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El filo del cuchillo cortando suavemente los vegetales, sus largos dedos teniendo cuidado de dejarlos en pedazos delgados y finos para la ensalada. El sonido de la radio hacía que su cabeza se moviera al ritmo de la calmada música llena de melodiosas voces que a veces, entre labios, acompañaba con la suya. Sus azules pupilas opacas concentradas en su trabajo mientras sus oídos se fijaban en la para nada trascendente charla que los otros tres hombres tenían en su sala. Necesitaba aparentar serenidad, esa era su fachada. El brillo de su mirada volvió a él al reconocer las pisadas que se acercaban danzantes.

Gon entró a la cocina en busca de una jarra con agua. Iba riendo repitiendo algo de la conversación tenida con los mayores, dio una vuelta al momento que la canción se lo ordenó y abrazó por la espalda a su pareja que le devolvió la sonrisa dejando el cuchillo a un lado.

—¿Cómo van las cosas?— Se dio la vuelta para abrazarlo de frente. Él sabía cómo iban, solo quería que su chico le contara y no volviera tan rápido con aquel rubio.

—¡Parece como si nunca hubiéramos pasado por nada!— Dio un salto para enredar sus largas piernas en la cintura del menor que lo cargó gustoso. —Neh Killua ¿Crees que Kurapika quiera volver a ser nuestro amigo?— La sonrisa del albino desapareció un momento, quería creer que esas palabras eran un error.

—¿Tú quieres volver a ser su amigo?— Vio asentir al moreno frenéticamente para después frotar sus narices. —Si tú quieres hacerlo seguro podremos hablar de eso con Leorio y Kurapika.— Sus labios formando su perfecta máscara feliz. —Pero eso será después, cariño.— Salió en tono meloso. Bajó al mayor con delicadeza. —Por ahora ve con ellos y diviértete, después debemos "trabajar." No voy a permitir que alguien se interponga entre nosotros.— Siguió hablando con dulzura.

—¡Claro! ¡Yo tampoco dejaré que nadie te lastime!— Dio un pequeño salto para besar su mejilla. —Te amo.— Tomó el recipiente de cristal y salió del lugar gritando un par de bromas hacia el blondo que de inmediato respondió, luego de eso la risa del otro moreno devolviendo el chiste. Carcajadas.

Al saber que ya no era necesario fingir su mirada opaca regresó. "Ese maldito." Tomó el cuchillo, solo apretó el mango. Se sentía acorralado, amenazado, como si dos pistolas apuntaran a su cabeza. Su vida feliz corría peligro.

Siempre supo que el Kurta había cambiado toda su forma de pensar sobre él después de utilizar al pequeño Pairo como carnada en su última misión contra las arañas, sabía que la razón por la que Gon también fue llevado a juicio era porque él le creía ciegamente a pesar de quedar mal herido por su culpa.

Había escuchado todo por accidente. Acababa de recibir la notificación de la demanda impuesta en su contra acusándolo de involucrar civiles en la operación después de una semana que Gon había despertado. Corrió a la habitación del Freecss para hablar con él, quería aclarar que él tomaría toda la responsabilidad y que no debía preocuparse por nada. Antes de poder introducir la copia de su llave una segunda voz que emanaba de adentro lo detuvo.

—Gon sé que eres la pareja de Killua, pero debes de entender que solo te usó al igual que a Pairo. Necesito tu declaración a mi favor, no te preocupes, no te involucrare más allá de eso porque estoy seguro no sabías nada.—

—¿A qué te refieres con que Killua me utilizó?— Estaba molesto, su voz siempre había sido demasiado expresiva.

—Escuché cuando él irrumpió en la habitación mientras hablaba con ustedes, ¿no se te hace sospechosa esa acción? ¿Por qué él, que siempre intenta mantener el peligro y las bajas al mínimo, hizo que tanto tú como Pairo terminaran en el hospital?— Un silencio. Estar detrás de la puerta lo frustraba, quería ir para volver a llenar la mente de Gon con su versión. No, él no había querido lastimar a su pareja, solo creyó que el peligro al que se enfrentaría sería menor al estar frente a personas que conocía perfectamente.

Acosado [Killugon]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora