Capítulo 3

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Establecer rutinas nunca fue algo propio de Tweek, pero la que tenía en este momento no le molestaba. Se había hecho buen amigo del azabache, y había descubierto que tenían muchas cosas en común: Ambos amaban el cine y las obras de terror, compartían el gusto por el café, por la lectura y por los animales. Verlo cada día más que un martirio se convirtió en algo positivo, todo sería lindo de no ser por la situación que los unió.

No todo era perfecto, Tweek era capaz de notar como la cara de Craig cambiaba por una seria o de terror cada vez que veía hacia sus piernas y notaba la que no se encontraba ahí, nunca lo decía pero sabía que le afectaba su pérdida, o su cara de dolor cuando probaban las terapias para su columna. Ahí aprendió a admirarlo, nunca lloraba o se quejaba, siempre intentaba dar una cara animada aunque estuviera sufriendo, sabía que no era fácil, pero se consolaba pensando que quizás el hecho de que él estuviera siempre ahí para sostener su mano y darle fuerzas le ayudaría aunque fuera un poco. Intentaba darle su espacio también, lo comprendía y sabía que en ocasiones quería llorar y no ser visto, entonces salía con la excusa de ir por un café, al regresar podía ver sus ojos irritados pero nunca le decía nada, tan solo le ofrecía un sorbo de su café a modo de consuelo, el cual siempre era retribuido con una de esas sonrisas honestas.

Pasaron alrededor de dos meses antes de que Craig fuera liberado del hospital para regresar a casa, aun tendría que regresar a terapias, pero ya no era necesario mantenerlo hospitalizado.

Ese parecía ser un día bueno, Tweek había llegado a casa temprano para tomar las ropas de su amigo, tomó el bolso de gimnasio que el contrario solía usar, en el llevó su característico chullo azul para que no sintiera frío en la cabeza, unos pantalones de la mezclilla más gruesa que pudo encontrar, unos tenis negros, una camiseta que él mismo le había ganado en un concurso de likes en instagram conmemorando el quinceavo aniversario de Red Racer y una chaqueta de mezclilla negra. Empacó además la ropa interior, a Craig le gustaban los bóxer largos y ajustados cosa que fue de alguna manera una sorpresa para él, después tomó un par de calcetines negros y salió del departamento en el cual se encontraban sus padres y sus dos amigos más cercanos, planearon hacerle una pequeña comida a modo de bienvenida.

Cuando llegó al hospital el azabache lo saludó con una sonrisa.

-Hey Tweek- Habló mientras estiraba su mano esperando esos cinco.

-¿Listo para irte de este lugar?- Preguntó para poner la bolsa con ropa en su mano estirada, ignorando aquel gesto solo por molestarlo.

-Más que listo, gracias por traer mi ropa - comentó mientras sacaba las prendas del bolso ignorando su pequeña maldad, para después desatar su bata de hospital.

-¿Necesitas ayuda para cambiarte?-

-No, creo que estaré bien- respondió indiferente hasta que vio la camisa con el logotipo de autos la cual sostuvo en sus manos observándola a detalle ¿Y esta camisa? -

- Participé en una dinámica en Instagram y la gané, sabía que la amarías ¿Acaso no soy el mejor esposo falso del mundo?-

-Claro que lo eres, muchas gracias- Se probó la camisa e hizo una pose con su brazo en la cintura -¿Cómo me veo?-

- Jajajaja te ves tan gay como siempre-

-Oh- hizo el sonido de respiración como si de un perro se tratase - Tweek ¿hueles eso?-

El más bajito intento oler, pero no le llegó el olor de absolutamente nada.

-No huele a nada-

-¿Cómo que no? Huele a joto-

-Jajajaja eres un idiota-

-Sí, un idiota libre del hospital-

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora