Capítulo Extra 16.5

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Kenneth siempre se había considerado a sí mismo un depravado de buen corazón, si es que eso tenía sentido alguno. Era consciente del ser imperfecto que era, sabía que había cometido errores como cualquiera, pero aun intentaba redimirse y ser mejor persona, vivía creyendo que siempre se podía mejorar.

Desde pequeño había sido muy precoz, al punto en que sus tres mejores amigos no entendían mucho de qué cosas hablaba. Él no era capaz de comprender aquella emoción que sentía al ver aquellos cuerpos hermosos que ofrecían las revistas e imágenes subidas de tono, pero no le importaba en lo absoluto: tenía demasiado objetificado el significado de lo que era el sexo y lo que esperaba de él, al punto en que iba un paso delante del resto de los chicos en ese sentido de una manera casi alarmante. Eligió a su primera novia solo por tener fama de ser una chica fácil y obtuvo su primer oral, el cual no le pareció tan grandioso; Después de eso se calmó un poco decidiendo vivir una niñez más normal, aunque no lo pudo disfrutar lo suficiente porque al final fue llevado junto a sus hermanos por el servicio de protección infantil, siendo separado de sus amigos y volviéndose más consciente del ambiente que lo rodeaba, buscando ser el consuelo de su hermanita menor.

El problema llegó cuando sintió los primero estragos de la adolescencia, en ese momento se encontraba solo sin una guía concreta, por lo cual nuevamente se dejó llevar solamente por sus instintos.

Tuvo diversos amantes en su adolescencia, chicos o chicas daba igual, la emoción que le provocaban era la misma, y él solo se dedicaba a disfrutar lo que las personas estuvieran dispuestas a hacer o entregar. Fuera de satisfacerse, no podía verlos o sentir nada más, lo cual le provocaba gran vergüenza. Intentaba disimularlo tanto como podía, no quería que su hermana viera esa parte de él, amaba la inocencia que ella poseía y no quería que la perdiera o que ella dejara de quererlo si descubría esa parte suya.

Poco después de cumplir los 17 años, él y sus hermanos fueron regresados a la casa de sus padres. Al principio no le entusiasmó la idea, aunque cambió de parecer al llegar a su vieja casa con sus padres, ahí escondidos detrás del viejo sofá estaban sus amigos, le sorprendió verlos tan distintos físicamente, pero a la vez tan iguales a cuando eran niños. Kyle además de ser el más alto de los cuatro, era el que tenía la nariz más grande y su personalidad se había vuelto completamente pc, Stan era el más bajito y casi daba miedo lo mucho que se parecía a su padre, si le ponías un bigote eran como 2 gotas de agua, además que su personalidad se había vuelto menos depresiva y por último Cartman, a excepción de que era más alto, se veía y comportaba exactamente igual a lo que había sido siempre: Un gordo cabrón.

Después de aquel emotivo reencuentro, decidió inscribirse a la misma preparatoria que sus amigos, si no pudo asistir a la primaria y secundaria con ellos, sí que lo haría en su año final. Se graduarían juntos, recuperarían un poco del tiempo perdido y podrían crear recuerdos nuevos. Motivado, llegó temprano a su salón de clases, donde vio algo que captó por completo su atención: La única otra persona que había llegado igual de temprano que él, era un chico moreno de ojos verdes que ojeaba tranquilamente un libro de Stephen King. Ni siquiera lo miró directamente, solo leía como si él no estuviera ahí compartiendo el mismo espacio. Kenneth sintió algo arder en su interior, para su sorpresa no fue su entrepierna, algo en ese chico le atrajo, tomó aire y se acercó con completa seguridad, puso su pierna sobre el escritorio del chico obligándolo a observarlo.

- Al final del año tú serás mi perra- ''¿Qué mierda salió de mi boca?'' se cuestionó internamente, no había pensado qué quería decir y su boca solo fue capaz de soltar una estupidez como esa.

El contrario levantó la cara y lo vio de manera despectiva, no le respondió nada, solo se limitó a fijar sus ojos en el libro de nuevo, ese fue su primer encuentro, algo poco romántico y demasiado estúpido.

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora