Departamento de Jane.
Jane no podía dormir, estaba agotada, la noche anterior se desvelo patrullando y después trabajando, aún así con el cansancio no conciliar el sueño, miró su reloj que marcaba las 2:20 am, estiró un poco su cuerpo luego se sentó en la orilla de su cama, pensó que talvez caminar un poco y prepararse un té le ayudaría a descansar, prendió la luz y lo siguiente que vio la espanto para después causarle emociones que jamás había sentido antes.
Bruce estaba sentado sobre su sillón, que estaba en la esquina de su habitación. Traía puesto el traje de Batman, pero su máscara reposaba en la mesita de alado del sillón.
-Bruce... ¿Que haces aquí?- preguntó Jane.
Pero no recibió ninguna respuesta. Noto que Bruce la miraba de una manera diferente, el le había enseñado a leer el lenguaje corporal de cualquier persona y la de el mostraba una leve bajada del mentón y con los ojos semiabiertos, incluso notaba como sus pupilas se dilataban rápidamente, el intenso azul se volvía negro. Su mirada era fija y de frente.
Luego se paró y camino lentamente para acercarse a ella, Jane por instinto retrocedió hasta chocar con la cabecera de su cama. Tener a Bruce tan cerca le aceleró el corazón, Bruce pasó un mechón del cabello de Jane atrás de su oreja, después se acercó a su rostro lo suficiente para rosar sus labios con los de ella.
-Jane...- susurró Bruce cerca de su boca. Jane no lo pensó dos veces antes de abalanzarse a su boca.
-¡Bruce!- exclamó Jane al despertar. Su corazón latía al mil por hora, estaba sudando.
Se sentó en la orilla de su cama, prendió la luz y luego fue directo al baño, se mojó su cara repetidas veces. Luego al ver su rostro reflejado en el espejo se maldijo repetidas veces, llevaba varias noches soñando con Bruce y sintiendose extraña. Todo había iniciado desde su regresó de la paradoja que había hecho Barry. Jane era de las personas que siempre tiene definido cualquier aspecto de su vida, pero hasta ese momento jamás se había sentido tan confundida, no sabía que hacer.
Empresa Wayne
Estaba claro que el hecho de dormir a penas unas tres horas al día, luego tomar los suplemetos para aguantar estar despierta durante varias horas, patrullar en las noches y trabajar durante el día era suficiente para que ella aprovechara al maximo sus dias de descanso, es especial ese día, pero ese sueño la mantuvo despierta hasta altas horas de la madrugada, no escucho su alarma de lo cansada que estaba, así que llego tarde.
-Nota mental, comprar un carro... Joder porque esta bicicleta no va mas rapido- pensó para si misma.
A penas llego a la entrada del edificio, se bajó de la bicicleta para después estacionarla y ponerle la cadena junto con las demás. Todo estaba relativamente tranquilo hasta que Bruce llegó. Alfred se bajo del imponente Rolls Royce Sweptail negro para abrirle la puerta a Bruce, bajo tranquilamente, al estar de pie abotono su saco y camino hasta aquel imponente edificio. En cualquier otro momento Jane lo había visto normal, pero su corazon latío rapidamante al verlo y mas cuando se paró a saludarla.
-Tarde... Que no se vuelva a repetir Sra. Sullivan-
Jane le siguió por detras, firmó en recepción, se puso su credencial y camino apresuradamente hacía el acensor donde estaba Bruce presionando el boton para que las puertas no se cerrarán y que alcanzara a subir. Bruce era de las personas que disfrutaba del silencio tanto como una placentera conversación, pero no con cualquier persona, Jane era una de ellas y mas por tener siempre algo que contarle, no obstante ese día el la noto diferente. Jane tenia su mano izquirda cubriendo su nariz y boca mientras se sumia en sus pensamientos, Bruce instintivamente se olio a si mismo ¿Acaso huele mal? ¿Jane esta bien?, sin mas preambulos le pregunto que estaba sucediendo. Ella se quito la mano del rostro, respiró, lo miró y sacó tema de conversacion como si nada. Bruce llego a la conclusión de que el aun siendo el mejor detective del mundo, para el las mujeres seguian siendo un misterio.
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La protegida de Batman
AcciónBienvenido a un misterioso viaje a través del multiverso, donde las dimensiones inexploradas desvelan una realidad distorsionada. Desde la Tierra Primera, el epicentro de todas las posibilidades, te sumergirás en un tapiz retorcido por las complejid...
