Capítulo 16

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Pasar todo el día estudiando era realmente agotador, el estar todo el día sentado esclavizado frente a la computadora o resolviendo ejercicios en la libreta lo dejaba frito mentalmente. No se dio cuenta en qué momento transcurrió el día, hasta que sus ojos se fijaron en la hora que marcaba la computadora. Las 18:24, decidió que era el momento de un descanso.

Fue directo a darse un baño. Mientras se bañaba y la distracción académica se alejaba, pensaba en Craig, en la forma misteriosa en la que salía desde hacía ya poco más de un par de meses, aun antes de aquella declaración sobre su indecisión. ¿Qué hacía? Bueno, él tiene derecho de tener sus cosas, pensó, para después suspirar pesadamente. Detestaba estar solo y enfrentarse a sus inseguridades. Tomó su celular y puso música para no pensar más en eso, relajándose un poco en el proceso.

Despertó un poco desconcertado aun en la bañera, el agua ya se había enfriado, al igual que sus pensamientos.- ¿Qué hora es?- Salió arrugado de la bañera, no pudo evitar mirarse en el espejo y pensar que así se vería de viejo. Observó la hora y ya eran cerca de las 10, se cambió rápido y salió a la sala, pensando que quizás el moreno ya habría llegado, pero no era así.

El resto del tiempo pasó lento. Intentó esperarlo haciendo cosas rutinarias, como cenar y lavar los platos. Una vez rendido, comenzó a buscar en el catálogo de Netflix, pero nuevamente estaba esa sensación incómoda sobre él.

Luchó por un par de horas contra sus inseguridades sobre qué le pasaba a Craig con esas malditas salidas. Solo logró resistir hasta la media noche, entonces comenzó a llamarlo pero éste no atendía. Dejó 4 llamadas seguidas, ahora estaba preocupado, esperó quince minutos exactos a que regresara su llamada, pero eso no ocurrió. Entonces, tuvo la idea de llamar a Clyde.

Escuchó los tonos de espera con desesperación, el tercero le resultó eterno y hasta agobiante, pero escuchó la voz del otro lado del teléfono.

-¿Bueno?- Habló Clyde dudoso desde el otro lado de la línea.

-Bueno, hola Clyde soy Tweek-

-Lo sé amigo, te tengo registrado-

-Oh, cierto... solo llamaba para preguntarte si Craig está contigo, ya casi es medianoche y no responde mis llamadas-

-Ah... si, si, si Craig está... aquí conmigo. Ya sabes, hoy jugaron los Broncos de Denver, así que vinimos al bar de Skeeter a ver el partido y nos quedamos un poco más de la cuenta-

-Entiendo... ¿puedes pasarme a Craig?-

-NO-

-¿Por qué no?-

-Es que, está jugando con Stan... ya sabes cómo es Stan con la bebida, siempre lo encontramos en bares y ahora mismo están... jugando unas vencidas, pero yo le diré que más tarde se comunique contigo-

-Bueno-

-Perfecto... nos vemos, bye-

-Espera, dile a Craig que...- antes de terminar la frase, Clyde ya había colgado.

Tweek era una persona nerviosa, más no estúpida. Sabía que algo andaba raro con esa llamada y con la situación en general, pero lo dejaría pasar. Ya mañana le preguntaría a Craig qué ocurría. Fue al cuarto de Craig y se acostó en su cama para no levantar sospechas de que las cosas podrían ir mal, además que ya extrañaba el olor de su esencia. Se acomodó entre su cama y el olor lo relajó, disipando un poco sus inseguridades y haciéndolo sentir acompañado.

Despertó un poco tarde, si la alarma de Craig no sonaba, él tenía la capacidad de levantarse a las 9 o a las 10. Inconscientemente, sonrió y se giró de lado, esperando ver al azabache dormido a su lado, pero no fue así.

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora