𝟐𝟎 ; 𝐜𝐥𝐨𝐬𝐞𝐫

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Estaba a punto de terminar noviembre. Un verdadero alud de deberes para los alumnos de quinto año no parecía parar de crecer semejante a la nieve agolpándose en el exterior del colegio. Hacía tanto frío que habían recomendado, pero prohibido a los alumnos de primero y segundo, salir al patio o a cualquier otro lugar que no fuera estrictamente necesario como los invernaderos, quedando exentos de ir al patio en los descansos. Esta tarea era cuestión de los prefectos, por lo que observar a Draco Malfoy riñendo a niños que intentaban escaquearse se convirtió en mi nuevo pasatiempo por lo divertido que era ver como intentaba no salirse de sus casillas. Por mi parte, no me había vuelto a molestar y ni siquiera hablábamos más allá de un par de frases en clase.

Apenas recordaba la última vez que me dio sus deberes para que los hiciera en su lugar.

Era una tranquilidad un tanto agobiante pues no estaba cien por cien segura de que ya hubiera terminado con sus chantajes y me mantenía en posición de alerta siempre que coincidía con él, aunque cuando eso pasaba casi ni me miraba. Era como si no existiera para él después de lo ocurrido tras el castigo de Umbridge. Y lo cierto es que no me importaba lo más mínimo, pero sí era capaz de reconocer que era extraño.

No creía que fuera a afectarle tanto lo que le dije como para que cortara de pronto cualquier relación conmigo, pero tampoco iba a arrepentirme porque sabía que tenía razón. No era problema mío sino suyo que no tuviera nadie leal a su lado.

Dejando a Malfoy de lado, esos días me sorprendía a mí misma con Fred y George frecuentemente pululando a mi alrededor, y de eso sí que no podía quejarme lo más mínimo. Mucho menos teniendo en cuenta que la relación entre Fay y Megan continuaba congelada a la par que Fay comenzaba a desarrollar una amistad más fuerte con Hermione. De hecho, ni siquiera le importó lo más mínimo el partido de quidditch entre Ravenclaw y Hufflepuff aun cuando era el primer partido con Megan como la nueva guardiana de la casa de los tejones. Fui la única que estuvo para consolar a Megan cuando al final perdieron el partido.

La situación era cuanto menos incómoda y me sentía la hija de una pareja de divorciados puesto que con frecuencia, sobre todo en los descansos tras Herbología que coincidíamos las tres, no sabía con quién ir pese a que la balanza solía caer para el lado de Fay, ya que Megan tenía muchas amigas de su misma casa. Me hacía sentir culpable el hecho de tener que escoger entre ambas y, si a esto le sumabas el problema que suponía en sí que mis mejores amigas no se hablaran, todo era muy desagradable. Al menos podía distraerme y pasármelo bien con los gemelos aun cuando en ocasiones parecía ver una pared entre Fred y yo que no era capaz de descifrar si siempre había estado allí al haberme visualizado en una posición inferior a él gracias a mis sentimientos, o si efectivamente él estaba actuando distante conmigo; lo cual no tenía mucho sentido pues estaba pasando más tiempo conmigo que nunca.

Tal vez seguía sintiéndose culpable por lo que sucedió con Umbridge.

—Frey-Frey, buenos días —canturreó la voz de Fred, que llegaba en ese instante con George, tomando asiento frente a mí y mi desayuno—. ¿Has dormido bien?

Aquellos jueves casuales donde desayunábamos juntos se habían convertido en todos los jueves, por mucho que yo no pudiera evitar pensar que la verdadera razón era que ese día nunca había más de cinco personas en todo el Gran Comedor.

—Mucho. Sobre todo, después de haberos ganado a los dos a los naipes explosivos.

—Que no se te suba a la cabeza, fue la suerte del principiante —respondió, haciéndome caras de burla.

—Tienes clase con Snape ahora, ¿no? —preguntó George.

—Desgraciadamente —dije, descansando la barbilla en mi puño—. ¿Vosotros qué vais a hacer hoy?

Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora