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Cuatro personas, cuatro amigos, una actriz, un boxeador, una diseñadora de modas y un escritor tenían que enfrentarse a su realidad. Cuatro corazones, todos podían salir con el corazón roto.

Verónica necesitaba respuestas, saber en donde se encontraba parada por ella y por esas personitas que crecían en su vientre. Se sentía traicionada por su mejor amiga, a la que consideraba como su hermana y por el padre de sus hijos. 

Juguead estaba confundido, no quería lastimar a nadie. Betty había dejado todo por él y Verónica estaba embarazada así que cualquier decisión que tomara lastimaría a esas mujeres maravillosas. 

Archie no entendía que hacía ahí, eso era algo entre Betty, Verónica y Juguead, pero a pesar de todo aún seguía dolido. Realmente él había sacado sus conclusiones solo, pero no se necesitaba ser un genio para saber que Juguead Jones era el hombre del que estaba enamorada la joven rubia.

Betty estaba ansiosa, jamás pensó que amar  una persona fuera tan complicado, ahora entendía a Alice. De todos los presentes ella era la que arriesgaba más, renunció a todo por el amor que sentía por el Jones, pero ya no había marcha atrás.

- Muy  bien - Verónica habló - Solo quiero saber ¿Hasta cuándo pensaban seguir viéndonos las caras de estúpidos a Archie y a mí?

- Verónica esto es innecesario

- Archie sé que te duele que Betty te haya dejado, así que no es innecesario

- Ronnie por favor, no hablemos de esto - pidió el escritor - te dije que te daría una respuesta, solo necesito tiempo - escuchó un carraspeo de parte  de Betty - Necesito tiempo para responderles a las dos. No quiero lastimarlas, pero sé que no importa lo que decida les haré daño y no quiero eso 

- Esto es entre ustedes tres, yo aquí salgo sobrando - el pelirrojo se retiró de la pared en la que estaba recargado con la intención de irse, pero cuando pasó a lado de Verónica esta lo jaló -Suéltame Verónica

- No puedes huir 

- Uno no escoge de quién enamorarse Verónica - por fin habló la rubia - lamento si te hice daño, sabes que jamás fue mi intención 

- Eres una maldita perra hipócrita Betty Cooper - caminó hasta la rubia - Por años te dedicaste a molestarnos Juguead y a mí, pero hasta hace poco entendí por qué... Lo hacías porque seguías queriéndolo y claro como no tenías otra opción te conformaste con el pelirrojo problemático que había sido tu mejor amigo, pero todo cambió cuando tu mamá volvió a salir con FP porque tenías que verlo diario 

- ¿Fui tu única opción, Betty? Estuve para ti en cada momento, no importaba si era feliz o triste, yo estaba ahí contigo - fue acercándose poco a poco a la rubia - Todos los meses que estuviste en la clínica por tu anorexia estuve ahí   

- Tampoco se trata de que le eches en cara todo lo que hiciste por ella - intervino Juguead

- Creí que eras mi amigo ¿Cómo pudieron salir por casi dos meses? A Betty tal vez la descuidé pero eso no pasó, sus razones tendrá y tal vez haya algo más fuerte que la une a ti, porque créeme que ella no tiraría todo por lo que ha trabajado mentalmente por un capricho. Ella siempre ha querido algo seguro y contigo está en una cuerda floja, puede caerse en cualquier momento.  ¿Qué tenías en la cabeza, Juguead? ¿Acaso no pensaste en tu novia que está embarazada? Esto es mucho estrés parta ella... en realidad para todos. No quiero quedar como la victima en esto, pero me hubiera gustado que hablaran claro los dos, yo me hubiera apartado para que pudieran estar juntos si así lo querían 

- Archie, agradezco que siempre estuvieras para mí, siempre voy a estar agradecida por todas las veces que me salvaste pero algo cambió cuando mantuve más contacto con Juguead 

Detrás de cámarasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora