Ni siquiera había terminado el mes de septiembre y, sin darme cuenta, me había convertido en una ladrona pues la idea de tomar cosas prestadas del aula de Pociones le había entusiasmado más de lo que me gustaría a Fred y a George.
Ya que estos no cursaban el ÉXTASIS de esta asignatura y no tenían ninguna excusa creíble como para poner un pie cerca del profesor Snape, habían comenzado a pedirme todo lo que necesitaban a mí. Normalmente ingredientes para hacer ellos sus propias fechorías, ya que la materia no contemplaba muchos contenidos que les pudiera interesar. Gracias a esto, al menos, me daban tregua respecto a experimentar conmigo, pero francamente no sabía qué era peor.
Lo cierto es que me encontraba en una permanente encrucijada. ¿De verdad valía la pena arriesgarme de esta manera solo por poder estar con Fred?
Por desgracia, mi corazón decía que sí.
—¡Hola, Freya! —saludó Fred durante el desayuno, casi gritando, desplomándose frente a mí en el banco haciendo mucho ruido acompañado de su hermano George.
Paseé mi mirada sobre ambos: esto no podía ser nada bueno. Sin embargo, las mariposas en mi estómago revoloteaban alegres por estar teniendo su completa atención.
—¿Qué queréis? —pregunté, sin dar muchos rodeos, pese a que sabía exactamente por qué estaban ahí.
—Hoy tienes clase de Pociones, ¿verdad?
—¿Cómo sabéis mi horario? —dije. Pero antes de que pudieran abrir la boca los interrumpí—: Da igual, prefiero no saberlo.
—Te hemos hecho una lista —dijo Fred dibujando una maliciosa sonrisa y extendiéndome una hoja de papel—. Sabemos que el lunes nos pasamos, pero esta vez solo tiene un par de cosas.
—¿Que os pasasteis? ¿¡Cómo pretendíais que robara veinte babosas cornudas y dos frascos de moco de gusarajo!? —exclamé en un susurro, inclinándome sobre la mesa para poder acercarme más a ellos y que nadie nos escuchara.
—Ya. Ya lo sabemos, nos confiamos demasiado —se disculpó Fred, mostrando las palmas de sus manos—. ¡Era lo único que nos faltaba para la poción curadora de forúnculos! Creemos que con ella los efectos secundarios de las nubes de viruela se revertirán completamente.
Alcé una ceja al escucharlo y, sin decir nada más, examiné el papel que me había dado. Este, efectivamente, solo llevaba anotado dos cosas: Escamas de Dragón y Poción Restauradora.
—¿Poción Restauradora? —repetí en voz alta tras leerlo, guardando la nota en el bolsillo de mi túnica—. Snape no guarda pociones hechas, al menos no en el armario de ingredientes.
—Es la Poción que os enseñará hoy a hacer —explicó esta vez George.
—¿Cómo lo sab...? —quise preguntar, parándome a mí misma en mitad de la frase suspirando.
—Con una muestra basta —detalló Fred, ignorando mi lamento—, igual que cuando nos diste la Poción Pompion. Queremos probar si la Poción Restauradora sirve para parar el sangrado del turrón sangranarices, porque aún no tenemos antídoto y la señora Pomfrey empieza a sospechar de nosotros. Ya van tres chicos de primero que han acabado en la enfermería.
—¿Tres? —bramé, atónita.
—¡Pero están bien! Gracias a ellos sabemos que esa poción parece funcionar, porque es la que nos han dicho que les han dado como remedio. Aún así, queremos comprobarlo nosotros mismos para asegurarnos.
—Hazlo por el bien común, Freya —dijo George, interviniendo con expresión de cachorro.
Dejé escapar un profundo suspiro rodando los ojos mientras los dos pelirrojos hacían pucheros para que aceptara. Por mucho que me pagaran, yo tenía siempre la última palabra para rechazar sus encargos pese a que no tenía el corazón para hacerlo.
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Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」
FanfictionFreya ha estado perdidamente enamorada de Fred Weasley desde el primer momento que puso un pie en Hogwarts. Sin embargo, nunca ha tenido la oportunidad de acercarse a él hasta ahora. Con junio como fecha límite y la posibilidad de no volver a verlo...
