Capítulo 2

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Para alguien como Tweek, estar tanto tiempo en el hospital, ya era algo común. Cuando pasó los últimos meses acompañando a su madre, terminó por dejar el miedo al lugar, el olor a cloro y medicina ya no le afectaba, ver personas enfermas tampoco. Aun así fue doloroso observar el cambio de vendajes del moreno, la cantidad de medicina que le administraban, y en general, la gran parte de los cuidados que debía recibir.

Después de discutir por la mañana, lo acompañó fielmente tanto como pudo, ya que el contrario necesitaba descansar, o tener algunas sesiones solamente con doctores y enfermeras.

Tweek se encontraba sentado en el pequeño sillón que estaba frente a la cama del moreno. Estar despierto casi 24 horas debería de ser un martirio para cualquiera, pero después de tanto café, lo único que podía sentir era un poco de agotamiento.

-Deberías ir al departamento y descansar un poco, te ves horrible-

-No tan horrible como tú Fucker- Eso le valió que el moreno le hiciera la seña, a lo que él frunció el ceño- Además si no te diste cuenta aún estás solo, tus padres están en camino, no creo que lleguen pronto- El moreno gruñó en respuesta.

-Entonces duerme un poco aquí -

-No, no tengo sueño y quiero estar al pendiente-

-No me serás de ayuda si estás agotado o disperso, si necesito algo no dudaré en despertarte-

La discusión duró alrededor de veinte minutos, no fue hasta que el rubio le dio la razón que se acomodó en el sillón y si bien se convenció, pretendiendo estar solo cansado, tan pronto cerró los ojos cayó muerto en ese pequeño e incómodo sillón.

No soñó nada, cosa que agradeció. Estaba tan tranquilo, tan en paz que cuando sintió cómo lo movían suavemente, y esa voz lejana intentando despertarlo quería golpear a aquella persona, pero en su lugar solo se limitó a abrir los ojos.

La persona enfrente de él un hombre calvo de cejas pelirrojas y con algo de sobrepeso era el papá Tucker, se levantó de un brinco.

-Tweek, cuando despiertes del todo nos vemos afuera del cuarto- El rubio asintió.

Esperó hasta estar despierto del todo, vio la hora en su celular, eran las 3:20 de la madrugada. Después vio en dirección al moreno, lo había dejado dormir alrededor de 6 horas, pasó sus ojos sobre él analizando que estuviera en una posición correcta, o no que no tuviera una cara de dolor. Después de examinarlo y ver como todo estaba en orden, decidió salir a atender a sus suegros.

-Hijo mío ¿Qué ha pasado? - Preguntó la madre, una señora rubia, la cual también ya se veía algo mayor, la edad no la ayudó ni un poco a disimular en su cara todo lo que había ocurrido, tenía los ojos hinchados de tanto llorar y unas enormes ojeras, denotando que quizás no había dormido nada desde que se enteró del accidente.

-Craig sufrió un aparatoso accidente en la carretera mientras regresaba del trabajo, su situación es delicada, tuvieron que amputarle una pierna, además que debe descansar por una herida en la columna. Los doctores dijeron que el diagnóstico es favorable, aun no puede mover mucho su pierna sana, pero no perdió la sensibilidad; Lo más probable es que utilizando una prótesis pueda caminar- Mientras hablaba, observó a la mujer cubrirse la boca y a su esposo tras ella abrazándola, como intentando tranquilizarla aun cuando él se sentía igual de desolado.

-¿Cuánto tiempo estará delicado? -

-Puede variar alrededor de seis meses o más, sé que no es un consuelo agradable, pero su hijo es un chico fuerte, con una capacidad de tener la cabeza fría que hasta da miedo, tiene la voluntad y yo lo acompañaré todo el tiempo hasta que esté sano- Los dos adultos se acercaron a él y lo abrazaron.

Amor accidentadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora