Los días posteriores transcurrieron de manera tranquila, y Tweek comenzaba a trasladarse de a poco a la habitación principal, que era la del azabache. Antes se encontraban algunas de sus cosas ahí pero se trataba de mera utilería, tenía la ropa que menos le gustaba o menos utilizaba. Poco a poco comenzó a dejar prendas que le agradaban y que necesitaba más, como sus pijamas o su suéter azul de rombos, pero cuando llevó su camisa verde militar y sus botitas timberland negras fue oficial para él, se había mudado de habitación.
El cambio le resultaba bueno, sabía que se iría pronto y estaba listo para asumir las responsabilidades de una relación, aún en la distancia. Lo había pensado de manera apropiada, ellos eran marido y marido, y quería dejar en claro sus verdaderos sentimientos antes de partir. Todo estaría bien, si tenía suerte, estaría inscrito en la Universidad que se encontraba a una hora del pueblo, ideal para pasar los fines de semana juntos.
Estaba tan ilusionado que sus ojos resplandecían mientras pensaba en la manera apropiada para transmitirle sus sentimientos, sabía que Craig era un caballero chapado a la antigua. Por la manera en que vivían ahora era más que claro que existía una relación, pero tras su rechazo previo, el azabache necesitaba su confirmación y era claro para Tweek que no merecía menos.
Todo parecía marchar perfecto, menos ese día de la semana, que lo hacía morderse las uñas de los nervios; Aún tenía miedos e inseguridades, todo debido a Kenneth. Cuando llegó el primer día, no hubo ese cambio en el azabache, salió formal como cualquier otro día y llegó a la hora exacta en que lo hacía todos los días. Se sintió aliviado, permitiendo que toda la semana transcurriera de manera tranquila.
Hoy era nuevamente ese día. Desde que se levantó, no pudo evitar sentir la tensión por todo su cuerpo, no debería de aterrarle tanto. Sabía que no existía un miedo lógico, sin embargo ahí estaba, torturándolo.
Su estrés causó que su adorado moreno saliera más tarde de casa, no se fue hasta que consiguió calmarlo, incluso se había ofrecido a quedarse con él si eso era lo que necesitaba, pero Tweek no se lo permitió.
Una vez más animado, decidió ir a hacer las compras, estar en casa solo y encerrado lo ponía más ansioso de lo que debería estar. Salió respirando aire fresco, viendo la blanca nieve cubrir las calles y el techo de Whole Foods, todo parecía normal y en orden. Compró lo necesario y salió del lugar cargando sus bolsas de cartón.
Primero pensó en pedir un uber a casa pero descartó la idea optando por el transporte público. Se encontraba sentado en la parada del camión con sus bolsas de cartón a los lados, observando el cielo azul. Debería de salir un poco más, debería pedirle a su azabache que salieran más ''quizás si lo hacemos más seguido, no querrá ir con él'' Sus ideas fueron interrumpidas cuando escuchó un claxon sonar en repetidas ocasiones, haciéndolo fijar su vista al frente.
En ese auto estaba Craig sonriéndole mientras le abría la puerta para que entrara, el rubio tomó con rapidez las bolsas y subió al carro.
-Hola cariño, si necesitabas surtir la despensa pudiste avisarme para venir juntos en el auto-
-Hola Craig, lo siento, es que sentía que si me quedaba solo en casa me volvería loco –
-¿Aún te sientes mal? – cuestionó mientras arrancaba el auto.
-No, ya estoy mejor –
-Bueno, igual te llevaré a casa y pasaremos juntos el resto del día –
Sin más Craig cumplió su palabra, ayudó al rubio a subir las cosas y se dedicó a ayudarlo en las tareas del hogar, mientras el rubio cocinaba en calma. Después de comer juntos tuvo la idea de bañarse juntos en la tina, era una idea adorable en teoría, pero en práctica descubrirían que no tanto.
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Amor accidentado
Fanfikce-Aquí estoy Craig, solo vine para decirte que no tienes que estar solo, yo cuidaré de ti el tiempo que sea necesario- fue la promesa que Tweek le hizo a su marido en aquella blanca habitación del hospital. Las pérdidas son difíciles de sobrellevar...
