……… ¿Qué tal…………Eregior?
-Me gusta……. ¡Excelente!
-¿En serio? Pensé que se reirían.
-¿Por qué deberíamos de reírnos?
Todos se empezaron a reír sin causa alguna. Pero se callaron cuando sintieron un estruendo que movió toda la sala.
-¿Qué fue eso? ¿Un terremoto?
-No fue un terremoto. Fue “Melkirinus” un hechizo muy explosivo.
Corrieron al comedor en el cual unos jinetes negros amenazaban a todos los presentes, incluso a la Directora.
-¿Son tus jinetes Nori?-murmuro Ciciolly.
El hizo una seña de que se callaran pero el avanzo y grito.
-¡Hola a todos!
Un grito muy agudo, casi del más allá hizo que los jinetes se voltearan a verlos. Uno se adelanto y ataco con su espada a la maestra Jane. Hans interpuso poniendo las manos. Nada ocurrió, excepto que un gran escudo de fuego salía de la mano de Hans. Todo el colegio ya sabía sobre los Anillos ahora. Hans quito una mano pero surgió una espada de fuego que no le quemaba por fortuna. El ataco y daño al jinete que seguía inmóvil delante de el. Los compañeros del jinete atacaron también. Pero Hans no fue el único que experimento aquel poder. Del anillo de Ciciolly salió un gran arco un carcaj con varias flechas hechos de agua venenosa. Del de Arely salió una maza grande de hielo, ni tan pesada pero tampoco liviana. Pero no fueron los únicos, ya que la maestra también lo experimento, una gran hacha, casi pesada hecha de obsidiana salió de Valira. Todos se miraron con asombro, pero luego mostraron cara seria y se enfrentaron con los jinetes negros.
Las flechas de Ciciolly se lanzaban desde la puerta. La maestra atacaba del lado de los caballeros y guardias, Arely del otro lado, o sea de los clérigos y los magos, y Hans permanecía en el centro luchando con un jinete, pero no uno cualquiera, este jinete era más alto que los otros, en su cabeza mostraban un gran casco de hierro oxidado con varios picos. Tenía unos cuantos pedazos de armadura del mismo mineral. Traía una gran espada negra de un mineral desconocido y una maza enorme. Sus golpes eran muy fuertes para el escudo de Hans, pero él no cedía y siguió luchando. El profesor Nori había sido capturado por un jinete que se Ciciolly no alcanzó a matar si es que se podía decir, ya que eran invencibles. Siguieron luchando por un rato, hasta que Hans dio un golpe en el casco de su enemigo. El jinete cayó en el suelo tapándose el rostro. Hans apuntó con su espada al misterioso. Elevo su cabeza poco a poco. Hans se asombró al saber que veía a Filius Norchelt en esa túnica oscura. Filius hizo que Hans cayera cuando jaló de sus piernas. Él se puso el casco de vuelta e hizo una seña a los jinetes. Tiraron una pared del comedor y salieron por el hueco. Hans, Ciciolly, Arely y la maestra los persiguieron. Un gran dragón esperaba afuera a los jinetes junto con unos caballos. Filius subió al dragón y sus aliados lo siguieron en los caballos. No lo vieron más.
-¿Quién era ese hombre?
-Filius. Era el Ministro.
-¿Cómo dices? ¿Te enfrentaste a Filius Norchelt?
-Eso creo.
Permaneció un rato en silencio. La maestra toco el hombro de Hans mientras veían como se ocultaba el sol en el oeste. Hans volteo a ver a Ciciolly, que permanecía inmóvil en una gran piedra mientras el viento hacía que sus cabellos volaran. Ella volteó lentamente hacia el para mostrarle un rostro lleno de lágrimas. Hans corrió a abrazarla rápidamente para alegrarla. Se miraron quietamente los dos por un rato. Ella extendió sus brazos en el cuello de Hans y lo beso. El respondió con una sola e insignificante frase.
-Te amo.
-Yo también te amo Hans.
Se abrazaron y se quedaron en la piedra por varios minutos sin moverse.
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La Vida de Martí Flechen
FantasyLa historia empieza en una calle de la ciudad de Londres en la cual un detective encuentra un tipo pálido con una sonrisa enorme tratando de degollara a un pequeño a un niño como de 15 años, salva al niño y tienen varias aventuras en un colegio de M...
