El pronóstico de aquel miércoles parecía indicar con creces que iba a ser un miércoles cualquiera. Un día más de relleno hasta arriba de clases, tareas, resúmenes, prácticas y estudiar que se repetiría el jueves, después el viernes y así sucesivamente.
La vida de un estudiante promedio en Hogwarts, pese a la magia, era bastante rutinaria.
A decir verdad, ahora que habíamos sido incluidas mis amigas y yo en el denominado Ejército de Dumbledore, ese horario comenzaría a ser algo más diferente, pese a que aún no sabía a ciencia cierta con qué frecuencia ocurrían las reuniones puesto que ya había pasado una semana desde la última vez. Incluso comenzaba a sospechar que tal vez no nos fueran a avisar para la siguiente.
Sin embargo, si ese fuera el caso, supongo que no nos habrían dado aquellos galeones falsos que en teoría anunciarían la próxima fecha. Una moneda creada por la brillante Hermione Granger que evitaría que personas ajenas al grupo pudieran meter sus narices. La característica distintiva de estos es que alrededor del borde de la moneda la serie de números que, en galeones genuinos, representaban un número de serie ahora mostraría cuándo sería el siguiente encuentro gracias a un encantamiento proteico. Además, se calentaría para avisar al portador del cambio de valores.
Aún no había decidido si involucrarme por completo en el Ejército de Dumbledore e ir contra el sistema, pero por alguna razón aquella moneda dorada de nulo peso económico estaba capturando toda mi atención esos días casi de forma hipnótica. Como si me conquistara.
—Tierra llamando a Freya —dijo Fay, chasqueando sus dedos a escasos centímetros de mis ojos verdosos que apuntaban a mi mano diestra, sacándome de mi ensimismamiento—. ¿Quieres centrarte de una vez? No me hagas quitártelo para que estudies.
Pese a estar escuchándola mi mano continuaba en piloto automático, dando vueltas al falso galeón entre mis dedos jugueteando con él.
La abrí, dejándolo caer sobre la superficie de la mesa haciendo un pequeño sonido metálico, obedeciendo a Fay. A continuación, tan somnolienta como si acabara de despertar de un largo sueño, me forcé por fin a centrar mi vista nuevamente en el pergamino que había permanecido todo ese tiempo perdido frente a mis narices, reparando que para el siguiente ejercicio necesitaría el libro Plantas acuáticas maravillosas de Winogrand. El cual era consciente de que no llevaba encima pues acabábamos de volver de los invernaderos y tuve que compartir libro con Parvati Patil, mi pareja en esa asignatura, porque se me había olvidado.
—¿Me dejas tu libro de Herbología? Ni de coña subo ahora hasta la sala común.
Estábamos estudiando Fay, Megan y yo en la biblioteca como una tarde ordinaria y subir hasta la Torre de Gryffindor no era una opción. La razón principal eran los miles de escalones que había que subir, eso sin contar el calor que debía estar emitiendo la chimenea en esos instantes que me dificultaría con creces el regreso a la fría sala donde nos encontrábamos cuyas grandes vidrieras filtraban todo el clima del exterior.
—Mira que eres vaga —protestó Fay, deslizando por la superficie del escritorio su libro con una planta cuyo nombre desconocía dibujada sin muchos detalles en la portada—. Pero en cuanto termine el resumen de Transformaciones me lo devuelves.
Mi expresión cambió, tomándome un segundo en meditar sus palabras.
—¿Qué resumen?
—El que mandó McGonagall esta mañana.
—¿Mandó algo esta mañana? —pregunté, boquiabierta. Fay dio una cabezada, asintiendo—. ¡Pero si todavía ni he empezado la redacción que mandó la semana pasada!
—¿Y la que mandó ayer?
—¿Ayer también mandó algo? —exclamé, comenzando a desesperarme.
Unos chicos de unas mesas más allá nos chistaron por el ruido. Fay, intentando no contribuir más, meneó su cabeza afirmativamente por segunda vez logrando que me desplomase en el respaldo de la silla con el rostro alzado hacia el cielo como símbolo de derrota. Quería desaparecer, este quinto año estaba pudiendo conmigo.
ESTÁS LEYENDO
Potions Class || 「 draco malfoy x reader x fred weasley 」
FanfictionFreya ha estado perdidamente enamorada de Fred Weasley desde el primer momento que puso un pie en Hogwarts. Sin embargo, nunca ha tenido la oportunidad de acercarse a él hasta ahora. Con junio como fecha límite y la posibilidad de no volver a verlo...
