Hace semanas que Gabriela se fue y yo me quede viviendo sola. Ambas seguimos teniendo contacto y en cuanto pueda iré a visitarla.
En estos momentos me encontraba terminando un proyecto de la universidad y a la vez buscando trabajo de estilista personal.
Encontré unas cuantas ofertas y llame, ellos quedaron en contactar en las próximas horas conmigo, y ojalá sea así.
Concentrada en mis pensamientos escuché el timbre de la puerta y confusa me levante de la silla a abrir.
Jamas pensé en volver a verlo.
- Lyanno. - me sorprendí -
- Angie, ¿puedo pasar?
- Si. - me hice a un lado -
- Que desolado está esto. ¿Donde esta tú amiga?
- ¿Para que la buscas?
- Solo pregunto.
- Se mudo a Florida.
- Oh, entonces estamos solos... - se acerca a mi -
- Alto ahi. - lo aparte - ¿que te pasa? ¿Me masturbas sin dejarme terminar, te vas sin decir palabras y apareces de nuevo a las semanas? Como si nada hubiera pasado.
- Uhu... ¿No te gusta?
- No, y sigo pensando que tienes un problema.
- se ríe - Entonces eso significa que tú querías que venga antes. Y por eso estás molesta...
- No, no es eso. - me cruce de brazos - No me importas si vienes o vas..
- Entonces estás molesta porque te dejé con las ganas..
- No, no. - dije - ¿puedes callarte de una vez ? Estas intentando confundirme con mis propias palabras.
- Y lo estoy logrando.
- Lyanno, ¿te gusta verme sufrir?
- De placer si. - sonríe -
Demore segundos en dar mi respuesta, para crear tensión en el ambiente y hacer notar que no me gusta en absoluto su guillesito' de gracioso.
- ¿Para que y porque volviste ?
- Vine a acabar lo que empecé.
- No , no estás... - me interrumpe -
- Deja de pelearme y bésame.
Noto el calor de su cuerpo apretando contra el mío, algo que despierta el deseo que se ha ido acumulando en mi.
Espero a que me bese, pero en lugar de eso, susurra
- Lo que haremos hoy pasará a la historia por ser la relación sexual más explícita y satisfactoria que jamás hayas tenido.
- Oh..
Se me escapa un ligero gemido de los labios cuando me lame ligeramente el lóbulo de la oreja.
- Vamos a la cama.
Una vez en el dormitorio, el me tiende suavemente en la cama tomando el control absoluto.
Me acaricia la clavícula con los dedos antes de inclinarse a besarla. Sus labios exploran la base de mi cuello mientras una de sus manos me aprieta los pechos.
Me pasa el pulgar sobre el pezon y no puedo evitar jadear.
En cuanto lo hago se aparta, mirándome a los ojos.
- Siempre he sido un hombre avaricioso, detesto compartir, así que prométeme que solamente te acostaras conmigo.
- respire profundo mientras me levanto - ¿te crees lo bastante bueno en la cama como para prometerte algo que aun no he probado? me gustaría tener tu autoestima.
- ¿No te has dado cuenta lo excitada que te tengo sin siquiera haber empezado a masturbarte o a penetrarte?
Para demostrar a lo que se refiere, bajo sus manos hasta mi culo. Me lo aprieta y me pega a el con tanta fuerza que puedo notar como se endurece su erección.
- Te quiero toda para mi.
- ¿Que te hace pensar que aceptaré y confiaré en que hagas lo mismo?
Sin responder, me besa con pasión, explorándome la boca con su lengua y pasando las manos por mi pelo y todo mi cuerpo.
De repente hay tanta sinceridad en su pasión que no puedo evitar rendirme a ella.
Le hundo los dedos en la espalda y le rodeo las caderas con una pierna.
Lyanno sonrió cuando noto los gemidos que se escapaban de mis labios cada vez que pegaba su erección contra mi entrepierna.
- Dímelo y tu deseo será concedido.
- ¿O si no que? ¿Te vas a ir? - agarre su barbilla - No te hagas el duro, estas tan excitado como yo.
- Eso no te lo niego. - muerde mis labios - Pero me gustaría escucharte decirlo.
- Quiero sentirte dentro de mi, penetrandome y explotando lo más profundo de mis entrañas. - miré sus ojos fijamente -
Cuando escuchó lo que dije, abrió los labios, no hay duda de que le he dejado K.O con mis palabras tan emotivas. Entonces se desabrochó los pantalones y se quitó el jersey.
Rápidamente me quitó la ropa interior y me penetró sin usar condón. Agarré su cintura con fuerza y abrí mis piernas para que pudiera sentirse mejor por mis entrañas.
- Oh, oh ... - gemí varias veces -
El tiempo teniendo sexo pasó volando. Pude aprender nuevas posturas y orgasmos que nunca antes había tenido.
Ahora estamos acostados en la cama tratando de recuperar la respiración, mirando al techo, pensando en lo que acaba de pasar. Cuando recuperamos el control de la respiración normal, se volvió para mirarme, paso su mano en mi hombro y dijo..
- ¿Sigues pensando lo mismo? ¿O tenemos trato?
Pensé durante varios segundos mientras mi mirada estaba fija en su pecho húmedo de tanto placer.
- No es ningún trato. - dije - pero tanto tú y yo queremos que esto se vuelva a repetir.
- No lo niego.
Sonreí tontamente.
- Pero con la condición de que esto quede entre nosotros nena. - pasa la yema de su dedo índice sobre mis labios carnosos -
- Así sera. - asentí -
••••
