El mes de octubre comenzó con una sucesión ininterrumpida de días de viento huracanado y lluvia torrencial, una combinación demasiado desagradable para mi gusto pese a que debería de haberlo tomado como una advertencia de lo que estaba por llegar a mi vida próximamente.
El otoño ya parecía asentado y el regreso de las bufandas como accesorio habitual entre los estudiantes no era lo único que se expandía como esporas apareciendo así los rumores.
En toda comunidad en sociedad existen y es inevitable que sean creados y divulgados; absolutamente todas las personas en algún momento nos hemos interesado por un acontecimiento, aunque no supiéramos si era del todo cierto, solo por el morbo, y muchos hemos contribuido de manera pasiva o activa a difundirlos.
Pero cuando es tu turno es otra historia.
Ya no es tan divertido.
—Os dije que estaría aquí —le dijo Fred a George y a Lee Jordan, quien acompañaba al dúo como solía hacer, propiciándole un trompazo en el codo a su hermano—. Me debéis tres galeones cada uno.
Fruncí el ceño, echando un vistazo por encima de mi hombro hacia la puerta del aula de Encantamientos.
—¿En clase? —pregunté de manera retórica, marcando lo obvio—. ¿No erais vosotros los que teníais mi horario?
Los chicos asintieron lentamente con la cabeza, encontrándole sentido a mis palabras, pero cuando iban a contestar se nos unió Fay, a la cual estaba esperando antes de que llegaran los gemelos. Por una vez era yo quien había recogido antes (porque tampoco es que tomara muchos apuntes en esa asignatura) y si eso significaba poder hablar con Fred tal vez debería hacerlo más a menudo.
—Buenas, Dunbar —saludaron los gemelos.
—Hola —les dijo con una sonrisa, antes de mirarme de reojo—. ¡Anda, qué tonta soy! —exclamó, golpeándose la frente con dramatismo—. ¡Ya voy tarde a...! ¡A...! ¡Bueno, eso que te dije tan importante, me tengo que ir! ¡Luego te veo, Freya!
Sin más demora se escabulló, aún siendo capaz de advertir como, una vez a las espaldas de los chicos sin posibilidad de que la vieran, me levantó el dedo pulgar dándome ánimos. Apreciaba que hubiera sido rápida en buscar una excusa para dejarnos a solas, pero no pude evitar sentir vergüenza ajena derivada de su reacción tan exagerada.
—¿Es que vosotros nunca vais a clase? —dije, en un intento de disipar ese sentimiento.
—A veces —contestó Fred, encogiéndose de hombros—. Queríamos hablar contigo, ¿sigues interesada en lo que hablamos de cierto chico con gafas y una cicatriz?
—¿Harry? ¿Lo de...? —Dejé mi frase en el aire, recordando como la última vez que abordamos el tema unos cuantos días atrás me pidieron discreción—. Ah. Sí, supongo.
Realmente no tenía mucho interés, menos cuando todo ese asunto sonaba a sociedad clandestina contra el régimen mandatorio de la profesora Umbridge; quién además había hecho un comunicado prohibiendo todos los grupos de estudiantes. No es que estuviera a favor de esa mujer ni mucho menos, pues también creía que era la mar de absurdo no enseñarnos a practicar hechizos defensivos en una clase dedicada expresamente a eso, sin embargo, ya tenía demasiado en mi plato como para querer meterme en más problemas.
Además, siendo realistas, si Lord Voldemort había regresado no iba a ser precisamente yo quien me enfrentara cara a cara contra él.
—Ayer nos —Fred y George se miraron mutuamente haciendo una pausa, antes de pronunciar la siguiente palabra casi en un susurro— reunimos.
—Pero no te avisamos porque fue todo muy improvisado —continuó George, esta vez con un tono de voz normal.
No obstante, quien volvió al secretismo de nuevo fue en este caso Lee Jordan murmurando algo hacia los gemelos que no fui capaz de escuchar con claridad mas sí pude ser capaz de advertir ciertas palabras sueltas:
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Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」
FanfictionFreya ha estado perdidamente enamorada de Fred Weasley desde el primer momento que puso un pie en Hogwarts. Sin embargo, nunca ha tenido la oportunidad de acercarse a él hasta ahora. Con junio como fecha límite y la posibilidad de no volver a verlo...
