Cuando por fin llegó el tan ansiado fin de semana, me sorprendí a mí misma no disfrutando ni un solo segundo del mismo. Ya no solo porque tuviera un montón de deberes, cosa de la que ya me había empezado a acostumbrar y resignada me había dado cuenta de que mis ratos libres, si bien no eran para descansar, eran tan solo para adelantar trabajo; sino por la inquietud de no saber qué estaba haciendo Malfoy.
¿Le habría contado todo a sus amigos? ¿O tal vez ya se lo había dicho a Snape, a quien no le temblaría el pulso en imponerme un severo castigo?
Porque quizás me había engañado a mí misma al creer que lo que estaba haciendo no era para tanto, cuando en realidad robar material escolar era bastante grave. Y lo peor es que no conocía referencias de otros estudiantes que hubieran hecho lo mismo para saber qué era lo que me esperaba si Malfoy se chivaba.
Me encontraba subiéndome por las paredes, sobre todo por la idea de que mencionara los nombres de Fred y de George a algún profesor si lo hacía. Aún no me creía que hubiera sido tan imbécil como para haber confesado trabajar para ellos, y me aterraba la idea de que estos fueran descubiertos por mi culpa.
Era todo un auténtico desastre.
Aún así, por un breve instante llegué a soñar con un horizonte luminoso y creí que tal vez no era algo de tanta importancia y relevancia para la vida de Malfoy, y que existía la posibilidad de que se hubiera olvidado. Pero nunca había estado tan equivocada en mi vida.
—Tierra llamando a Freya, tierra llamando a Freya, ¿me recibes?
Desvié la vista hacia Megan, volcando mi atención en ella. Me había perdido por completo en la conversación, observando a la pandilla de Malfoy a lo lejos cuchicheando mientras el rubio me echaba vistazos de cuando en cuando.
—Tenemos clase en menos de quince minutos y aún no te has bebido ni el café —me reprendió Fay, antes de echar un vistazo a sus espaldas—. ¿Qué estás mirando tanto? ¿Está Fred por ahí?
—¡No! —exclamé, usando un tono de voz demasiado alto que alteró sin querer la conversación de las estudiantes de tercero a nuestro lado. Avergonzada por mi despiste, carraspeé y dije más tranquila—: Yo solo... estaba pensando en mis cosas, perdón. ¿Habéis dicho algo importante?
—Estábamos diciendo que este fin de semana es la primera excursión a Hogsmeade —comentó Megan, apoyando la mejilla en su puño—. Tengo muchísimas ganas de comprar ranas de chocolate. ¡Me quedan solo un par de cromos, pero siempre me sale Dumbledore! Lo tengo como setenta y siete veces.
—Deberías intentar intercambiar con los de primero —dije divertida.
—¿Te crees que no lo he pensado? —expresó con ofensa—. El problema es que se ve que en todo este estúpido castillo no hay ni una sola persona que quiera cambiar a Dumbledore por Daisy Dodderidge o Balfour Blane.
—Es que todo el mundo tiene a Dumbledore —inquirió Fay—. Hasta yo.
—Y yo.
—Vale, ya lo he pillado —dijo Megan, con resignación—. Entonces, ¿hay algo en especial que queráis hace...?
La voz de Megan se fue apagando, dejando paso a una confusión contagiosa que saltó al rostro de Fay. Ambas parecían estar siendo eclipsadas por algo que se encontraba tras de mí, haciendo que me girara extrañada para toparme con dos figuras más que conocidas.
—¿Os podemos robar a Freya un momento? —preguntó Fred, sin dejar lugar a respuesta al agarrarme de un brazo y su gemelo del otro, arrastrándome hacia fuera del Gran Comedor.
Esto iba a ser complicado de explicar.
—Qué discretos sois —dije sarcásticamente, cuando finalmente me hubieron soltado.
ESTÁS LEYENDO
Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」
FanfictionFreya ha estado perdidamente enamorada de Fred Weasley desde el primer momento que puso un pie en Hogwarts. Sin embargo, nunca ha tenido la oportunidad de acercarse a él hasta ahora. Con junio como fecha límite y la posibilidad de no volver a verlo...
