"Tengo la sensación de que algo en mi mente está envenenando todo lo demás".
-Vladimir Nabokov.
Elodie MacQuoid.
25 de octubre de 2018, Alaska.
Pasaba de la media noche y...era mi cumpleaños.
¡Yeiiiii! Un excelente regalo, ¿no?
Se preguntaran lo que había pasado después de que yo estuviese analizando toda la información que me daban los oficiales en la acera del pueblo, fuera de casa o quizá después de que corrí dentro de esta y las ganas de vomitar inundaron mi cuerpo.
Lo normal, me sacaron y después me tuvieron que hacer un par de preguntas como por ejemplo en donde me encontraba y por supuesto un cierto ápice de culpa me lleno la cabeza porque si era honesta debía decir que besándome con un chico en mi auto, bueno, en realidad el auto que le robe a mis padres mientras ellos eran torturados.
Acababa de volver a pisar mi hogar después de regresar de la comisaria que me traía unos no tan bonitos recuerdos acerca del desconocido que si me ponía a pensar ahora, ya no había tenido señales de esa persona por varios días, por otra parte era bueno que me decidiera por renunciar al trabajo en el restaurante de Nick. Tenerlo cerca ya se había vuelto extraño y la verdad es que me alegraba no tener que verlo a diario.
Estaba cansada pero no paraba de reproducir esa imagen tan desgarradora en mi cabeza.
Mis padres estaban en la sala, sentados pero no de la manera más bonita, alguien les había dibujado con algo punzante una sonrisa, tuvieron el tiempo suficiente para poder coserles esa parte y hacerles varios cortes por el cuerpo. Mi madre tenía esa sonrisa espeluznante y no sé cómo mierda le habían hecho pero los ojos estaban abiertos, quizá también le habían cosido los parpados al igual que mi padre, la diferencia era que mi madre solo tenía cortes en distintas zonas y una bastante profunda en la pierna, debió desangrarse y mi padre tenía además de los cortes un corte a lo largo del estómago tan profundo que los intestinos estaban por fuera.
En el fondo había una pared bastante grande donde con la sangre de mis padres escribieron:
"Te lo advertí, no puedes deshacerte de mí porque se la verdad y no podrás huir"
Me había tardado un par de horas en la comisaria por lo que un equipo se quedó en mi casa y empezó a juntar evidencias, fotografías, etc. Al llegar los cuerpos no estaban y no estaba todo tan feo como cuando vi aquella escena.
Subí a mi habitación, quería recostarme y pensar en lo que haría porque estaba segura de que la persona que me acosaba con los mensajes de texto y las notas era la misma que había hecho todo esto, debía hacer algo porque mientras él o ella estaba fuera planeando otra cosa para perjudicarme y muy probablemente su finalidad era desaparecerme, hacerme daño o dejarme completamente loca.
No podía dejar que dios hiciera todo.
Si lo hacía, era más probable que lo conociera antes de que llegara al fondo de todo esto.
Al abrir la puerta de mi habitación, algo no cuadraba. No lo sé, era una sensación como cuando sabes que has dejado algo en una posición pero está en otra y al mismo tiempo te subestimas a ti misma y a tu mente tachándote de loca.
Como cuando creía que mis juguetes tenían vida.
Pero todo estaba en orden... repase todo nuevamente con la vista. Mi armario se encontraba completamente cerrado, la cama estaba tendida, mi ropa en perfecto estado al igual que mi escritorio... o eso pensaba.
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INEFABLE
Misteri / Thriller"-Me ofreces un soporte y si lo tomo me habré perdido completamente al igual que tú Dewey, ¿no lo entiendes? Habremos olvidado como era estar el uno sin el otro y después de eso ese soporte clínicamente tendrá el nombre de dependencia emocional pero...
