5. Photography.

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"Es el orden de las cosas: a todos

nos dan a probar la miel

luego el cuchillo".

-Charles Bukowski.

Elodie MacQuoid.

17 de octubre de 2018, Alaska.

Una vez que llegamos a su hogar nos detenemos frente a la puerta principal.

Me dedico a examinar su casa por fuera, estamos en un lugar muy poco poblado en medio del bosque. Su casa es de dos plantas, está hecha de madera y lleva unos faroles muy elegantes por fuera, a pesar de la ubicación debo decir que es realmente linda.

Nos adentramos en ella y yo trato de hacer el menor ruido posible pero a Dewey parece no importarle ya que no para de provocar ruidos tratando de abrir la puerta.

-Tus padres se despertarán.

-A ellos no les importa nada de eso.

Al introducirnos en la vivienda puedo notar que su casa es igual de elegante por dentro. Lo único que ilumina el interior son pequeñas velas que se encuentran en diferentes puntos haciendo que luzca hermoso contrastando con la madera.

Subo las escaleras con mucho cuidado y la ayuda de Dankworth, ahora que mi cuerpo no lleva adrenalina en las venas todo el dolor se ha multiplicado.

No quiero la ayuda de Dewey pero estoy consciente que si sigo vendándome las heridas yo sola solo seguiré abriéndolas al intentar curarlas.

¿No quieres que Dewey pase los dedos por ti?

Si. Pero no de esa manera.

Lo dijiste tú, no yo pero concuerdo contigo.

Pasamos la puerta que da al interior de su habitación y la verdad es que no me sorprende lo que veo en su interior.

La habitación está pintada de color negro, las ventanas llevan unas cortinas del mismo color pero se encuentran abiertas dejando pasar la luz del amanecer, su cama está colocada en medio del pequeño lugar y veo que también tiene un escritorio lleno de lápices y hojas arrugadas donde también hay un par de velas que le dan un toque bohemio al ambiente.

Me quedo analizando una de sus paredes.

-¿The Neighbourhood?-digo tocando cada poster que hay en ella mientras el busca las vendas.

-¿Los conoces?

-¿Qué clase de inculta seria si no lo hiciera?

-Su música me ha salvado la vida en distintas ocasiones.

-No podría estar más de acuerdo contigo.

-Las encontré-dice volviendo a mi lado pero ahora llevando un par de vendas entre sus manos.

-Llego la hora.-me coloco sobre la silla que hay frente a su escritorio y me levanto la sudadera solo dejando a la vista mi espalda.

Dankworth deja los vendajes de lado y saca de algún lugar un pedazo de algodón.

-¿Eso para qué?

-Estoy seguro que no has desinfectado esas heridas, ¿cierto?

-No, solo me coloque agua.

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