Capítulo 14

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Tweek se levantó de madrugada en algún punto cercano al amanecer. No quería moverse, pero si no iba al baño su vejiga lo mataría, así que se escabulló como pudo de los brazos de Craig.

Fue al baño y solo siguió el llamado de la naturaleza. Se vio en el espejo, estaba ojeroso y despeinado, pero no importaba como se viera, de cualquier manera solo iban a dormir.

Regresó al cuarto, encontrándose con el moreno despierto.

-Hey Tweek- habló monótonamente, más no adormilado.

-Perdón, no era mi intención despertarte- respondió, acercándose a la cama a tomar su lugar nuevamente.

-¿Tienes sueño?-

-No- Era parcialmente mentira, pero quería ver hacia dónde llevaba esa pregunta.

Craig puso ambas manos en su rostro, acariciándolo y jugando con sus cachetes.

-¿Puedo besarte nuevamente?-

Asintió con la cabeza, para volver a juntar sus labios. Los besos eran normales, pero rápidamente se intensificaron un poco más, eran sus lenguas las que llevaban el control, determinaban la profundidad y lo hacían perder la cabeza de nuevo. Abrió los ojos sintiendo que traicionaba a su compañero, pero necesitaba verificarlo, necesitaba saber que no se estaba engañando a sí mismo. Bajó un poco la mirada y lo pudo comprobar con sus propios ojos, el pene de Craig estaba erecto.

Su mano se movió instintivamente y lo acarició sobre la pijama, sintió su respiración agitarse mientras se besaban.

Se separaron para tomar aire, con pequeños hilos de saliva conectando sus bocas y ligeramente jadeantes, con las caras rojas y sus cuerpos ardiendo.

No iba a perder el tiempo, lo había deseado por demasiado tiempo, tenía que probarlo, ya había marcado su piel, pero sus fantasías siempre se enfocaban a algo más. ¿Tú me deseas a mí? Se preguntó, mientras bajaba por su pecho hasta llegar a su pantalón. Jugó un poco con el elástico, no por indecisión, sino para levantar la mirada y ver la cara expectante de Craig, esa mirada que parecía encendida e interesada en su siguiente movimiento, al igual que la suya.

El moreno levantó un poco la cadera, sabía que era la señal para que lo ayudara. Podría haber solo bajado un poco la ropa, pero él se deshizo por completo de sus pantalones, llevándose sus boxers en el proceso. Sabía que el contrario lo veía apenado, sabía que sentía vergüenza por su pierna mutilada, así que besó ambas entrepiernas, e intentó animarlo como sabía que sólo un hombre podría, porque sabía exactamente qué estaba pensando y cómo animarlo.

Mordió suavemente su entrepierna, mientras lo observaba fijamente -Lo que te hace hombre no está debajo de aquí, es lo que está aquí- sostuvo su virilidad entre sus manos, antes de poner su glande entre sus labios, dando un pequeño beso, sin dejar de observarlo; Su cara pasó de una de vergüenza a una de deseo similar a la suya. El moreno pasó su mano y enredó sus dedos entre sus mechones, atrayéndolo hacía él. Tweek le dio una mirada cómplice para comenzar a lamer su falo de arriba a abajo, haciendo movimiento aleatorios con su lengua, sintiendo como su compañero se retorcía debajo suyo, era su paraíso personal, lo deseaba desde hacía tanto. No se dio cuenta en qué momento había comenzado a devorarlo ignorando todo, lo profundo que lo estaba haciendo lo hacía tener pequeñas arcadas pero no importaba, quería comerlo, era más su deseo que la tortuosa sensación en su garganta, porque ver reflejado en el rosto contrario la misma lujuria que sentía él, era su pago.

Tuvo que parar para respirar, lo observó completamente húmedo, tanto por su propio preseminal como por su saliva, era una vista preciosa. A diferencia suya, su compañero no se había depilado, y ahí seguía esa maldita letra grabada en su piel, pero pronto lo haría olvidarlo.

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora