Capítulo 1

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Una vez en el hospital, Tweek no pudo hacer otra cosa más que alterarse, los doctores no le decían nada y lo primero que solicitaron fue llenar el formulario. Se le hizo muy complicado, lo estaba haciendo pero de forma muy torpe, solo se sintió más distante del azabache, cosas como alergias, medicamentos que no podía ingerir o su tipo de sangre eran desconocidas para él. Para su buena suerte su tipo de sangre fue sacado de su historial médico, aun así el formulario era obligatorio.

Una vez lo entregó, lo pusieron al tanto sobre su accidente: Chocó en la carretera que conectaba a South Park con Denver, en una curva cerca del kilómetro cuarenta; Al parecer un tráiler se quedó sin frenos en una curva, lo que causo que empujara el auto que conducía su esposo.

Craig estuvo atrapado aproximadamente 40 minutos entre el auto y las rocas de la montaña, había quedado prensado dentro, una de sus piernas fue atravesada por un tubo y al parecer tuvo también una lesión en la columna, los doctores necesitaban a Tweek para que firmara y pudieran operar debido al riesgo que representaba, debido al tiempo y la pérdida de sangre.

Tweek se estaba mordiendo las uñas bastante ansioso en la sala de espera totalmente solo, los padres de Craig estaban en Perú y no quiso preocupar al suyo, debido a que sabía que no soportaría otra mala noticia, no tenía nadie a quien acudir.

Subió sus piernas al asiento y apoyó su cara sobre ellas dispuesto a llorar, tan pronto se sintió seguro e iba a soltar la primera lágrima, se tiró del cabello obligándose a levantar el rostro.

Odiaba a Craig, sí, pero eso no significaba ni de cerca que mereciera estar pasando por eso.

Debía ser fuerte, ahogó sus lágrimas y se prometió a sí mismo que si el azabache estaba vivo al finalizar la operación, él lo acompañaría toda su recuperación, aun si eran desconocidos, aun si su matrimonio era una mentira, aun si lo odiaba, ese hombre nunca hizo un solo comentario negativo sobre las cuentas de su madre, sobre las deudas que tuvo que pagar, incluso había pagado el funeral.

Debía ser agradecido al menos una vez, ese sería su pago por todo lo que el contrario hizo por él, de un extraño a otro.

Otro par de horas transcurrieron, eran cerca de las tres de la mañana cuando un doctor se acercó al rubio.

-Señor Tweek- El rubio tragó saliva antes de poder formular palabra alguna

-¿Si?

- Tengo una buena noticia y una mala noticia

Escuchar ese comentario lo hizo intuir que Craig estaba vivo, pero no bien del todo

-Primero la mala- así la buena sonará mejor, pensó.

-La mala noticia es que no pudimos rescatar la pierna de su marido y tuvimos que amputar- el doctor bajó la cabeza apenado -Le juro que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos

Un par de lágrimas traicioneras bajaron por los ojos de Tweek.

-La buena noticia es que Craig está vivo- continuó el doctor -La lesión en su columna parece que estará bien, después de terapia podrá volver a caminar y podrá usar una prótesis en su pierna una vez esta sane-

-¿Puedo ver a mi marido?-

-Sí, aunque le aviso que está inconsciente-

Una enfermera lo acompaño hasta la habitación donde estaba Craig, Tweek sintió como si un balde con agua fría le hubiese caído encima. El moreno estaba vendado de pies a cabeza, tenía puesto el collar, un enorme e incómodo yeso en la pierna que pudo ser rescatada, tenía cortadas y moretes por todo el cuerpo, fue bastante duro verlo en esa situación.

Se acercó a él lentamente, no pretendía tenerle lastima ni nada, tomó su mano entre las suyas y notó como llevaba puesto el anillo, eso sacó una pequeña sonrisa de su rostro.

Se agachó y susurró en su oído -Aquí estoy Craig, solo vine para decirte que no tienes que estar solo, yo cuidaré de ti el tiempo que sea necesario-

Sostuvo su mano un rato más, podía ser que muchas veces lo hubiera hecho, pero nunca se tomó el tiempo de sentir lo grande que era.

Lo soltó cuando la enfermera le indicó que ya debía retirarse.

-Volveré más tarde, no me extrañes por favor- bromeó y salió de la habitación.

Ya eran casi las ocho de la mañana cuando recibió una llamada, observó el número para después suspirar.

-Hola Pete- respondió en un tono triste y melancólico.

-¿Qué ocurre amor? - Preguntó preocupado del otro lado de la línea.

- Es... es Craig, tuvo un accidente-

- ¿Está bien? -

-No...- hizo una pausa un poco larga, sabía que si bien Pete estaba al tanto de su matrimonio sin amor, a veces podía llegar a sentirse inseguro sobre el moreno, y lo que estaba a punto de decirle no ayudaría con eso -Le amputaron la pierna y necesitará terapia, yo... sé que nuestro sueño era estar por fin juntos, pero...-

-No podrás cumplirlo de nuevo- El rubio captó el dolor en esa frase.

-Lo lamento tanto Pete-

-Está bien, estaremos bien, será mejor que atiendas a tu esposo- dijo esto último con una entonación de reclamo.

-Oye Pete espera- dijo a la par que escuchó el pitido del teléfono, intentó llamarlo repetidas veces, pero este nunca respondió.

-Señor Tucker- lo llamó una enfermera.

-Mande-

- Su marido ya despertó de la anestesia, ¿Quiere verlo?-

- ¡Sí!- Prácticamente corrió hacia el cuarto donde estaba Tucker.

Cuando entró, pudo notar su mirada vacía contemplando el lugar donde debería estar su pierna.

-Hola- el moreno volteo en su dirección y lo miró con una cara demacrada y apagada.

-¿Qué ocurrió Tweek?-

-Tuviste un accidente, los doctores hicieron lo que pudieron, tú... tú volverás a caminar después de la rehabilitación-

El moreno sonrió de una manera sombría

-Mierda, ¿en qué me metí?-

-No es tu culpa, los accidentes pasan y yo...-

- Tú y yo vamos a divorciarnos Tweek-

-¿Qué?-

-Mírame Tweek, siempre me has odiado, yo lo sé, no quiero que me odies más haciéndote cargo de mí- habló de manera clara y fría.

-Craig, yo... es verdad, pero no soy un monstruo ni mucho menos un malagradecido-

-...-

-Estaré a tu lado hasta que te recuperes, es mi manera de agradecerte lo que has hecho por mi madre-

-No necesito tu gratitud o tu lástima-

- ¡No es nada de eso Tucker!- Las lágrimas que contuvo mientras estaba en el quirófano salieron en ese momento -¡Yo estaba aterrado pensando que habías muerto, imbécil! Me prometí que si sobrevivías te acompañaría toda tu recuperación y te guste o no, voy a estar aquí. ¡Maldita sea! Eres tan insoportable que consigues que te odie hasta en tus momentos más frágiles-

El moreno lo observó boquiabierto y asombrado, nunca hablaban y eso contribuyó a que nunca hubieran discutido, no sabía que el rubio tenía ese carácter y no quería molestarlo más, o temía que le rompiera la única pierna que le quedaba.

-Gracias- respondió y le esbozo una sonrisa, una que Tweek sintió distinta.

¿Cuál era la diferencia? Esta era una sonrisa sincera. . . La primera de muchas

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora