Epílogo

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Tardó un tiempo en saber lo que había sido de Niall durante los largos meses que estuvieron separados.

No había una razón particular para saber toda la historia, solo persistente curiosidad.

Observaba sus acciones de reojo. Absorbía sus nuevas costumbres para complementar sus pequeños descubrimientos, y cuando Niall a veces soltaba alguna pequeña anécdota, la atesoraba para asegurarse de no olvidarla jamás. Quería saberlo todo, pero era incapaz de preguntar directamente. No veía realmente el punto.

Niall le ofrecía la misma amabilidad. No preguntaba sobre su tiempo lejos de él, ni juzgaba su actitud arisca por la mañana que nacía de él como resultado de la poca acostumbrada compañía, o su malhumor puntiagudo que a veces brotaba de él aún cuando no quería que este apareciera en presencia del omega. Trataba de que no ocurriera de manera habitual, por lo que ponía toda sus fuerzas en tratarlo con amabilidad, en no sentir miedo. En no arruinarlo.

Aún así el dolor se las arreglaba para escapar desde las grietas de su corazón en forma de silencio y desconfianza. En desayunos sin ningún intercambio de palabras, o en preguntas sin respuestas que guardaba porque dudaba de su elección de palabras.

Pero Niall tomaba todo aquello con pequeñas sonrisas, y trataba de enmendarlo con tímidas caricias.

Harry podía sentir sus preocupaciones evaporándose en el aire con cada beso que el omega depositaba en su sien cada mañana.

Acostumbrarse nuevamente a Niall debería haber sido difícil, con ambos tanteando el terreno aterrados de perderlo todo nuevamente, pero no lo era.

Aquella parecía ser una de las noches en las que de Niall se colaba un pequeño retazo de su tiempo en soledad. Tenía los ojos perdidos en el techo, un antebrazo bajo su cabeza luego de haber luchado unos cuantos segundos tratando de buscar la posición más cómoda para dormir, y un cansancio fantasmal desprendiendo de él.

Olía a sus productos de ducha, a su crema Tom Ford y al chocolate que había insistido en comerse aun cuando ya eran casi las once de la noche. Harry no lo querría de ninguna otra manera, y estuvo a punto de creer que no lo había escuchado cuando Niall decide responder.

— Estamos tratando de revivir la vieja empresa familiar. Blue Quilt.

Harry había preguntado sobre su día, pero recibió algo más. Había mucho que desempacar en aquella pequeña oración, pero su atención se centró en el "estamos". Niall lo entendió así cuando observó su ceja alzada.

— Encontré a una prima en Seattle. Ni siquiera había pensado en tocar ese pequeño pedazo de historia familiar hasta que Lydia lo mencionó — su mano se empuña contra las mantas y las sube para cubrirse hasta la nariz, Harry busca su mano para atraparla en la suya — más que una compañía textil ahora es un taller de alta costura. No es muy grande, en realidad, y estamos lejos de obtener ganancias en el tema, pero ella necesitaba información sobre el inicio de actividades de la empresa y algo de patrimonio y yo no tenía nada que hacer. Tampoco es algo permanente para mí, no sé mucho de negocios tampoco, solo el lado ya de por sí corporativo, pero soy bueno investigando. Es la hija de la hija del hermano de mi abuelo, lo que me parece es una prima en segundo grado, aunque no estoy seguro — completamente ajeno a su divagación, toma un respiro para no quedarse corto de aire — Es extraño, ¿no? Un día buscas información sobre tu familia para saber si hay... alguien más, y luego solo tienes que entrar a Facebook para que el trabajo se haga por sí solo. ¿Sabías que no usaba Facebook desde el año 2010?

Decir que estaba completamente enternecido por el disperso omega era poco. La mirada de Harry, cariñosa y comprensiva se detiene en el unos pocos segundos antes de borrar su sonrisa para dar paso a una mueca más acorde a él. La sonrisa lobuna le sienta algo mejor, aunque no es como si Niall lo notara. El omega parecía demasiado concentrado en el techo como para mirarlo.

say my name ; nsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora