Todo estaba saliendo muy bien en la vida de Agnes, tenia a sus amigos, a su hermano, a su tía, pero lo que no esperaba Agnes, era tener que descubrir los secretos que la rodeaban todo el tiempo, haciendo que las mentiras mas pequeñas sean ya suficie...
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Agnes Wilson
El auto de Jayden era muy espacioso y cómodo.
Él tiene su mirada fija en la carretera, llevamos bastante en el carro. El terror ya me invadía ¿Y si me secuestra? O ¿Me vende? O peor aún ¿Me mata?
Ay no. Soy muy joven para morir, tengo tantas cosas que hacer, por ejemplo, volverme una gran forense, irme de la casa, comprarme mi primer apartamento, ser independiente, ir a un concierto. No puedo morir y si pasa, todo seria culpa de ese tal detective Preston, que fue el que me metió en esto.
Él podría quitarme las uñas como a Mariel o sacarme los ojos, también está la probabilidad de ahorcarme y luego triturar mi cuerpo para venderme...
O por Dios, eso es asqueroso.
Me estoy sobando las manos sudadas, nerviosa, trago hondo de tan solo pensar en ocho mil maneras en la que este chico me podría matar.
—¿Qué tienes? —Me mira con el ceño fruncido.
—Nada...
El me mira no tan convencido, pero no le da más vueltas al asunto y regresa su mirada a la carretera.
Después de unos veinte minutos aproximadamente, Jayden se adentra en un bosque el cual estaba lleno de árboles. No era un bosque tenebroso o algo por el estilo, más bien se veía muy colorido, era todo verde y la luz del sol alumbraba increíblemente bien, era hermoso el lugar, parecía de esos bosques encantados que se ven en esas caricaturas de princesas y hadas. Pero se veía muy solitario.
Me va a matar en el bosque.
Trague saliva.
Él se estaciona en la nada y de inmediato dirige su mirada a mí.
—Ahora salgamos —Dice mientras abre la puerta.
—¿A dónde me trajiste? —Lo miro con el ceño fruncido.
—Solo sal y no preguntes —Se queja y sale del auto cerrando la puerta.
Yo me quedo unos segundos pensativa, para luego respirar hondo y atreverme a salir.
—¿Qué es este lugar? —Pregunto mirando a mi alrededor.
—Aquí vengo cuando me siento estresado —Mira alrededor.
—Aww... que lindo ¿soy la primera persona que traes? —Le digo con todo de burla.
—¿Qué? No, claro que no —Pone los ojos en blanco— Aquí también hago fiestas, no te creas importante —Dice irritado.
—Bien, y entonces ¿qué hacemos aquí?
—Es un lugar tranquilo para hacer le mierda esa —Dice de mala gana.