Capitulo 43

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Lyanno estaba trepado en la tarima cantando, mientras que yo estaba en el camerino inventando algo que hacer.

En estos momentos nos encontrábamos en Phoenix, y prácticamente faltaba 1 mes y días, para finalizar el tour, y finalizar mi maldito trabajo.

Al finalizar el concierto volví directamente al autocar donde estábamos hospedados, esperando a que arrancara para ir a la próxima ciudad.

Aproximadamente eran las 12 PM, y me encontraba acostada mirando el techo y pensando. Por un momento sentí la mirada de Lyanno desde lejos, hasta que se fue.

Pero, minutos después, escuché mi iPhone vibrar, o lo que quedaba de él. Y pude fijarme que era Gabriela.

Al principio dude y pensé mucho en su contestarle la llamada o no. Pero, finalmente acepté.

LLAMADA EN CURSO

- ¡Angie! ¡Angieee!

- ¿Que pasa?

- ¿Como te encuentras? Me tenías full preocupada.

- No me pasa nada.

- Lyanno me dijo que estabas mal y por eso te llamé! Angie, sabes que puedes contar conmigo...

- En serio que no me pasa nada.

- ¿Estas sin cobertura?

- No.

- Se oye muy mal..

- Será porque estrelle el celular contra el piso.

- ¿Queeeee, porqué?

- Me puse de mal humor, eso es todo.

- Angie, tenemos que hablar...

- No tenemos que hablar nada porque no quiero. ¿Está bien? Gracias por preocuparte...

- No te atrevas a colgarme Angie, estas mal y necesitas desahogarte...

- ¿Desahogarme? No... - mi voz se cortó y empecé a llorar - No quiero... de verdad que no.

- Angie...

- No.... no.. - colgué y procedí a llorar -

Sentí un dolor inmenso en mi pecho, como si algo en mi se rompiera... o.. se fuera.

Amaba a Jefnier, realmente lo quería.

Me siento muy mal, no se hasta cuando tendré este dolor. Pero, le volví a escribir por iMessage a Jefnier, pidiéndole perdón por novena vez.

Pero fue en vano, ahora ya ni abría los mensajes.

•••

Me había quedado dormida mientras lloraba boca abajo. No se que hora era, pero de lo que estaba segura es que no había nadie en este momento..

Al cabo de 15 minutos después, escuché varios toques a la puerta, y se asomó Lyanno.

- Hi... - habla con un tono de voz dulce - ¿que tal estás?

- ¿Tengo que responderte a eso? - carraspee la garganta -

- No.. no hace falta. - se sienta al borde de mi cama y me dirige una mirada comprensiva -

- ¿Puedes irte? - señale la puerta y me levante a mirarme el rostro en el espejo -

- No... no lo haré Angie.

- ¿Porqué? - me gire para verlo - ¿crees que me estás ayudando intentando ser comprensible por la situación que estoy pasando?

- No he dicho nada Angie.

- Ni tampoco tienes el derecho.

- ¿Y Jefn...

- Cállate, ni te atrevas a mencionar su nombre. No lo hagas... - trate de tapar mis oídos - No digas su nombre...

Me miró.

- No hables de .. de Jefnier... - mi voz se cortó - Lyanno, me estas haciendo daño...tú crees que necesito desahogarme con alguien... pero no es así, solo necesito... necesito... - repetí varias veces las últimas palabras para romper a llorar -

El intentó levantarse de la esquina de la cama, pero con mis manos lo aparte y lo detuve.

- No te acerques ¿okay? - sequé mis lagrimas -

- Perdón.

- No me sirve... no... deja de hablar.... ¡No ves que lo único que me haces es daño! ¡Y me duele! Porque... finalmente me enamoré de la persona equivocada. ¡Yo amaba a Jefnier y sabias lo que yo tenía con el... y aun así, fuiste tan... tan desgraciado de... - di golpes en su pecho con cada palabra que salía de mis labios - de seducirme y hacerme caer...

No escuché su voz ni su respuesta, pero agarró mis muñecas fuerte y pegó mi cabeza en su pecho.

Evitando mis golpes y lo que a continuación iba a decir.

- Perdón, perdón.. - noté su voz quebrarse - No me gusta verte así... perdón.

Levanté mi rostro para observar su mirada. Y vi su sinceridad... ¿quien lo diría? pero, Lyanno en esos momentos tenía los ojos llorosos y un nudo en su garganta.

Vi algo que nunca antes lo había visto en el.

Note y vi como su "Ego" y "Orgullo" caían al piso y me mostraban al "Edgardo" más comprensible y sincero.

- Perdóname. - observó con delicadeza mi rostro y con la yema de sus dedos quitó mis lágrimas negras por el eyeliner. - sé que nunca podré reparar ese dolor que hay en ti, porque aunque sabía que tenías una relación sincera con Jefnier me metí porque tenía el pensamiento obsesivo de que solo tenías que ser mía... y perdón por ser un estupido machista...

- Te odio. - al acabar de decir esas palabras lo único que hice fue entrelazar mis brazos y pegar más mi cabeza en su pecho y proceder a abrazarlo....

Al notar mi inaudita reacción, de manera similar pasó sus brazos por mi cintura y acomodó su cabeza en mi hombro.

Y aunque con rencor, seguí abrazándolo mientras me acostaba encima de él y unas cuantas lágrimas caían en su hoodie.

Sentí cómo beso mi cabeza e instantáneamente caí en un sueño profundo .

Entre nosotros || Lyanno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora