𝟐𝟑 ; 𝐦𝐢𝐬𝐭𝐥𝐞𝐭𝐨𝐞

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Las vacaciones de Navidad estaban a la vuelta de la esquina, pero ni siquiera eso consiguió que la torre de deberes disminuyera lo más mínimo. Por el contrario, la lista que había empezado a anotar con las tareas previstas para esas semanas no paraba de crecer y crecer con más trabajos, redacciones y resúmenes que sumaban los profesores cada día que pasaba.

El único consuelo que pude obtener de esto fue poder mantener la mente distraída después de lo que había pasado en Hogsmeade con Megan y sus amigos de Hufflepuff que no tardaron en irse de la lengua. Tan solo habían pasado dos días y ya se había difundido por todo mi curso que me gustaba Fred. Como cualquier cotilleo, había gente que lo tomaba como cierto y otros que lo dudaban, aunque en este caso no creía que hubiese habido alguna vez rumor más verdadero que ese.

No me apetecía estar con Megan, así que pasaba el tiempo con Fay y con Hermione; lo cual, dado el ámbito de estudio, me vino bastante bien en aquel momento pues todo lo que pudiera adelantar antes de las Navidades era bienvenido. Además, Hermione tenía mucha más paciencia que Fay para explicarme contenidos que no entendía. Por mucho que tuviéramos que estudiar y repasar, Fay me insistió más que nunca para que atendiéramos la última reunión del Ejército de Dumbledore por dos simples razones que, pese a no expresarlas y excusaste en la frase "¡Si no vienes, Harry me va a emparejar con Neville!" que me repetía cada vez que salía el tema, pude descubrir por mí misma. La primera, ligada a lo anterior, es que sin Megan no tenía pareja con quién practicar si yo tampoco estaba y, la segunda, es que sentía que lo que aprendía en las reuniones era casi tan importante como las materias de Hogwarts ya fuera por su deseo de ser auror, o por su miedo a la situación con Quién-Tú-Sabes.

El regreso de Voldemort era una realidad que todos aún no asimilábamos e intentábamos obviar pero que teníamos que tener presente.

Al final, accedí a ir con ella sin mucho vacile porque, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa podía hacer un lunes por la noche? No tenía nadie más con quién estar y estudiar no era una opción después de pasar todo el día con la nariz metida en los libros, y a partir del miércoles tendría todo el tiempo libre del mundo (entre muchas comillas), así que no tenía ninguna razón de peso por la cual no ir. Además, sabía que Fred iba a estar allí.

Sin embargo, a pesar de la emoción que siempre sentía al ver a Fred, cuando estábamos de camino a la Sala de los Menesteres una inquietud nerviosa comenzó a surgir en la zona baja de mi vientre y no precisamente por las mariposas, sino porque tenía miedo de que alguien hiciera algún comentario inoportuno e incómodo.

—¿Crees que lo sabrá? —le pregunté a Fay en voz baja, con un agujero en el estómago, reduciendo la velocidad para que no nos escucharan Hermione y Ron, que iban delante de nosotras marcando la marcha.

—No creo, esa clase de rumores son muy efímeros. A casi nadie le interesa que a una persona le guste otra —me aseguró, tranquilizándome—. Normalmente se queda en nuestro curso porque nos conocemos más pero, ¿a que nunca te ha llegado que a un niño de segundo le gusta otra de su clase? —Negué con la cabeza—. Pues es lo mismo.

—¿Y si alguien se lo ha dicho?

—Cálmate, Freya, ya verás que no pasa nada —dijo, bajando aún más el tono puesto que Hermione y Ron se habían detenido para abrir la puerta que acababa de aparecer—. El miércoles empiezan las vacaciones y ya está terminando el lunes, solo tienes que aguantar un día —explicó, entrando junto a mí a la Sala de los Menesteres donde ya había bastante gente—. Después de las vacaciones todo el mundo se habrá olvidado.

Me di cuenta de que al decir esto último sus iris castaños se oscurecieron y, cuando seguí el rastro de la dirección a la que apuntaban, me topé directamente con Megan charlando con Ernie Macmillan y Hannah Abbott.

Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora