Capítulo 22

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Agnes Wilson

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Agnes Wilson

Llevo tocando la puerta de Jessie desde hace unos minutos y no hay respuestas.

Mis manos sudan, no tengo idea de porque mis nervios, además no veo que haya alguien en la casa. Suspiro y me asomo a una ventana. Pude observar la sala de estar la cual estaba completamente en silencio, parecía como si tuviera días sola, como si nadie ha pasado por aquí desde ya hace rato. Me alejo y miro a mi lado donde puedo observar a una señora de cabello blanco regando las flores que se encontraban en su jardín.

—Hola —Saludo con una sonrisa amable.

La señora alza la mirada y frunce el ceño al ver cómo me acercaba.

—Buenas tardes jovencita —Me corresponde con una sonrisa— ¿Se le ofrece algo?

Miro por unos segundos la puerta de la casa de Jessie y luego vuelvo mi mirada a la señora.

—¿Esta la dueña de esta casa? —Pregunto.

—¿Jessie?

—Si, ella misma.

—No, mi amiga Jessie se fue de viaje hace una semana —Informa— Con su esposo.

—De viaje...?

—Si, ellos suelen viajar mucho.

—¿Sabe a dónde fueron?

—No, nunca lo dicen ¿Necesita algo más?

—Sabe usted como han estado después de... después de lo sucedido con su hija? —Pregunto.

—¿Hablas de Mariel?

Asiento.

La señora dura unos segundos dudando.

—Pues, por lo que se, Jessie estuvo muy mal. La paso muy mal cuando falleció aquella jovencita, aun que su esposo no parecía demasiado afectado, pero era porque le era difícil expresarse.

—¿Por qué dice que no le parecía afectarle?

—Es que parecía muy tranquilo y seguro, solo una vez lo logre ver deprimido y triste, pero normalmente no demostraba sus emociones —Dice tratando de recordar más— Y pues ya. ¿Quién eres tú jovencita?

—Yo... soy era una amiga de Mariel, estuve de viaje y regrese ayer, pase a verla y pues me acabo de enterar de esto, por eso vine a visitar a sus padres para saber cómo andan con toda esta situación—Trato de sonar lo más creyente posible.

La señora parece haberse convencido con mi pequeña mentira ya que me sonríe comprensiva.

—Era una buena muchacha —Suspira— Me saludaba cada vez que me veía, viajaba mucho ¿sabes? Y siempre sonreía —Dice— Solía pasar mucho tiempo con su novio, no me acuerdo de su nombre, pero se veían muy felices. Hacían una pareja increíble y el parecía amarla mucho. La verdad no se como este ese chico, pero me imagino que se le debe ser difícil superar a un amor tan grande como el que se veía con Mariel...

Fríamente Calculado (EN EDICIÓN)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora