"No sé lo que era, pero teníamos algo especial, y lo sabíamos. Lo podías ver en el modo en que nos movíamos y hablábamos. No hablábamos mucho, pero lo dábamos todo por sobreentendido."
-Charles Bukowski.
Nota importante: No les voy a mentir, este capítulo no cuenta con la revisión necesaria en cuanto a faltas ortográficas o algo parecido. Si llegan a encontrar alguna, no duden en hacermelo saber.
Elodie MacQuoid.
19 de octubre de 2018, Alaska.
Después de esa tonta pelea con la chica pelirroja tuve que volver a clases, me faltaban solo un par para dar por terminado mi día escolar pero se sintió como si fuese una eternidad. Con todo lo que había pasado no pude poner la atención suficiente con temas que son muy importantes para el final de este parcial.
Pensar en ello me ponía de mal humor, solo tener en mente que tendré que dedicar mi día entero a leer y leer libros que al salir del examen se me habrán borrado mágicamente de la mente me ponía de malas. Como odio la escuela.
Definitivamente los días que se aproximan serán demasiado pesados, entre estudiar y estar atendiendo mi trabajo. Si, sigo trabajando en el restaurante de Nick y siendo sincera me va de maravilla, de vez en cuando Nick me lleva a casa y en el camino simplemente ponemos canciones de One Direction mientras cantamos tan alto como podemos.
¿Quién diría que Nick escucha eso? A simple vista parece tan masculino que es difícil deducir que su banda favorita es esa.
¿Quién en su sano juicio se resiste a One Direction?
Eso es definitivamente cierto.
Como sea, al final de las horas escolares me dirijo a la casa de Edan. Me han estado bombardeando con miles de mensajes él y Elena apresurándome diciendo que el sushi se enfriará si no llego cuanto antes.
¿Pueden creerlo?
Tengo un par de horas antes de que tenga que volver a casa y tomar mi uniforme para dirigirme al trabajo. La verdad es que me vendría bien un poco de distracción con mis mejores amigos y después de que Edan me haya salvado el trasero con ese maldito proyecto.
Es un ángel.
¿No era un idiota?
Ahhh, también.
Toco el timbre de la señora D'amico y espero impaciente a que alguien me abra la puerta. Escucho como varios pasos se acercan corriendo mientras bajan las escaleras y puedo imaginarme que se trata de Elena y Edan.
Cuando me abren la puerta uno de ellos me tomó del brazo jalándome al interior con una desesperación impresionante. ¿Qué les pasa ahora?
Ellos siguen corriendo mientras yo los sigo a rastras. Me detengo un momento y veo que todo esto es un poco gracioso, ambos están descalzos, cabello fuera de sí y finalmente observe que corren de puntillas como si fuesen niños pequeños escapando de algún tipo de regaño después de hacer una travesura.
Se detienen en la sala de estar saltando en los sillones y solo puedo dirigir mi atención a la pequeña mesa que hay junto a ellos que está llena de comida, hay sushi y cualquier tipo de golosina que juraría me suplican que los lleve a mi estómago vacío. Muero de hambre.
-¿Qué les pasa?- pregunto, acercándome a la mesita para hacer mi elección de comida.
-¡Nuestra pequeña Didi tuvo su primera pelea!-chilla Elena.
ESTÁS LEYENDO
INEFABLE
Misterio / Suspenso"-Me ofreces un soporte y si lo tomo me habré perdido completamente al igual que tú Dewey, ¿no lo entiendes? Habremos olvidado como era estar el uno sin el otro y después de eso ese soporte clínicamente tendrá el nombre de dependencia emocional pero...
