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Hiram estaba en casa de Penélope, en el estudio, iban a ver una película. Él preparó palomitas mientras ella subía a hablar con Cheryl y Penélope. El timbre sonó y había sido el día libre de la muchacha.

— ¡Penélope! Están tocando — gritó pero ella no le respondió — ¡Penélope!

— Maldita sea Hiram ¿No puedes abrir tú? — gritó la pelirroja que se había asomado

— Ya voy — dejó el tazón en la isla de la cocina y caminó hasta la puerta

Sea quien fuera, la persona que estuviera afuera, no dejaba de tocar el timbre. Cuando el moreno abrió la puerta se encontró a una Alice con el maquillaje todo corrido que estaba llorando.

— Dios santo ¿Qué te pasó?

— Quítate — entró ignorando a Hiram— ¿Dónde rayos está Penélope? 

— Arriba con Cheryl — la siguió — ¿Puedes ser tan amable de decirme por qué vienes llorando?

— ¿Dónde está el vino en esta casa?

— Allá — señaló el lugar

En otro lado de la casa estaba Penélope bajando las escaleras con Cheryl tras ella. Desde hace semanas la modelo había empezado a querer participar en la junta directiva de la empresa de maple, por lo que habían estado peleando.

— Ya te dije que no Cheryl, no insistas

— Pero a Toni sus papás si la dejan participar en la junta directiva de la revista

— Pero los papás de Toni, yo no. Si a ellos no les preocupa perder dinero con ella tomando decisiones, a mí sí

— No me importa mamá, te recuerdo que Lizzie también tiene acciones en la empresa

— Ya lo sé niña, pero no la has visto en no sé cuánto tiempo y ella está feliz en su trabajo. Deberías seguir su ejemplo, enfócate en tu trabajo y no insistas en eso

— Además de que después de lo de Jason, sus acciones pasaron a mi nombre. No sólo lo hago por mi, también por mi hermano

— Que bueno, pero ya te dije que no, además de que no creo que te guste. Me vas a llevar a la ruina

— ¿Disculpa?

— ¿Quieres qué te enseñe cuánto gastas de lo que ganas y de las tarjetas que te doy? — se giró — vez. No gastas ni un centavo de tu sueldo

— Porque es mi dinero

— ¿Y el mío si lo puedes gastar?

— No quise decir eso

— ¡Ya! Basta de está conversación Cheryl, ve a ver a Toni o a ver qué haces, pero ya no insistas

Las dos pelirrojas seguieron alegando el tema de que Cheryl se involucrara en la empresa de maple de su papá. Se detuvieron en seco cuando llegaron a a la cocina, dónde estaba Hiram con una rubia que tenía el maquillaje corrido y se servía vino en una copa.

— Alice

— Hola — bebió de su copa

— ¿Qué le pasó? ¿Por qué viene así? — la pelirroja menor se acercó a la rubia pasó su dedo por el rimel corrido

— ¿Podemos hablar? — miró a Penélope

— Por supuesto

Hiram y Cheryl se quedaron recatados en el refrigerado con los brazos cruzados, esperando que Alice empezara a hablar.

Detrás de cámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora