Durante la noche estuve pensando mucho en todo lo que había sentido con el asunto del dije, no logré entender mucho, de hecho me quedé con más dudas; Anahí viene a despertarme temprano, aunque yo ya estaba despierta desde hace rato. Salimos de la habitación, me lleva por un par de pasillos y un patio hasta llegar a un comedor techado, hay muchas mesas con bancas; vamos a un extremo del comedor y tomamos un plato y un vaso cada una, hay carritos con bandejas con comida, como en los buffets, me sirvo avena cocida y me llevo un plátano y una manzana, Anahí se sirve carne con frijoles y arroz, me da su vaso y se lleva una jarra con agua natural.
Pasamos entre varias mesas hasta dar en la que está sentado Carlos, hay unas 6 personas con él, me siento cerca de un extremo junto a Anahí y una chica de cabello corto.
— Buen día, chicas. — nos saluda Carlos.
— Buen día.
— Buenos días.
Como en silencio mientras los demás hablan un poco entre sí; Carlos está hablando con el chico que ayer me asustó sobre autos, creo que es el trabajo del chico, Eric. Después de que terminamos de comer, Anahí y yo llevamos nuestros platos a un cuarto cerca de donde los tomamos y los lavamos, secamos y acomodamos en unos estantes grandes, de regreso Anahí me deja en la mesa en donde solo quedan Carlos y Eric.
— Me voy a la escuela, te veo luego Dani. —nos despedimos de beso y se va. Me siento algo incómoda en el extremo de la banca, me pongo a toquetear la cadena y solo miro al frente, no sé que hacer aquí o si puedo salir o algo, o si debería hacer labores aquí; llevo aún la mochila conmigo, no me he despegado de ella y creo que ví a algunos mirándome raro por traerla durante el desayuno; algo se mueve cerca de mi, Carlos se sienta enfrente y le sonrio, solo porque sí, por ser... ¿amigable? ¿amable? Carlos me sonríe enseñando los dientes, tiene un colmillo desalineado; dejo caer la cadena, intuyo que tal vez me diga algo por ese asunto de "no te la quites a menos que...."
— ¿Que tal dormiste? — estuve bostezando un poco, me dormí tarde y desperté antes que todos.
— Bien, gracias.
Me mira, intensamente, desvío la mirada.
— Vamos, te enseñaré el lugar.
Se levanta y yo hago lo mismo, aún no me siento del todo cómoda con él, pero desde que lo conocí no me pareció del todo incómoda su presencia.
— ¿No tienes que trabajar?
— Me tomaré el día libre.
Vamos por un pasillo en donde hay muchos lockers pintados de gris de un buen tamaño, me da un candado con llave y me señala un casillero
— Ese es tuyo; puedes dejar tus cosas ahí.
Meto la mochila y cierro poniéndole el candado, me guardo la llave en el bolsillo del pantalón.
Vamos primero al auditorio, el escenario queda perpendicular a la entrada principal que resultan ser dos bardas casi terminadas que van del piso al techo, de forma que queda un pasillo en forma de S; pasamos por el edificio en donde están los dormitorios, por las pequeñas habitaciones/ departamentos, y por las regaderas que quedan en medio, me dice cuáles son las de chicas y cuáles las de chicos, y me explica que en medio de las regaderas hay una habitación:
— Es una bodega, hay ropa, zapatos, sombreros, gorras, puedes tomar lo que quieras pero debes devolverlo, es como bienes comunitarios, les pertenecen a todos y a nadie.
Detrás de las regaderas está el área de lavado, hay lavadoras y algunos lavaderos y tendederos, aunque las lavadoras tienen centrifugadora; también pasamos de nuevo por el comedor, me muestra la cocina y me informa que se rola la labor de cocinar cada semana a una manada diferente; hay un gimnasio y tiene de todo, dice que también puedo usarlo siempre que quiera; hay varios patios por lo que hay mucho lugar libre entre las construcciones y hay bancas de cemento; también hay un par de canchas múltiples techadas; el estacionamiento tiene 3 niveles hacia abajo pero parece que en el último solo se almacenan algunos autos viejos; hay, estrictamente dicho, dos entradas: la principal y por el estacionamiento, pero hay otro par en la parte del estacionamiento y una cerca de la entrada principal; hay una biblioteca en el primer piso de un edificio, y en la parte baja hay computadoras; más o menos en el centro de todo está un pequeño edificio, es una especie de pequeño hospital con dos consultorios, y en la parte de arriba hay cuartos con camillas . Hay muchos pasillos y pasillos dentro de los edificios que dan a los patios, por lo que terminó algo desorientada.
— Tenemos un cirujano, es muy bueno, pero no vive aquí aunque se pasa algunas veces a la semana, también hay un par de enfermeras y unos estudiantes de medicina.
Nos sentamos en una de las bancas de un patio, me siento con las piernas cruzadas.
— Bueno, ya conociste a un miembro de la manda: Eric. Contigo somos 11, también están Ximena, Pablo, Brenda, Alejandro, Noé, Fabiola, Carla y Fermín. Creo que todos son mayores que tú, ¿Qué edad tienes?
— 15
— ¿Cuándo cumples los 16?
— En diciembre.
— Bueno, pues Eric cumplió los 17 hace unas semanas y Brenda, la mayor, cumplirá 22 en unos meses. Ésta noche haremos un ejercicio en manada, para que te integres. — trago saliva, no estoy segura de querer conocerlos.— Dime ¿cuántas veces te has transformado completamente?
Frunzo el ceño, ¿transformarme completamente? ¿Qué hay otra forma de transformarse? Si es así, Jaime nunca dijo nada.
— Una...
— ¿La primer noche después de la mordida?- asiento — ¿Después de eso, en estos 6 meses no te has vuelto a transformar? — me muerdo el labio.
— Bueno... Una vez, pero — miro detrás de él— a Jaime no le gustó y no quise volver a repetir la... experiencia.
Se queda en silencio, le miro, y se ve pensativo, después de unos segundos asiente lentamente.
— ¿Cómo hacías para coordinarte cuando robaban?— siento como la cara se me pone caliente de vergüenza pero contesto:
— Mmm, aprendí a escuchar más lejos— me rasco la nuca —, como a escuchar más que las personas normales, y a concentrarme en un lugar específico para no... para no escuchar ruidos de otros lugares, como en los vagones del metro: me concentraba en escuchar a dos vagones de distancia y el ruido de los demás vagones no lo oía.
— ¿Y el resto de tus sentidos, aprendiste a ver mejor, oler mejor..? — niego con la cabeza.
— ¿Cómo aprendiste a escuchar mejor?
— No estoy segura, simplemente pu... no lo sé.
— Okay; bueno, aprenderás a controlar todos tus sentidos, y tus sentimientos para que puedas controlar las transformaciones.
Asiento, estoy nerviosa, los métodos de Jaime no eran muy ortodoxos y temo que Carlos sea igual.
— Ah, ahora que me acuerdo, puedes salir cuando quieras y pasar el día dónde quieras, siempre y cuando no te pongas en peligro, pero debes volver antes de que oscurezca y dormir aquí; ¿Tienes teléfono? — asiento, es bueno saber que no estoy aquí encerrada— pues si por alguna razón se te hace tarde o si necesitas que pase a recogerte a algún lugar o algo, avísame.
Me da su número y prometo hacer caso a sus indicaciones.
— Lo que me recuerda, las reglas...
Básicamente son sobre respetar a los demás, responsabilidad, igualdad, no discriminación, ayudar en lo que se necesite, trabajar para mantener un bien común; y dentro de la manada también la camaderia, aprender a trabajar en equipo, cuidarnos los unos a los otros, lealtad, honestidad, y otros tantos más.
— Y es muy importante que recuerdes que no se toleran la violación ni el acoso, no importa de quien venga, está totalmente prohibido, por lo tanto, cualquier práctica sexual, o amorosa, debe ser consensuada ¿entiendes? — asiento, aliviada, al menos tienen medidas estrictas para ésto y eso me quita un gran peso de encima. — Quiero que sepas que cualquier cosa, ven siempre conmigo y cuéntame, no importa lo que sea, estoy aquí para ti, siempre.
¡Valla! Cuánta intensidad; asiento un poco asombrada, supongo que a esto me refería cuando sentía que Jaime no era un buen líder, él no se interesaba por mí más allá de como afectaba en sus "negocios".
— ¿Tienes alguna pregunta, sobre algo?
Tardo unos segundos en recomponerme y pensar.
— Bueno... Ayer dijo algo sobre que ésto— saco el collar que estaba por dentro de mi playera— me ligaba a usted y a la manada, y a ustedes a mí, no entiendo bien a que se refiere. — hablarle de "usted" me sonó raro pero hablarle de "tú" siento que sería irrespetuoso.
— Bueno, primero puedes hablarme de tú, no es necesario tanta formalidad. Y respecto al dije, une a una manada de forma que el líder, o sea yo, pueda ser más susceptible todo el tiempo a las emociones de los lobos a mi cargo, de sus emociones y sentimientos más fuertes; y de igual forma tú, y cada lobo de la manada, si se concentra puede sentir las emociones fuertes de los demás, por lo tanto, a veces tu humor puede cambiar el de toda la manada, y el de algún otro miembro puede influir en como te sientas; como tal vez sepas, una manada es más fuerte entre más miembros sean y el que tan fuertes sean indivualmente, con el dije nuestros lazos afectivos son más fuertes, y somos una manada más fuerte y capaz; además, a mí como el líder, me da cierto poder sobre ustedes, poder para obligarlos a transformarse o destransformarse, y siempre que de una orden usando ese poder su instinto lobuno no podrá negarse a cumplir la orden, pero no te preocupes, no suelo utilizar ese poder. Además— añade como si se acabará de acordar—, siempre puedo saber si alguno de mis cachorros me está mintiendo, y te advierto que no tolero las mentiras.
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una nueva manada
WerewolfDani encuentra una oportunidad de empezar de nuevo con una manada que podría convertirse en su familia, todo depende de si abandonará a su vieja manada y a su líder, quien la convirtió. Esta historia es de mi propia invención. Puede que use algunos...
