18

232 7 1
                                        

Holaaaaa, me desaparecí, pero ya volví.

-🐺- -🐺- -🐺- -🐺- -🐺- -🐺- -🐺-

- ¿No se olvidan nada?
- No.- coreamos todos con cansancio cuando Carlos repite su pregunta por cuarta vez.
Subo a la camioneta de Carlos, detrás de su asiento, Mati y Alejandro vienen conmigo, y Carla va al frente, en el asiento del copiloto; Eric va en su Camaro, con Noé y Pablo; Brenda lleva su auto, con Ximena, Fabiola y Fermín.

Me recuesto en la ventanilla en cuanto salimos del estacionamiento, me hago bolita mientras espero que la calefacción caliente el interior. Un bostezo sale de mi boca, empañando el cristal de la ventana, todo está oscuro afuera, apenas son las cuatro de la mañana.
Alejandro se recuesta en mí, pasando su brazo por mi cintura, lo ignoro mientras cierro los ojos, dispuesta a dormir.

Carlos organizó un viaje a acampar a una reserva natural, a un bosque de varias hectáreas; son los últimos cinco días antes de que Brenda inicie su semestre y quiere que pasemos tiempo de calidad, últimamente ha estado muy ocupado con su trabajo, incluso no lo hemos visto en días, tal vez, en parte, el viaje sea porque se siente culpable; también es una buena opción para que agotemos energía, para que nos transformemos completamente.

(...)
- Chicos...
Despierto con la voz de Carlos llamandonos; abro los ojos, ya salió el sol y estamos estacionados en un paradero a una orilla de no sé cuál carretera o autopista. Carlos sigue llamandonos, intentando que Alejandro y Mati despierten.

- Oye...- murmuro, con voz ronca, mientras sacudo a Ale por el hombro; Carla se gira en su asiento para remover un poco a Mati.

Bajamos para entrar al restaurante a comer algo e ir al baño.
Antes de regresar a la camioneta me quitó la sudadera, llevo a Alejandro a mi lado, abrazándome por los hombros, yo llevo la mano en su cintura; caminamos juntos al rededor de los autos mientras hablamos de sus amigas de la universidad, dónde acaba de empezar el primer semestre. No las conozco, pero cuando le pregunto, siempre tiene algún chisme que contar; ya hasta siento que también son mis amigas.
Regresamos a la camioneta, dónde Carla se encarga de poner la música mientras Carlos bebe de su café y conduce.

- Em... ¿Carlos?- lo llamo, algo dudosa, después de unos cinco minutos que salimos del paradero.
- Dime.- escucho su voz, desde el otro lado del asiento.
Me atravieso por enfrente de Ale, para mirarlo entre los asientos delanteros. Todos, menos él, me miran.
- ¿Es muy tarde para volver a casa? Creo que se me olvidaron algunas cosas.
Se gira un poco en su asiento y me da un sape un tanto fuerte. Suspira antes de comenzar a hablar en un tono de fastidio combinado con enojo.
- Por eso les pregunté si llevaban todo...
- Pero no te enojes.- le pido haciendo un puchero que él no ve.
Mis labios se curvan un poco hacia arriba, me los muerdo intentando no delatarme; Carlos me ve por el retrovisor justo en el momento indicado, vuelve a girarse un poco y me empuja de la frente hacia atrás.
- Muy graciosa, si se te olvidó algo ni modo.
Me acomodo detrás de su asiento, pasando mis brazos por los lados y recargando las manos en sus hombros, en una especie de abrazo, pongo mi mejilla sobre su cabeza.
- Eres un amargado.- le digo con cariño.
Me hace una caricia en el cabello antes de devolver su mano a la palanca de velocidades.
- Un amargado que puede castigarte.- dice a la ligera.
Sonrío con su cabello rubio metiéndoseme a la boca.
- Eso crees tú...- contraataco en un susurro.
Los otros tres corean un "Uhhhh", hechando más leña al fuego. Cierro los ojos, recargandome más en Carlos, creí que no lo había dicho tan fuerte.
- No es cierto, si puedes castigarme- le digo con voz aguda-, no le hagas caso.- agrego cuando Mati le dice a Carlos que si él estuviera en su lugar ya me habría castigado nomás por estar de habladora.
- Siéntate bien.- me dice con voz seria, lo hago, pero por el retrovisor puedo verlo sonreír un poco.

una nueva manadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora