El mundo y los personajes de teen wolf que mencione son propiedad de Jeff Davis.
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- ¡Eso no es verdad!
Giro los ojos por centecima vez al escuchar a Matías quejarse por algo que no cree que sea verdad de la serie que estamos viendo.
- Cállate y solo ve la tele.
- Pero es que está mal, no nos cambian los ojos a color rojo o amarillo. ¿O sí?- dice mientras en la tele Dereck le pone los ojos rojos a Scott.
- Mmm... Creo que solo cuando nos convertimos totalmente en lobos se ponen amarillos, y es raro cuando son azules,- me encojo de hombros, aunque no me ve hacerlo- eso dice Fabi.
Estamos sentados en el piso de su cuarto, comiendo sushi, mientras los chicos y las chicas en la tele luchan contra el kanima. Hace unas semanas encontramos la serie y es algo irónico verla, después de todo somos licántropos viendo una serie de licántropos.
- ¿En la vida real también hay cazadores?
- Hasta donde sé, solo son aficionados: gente que ve películas y eso, y se vuelve paranoica y va "cazando" personas; por eso no debemos dejar que nos vean convertirnos, las personas tienden a atacar lo que no entienden. Pero, de nuevo, no lo sé, nunca me he encontrado con ninguno, es solo lo que me dice Carlos y es la mejor fuente de información que tengo.
- Nunca estás segura de nada.- pongo los ojos en blanco y bufo.
- Solo de lo que me ha pasado a mi misma. Y si te molesta tanto que no sepa, tú dime si hay cazadores, llevas más tiempo metido en esto que yo.- le suelto de mala manera.
- Si supiera no te preguntaría; además, parece que sé menos que tú sobre éste mundo.
Nos quedamos callados, ahora están Stiles y Derek en la alberca de la escuela mientras el kanima los asecha. Hace un par de meses Matías y yo empezamos a hacernos amigos, ahora pasamos muchas tardes juntos, sobre todo en su casa, a mi "casa" nunca ha ido, es genial tenerlo de amigo, aunque su casa queda casi al otro lado de la ciudad; hace poco le conté cómo es que soy una mujer lobo, y él me contó que nació siéndolo, su madre biológica salió una vez de caza y lo dejó en su refugio, llegaron las autoridades y se lo llevaron a una casa hogar, ahí lo adoptaron Carmen y Sergio (sus padres actuales), y cuando empezó la pubertad también los cambios de la licantropia, y desde entonces se lo ha ocultado a sus padres, lo cual no es demasiado difícil ya que trabajan la mayor parte del día.
Suena una notificación en mi teléfono, lo tomo del piso y leo el mensaje de Anahí:
A: *Vamos al centro?*
D: *Estoy con Mati*
A: *🙄 Pues que vaya también*
D: *A que vamos a ir?*
A: *Nelly ocupa unas cosas para la escuela y Raúl me dijo que si podía ir*
- Matías.
- ¿Mm?
- ¿Quieres ir al centro conmigo y con Ana?
- ¿A qué?
- Por unas cosas para la escuela.
- No.
- ¿Seguro?
- Sí, Ana se la pasa hablando.
- Lo dice el que ve un capítulo sin hablar.- le digo sarcásticamente.
D: *en donde nos vemos?*
- Entonces ¿después seguimos viendo la serie? Me voy para acompañarla.- le digo mientras Anahí me responde.
A: *en la Tony, ya voy en camino*
D: *voy saliendo*
- Bueno.
- No la vayas a ver sin mí.- le amenazo con un dedo mientras me pongo de pie y guardo el teléfono en el bolsillo delantero de mis vaqueros, él pone los ojos en blanco; lo despeino y me voy hacia la puerta, hace tiempo que no me acompaña a la salida, no lo necesito y sería "una pérdida de energía" para él.
A: *dónde estás?*
D: *llegando, ya te ví*
Llego a la entrada de la papelería y nos saludamos de beso, entramos y mientras recorremos los pasillos se queja de que tuvo que venir.
- Es que, de verdad, ¿Raúl no tenía a nadie más a quien mandar? No es como que Nelly no pueda venir sola y hacer sus compras, ya está grande. Al menos no tuve que traerla conmigo...
- Sabes que Nelly no puede venir sola.
Le digo mientras mentalmente veo a la sobrina de Anahí: una nena de 12 años bastante mona, a la que Ana adora con todo su ser aunque se la pasé quejándose de ella. Y a Raúl, su líder, un señor de estatura media, con un bigotazo, la piel picada por la varicela, cabello espeso, y bastante carrillero y bailador; no me desagrada pero prefiero mantener el contacto al mínimo.
- Sí, y sus padres no podían venir, y de todos, aquí estoy yo...
- Y yo estoy pintada en la pared.
- Aghhh. Cómo si yo no tuviera nada mejor que hacer que venir a perder mi tiempo....
La dejo que siga hablando y desahogandose todo lo que quiera, no necesito contestar porque habla sin parar, sobre todo cuando está enojada o muy feliz. Mientras trato de no poner los ojos en blanco, encuentro un paquete de plumas de punto fino, de las que utiliza Carlos para sus planos, tomo un paquete, al llegar a la caja pago las plumas después de lo que lleva Ana, y regresamos en el metro, con Anahí aún quejándose.
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- ¿Vas a ir al partido del sábado?
- ¿Por qué no lo haría?
- ¡Solo pregunto!- se defiende en tono ofendido.
Casi le gruño como respuesta, Matías se ha puesto un poco pesado preguntándome todo el tiempo si voy a poder hacer cualquier cosa, desde que le dije que siempre le avisaba a Carlos cuando iba a llegar tarde o cuando iba a algún lugar que él no conociera la dirección.
Vamos saliendo del entrenamiento, por azares de la casualidad, los de chicos y los de chicas son los mismos días a las mismas horas, ambos creemos que nuestros entrenadores se pusieron de acuerdo para eso; vamos caminando a la parada del camión, los padres de Matías salieron por negocios y no volverán hasta mañana en la noche, así que hoy me quedaré en su casa y comeremos tacos.
Una camioneta gris tipo van se detiene a unos metros por delante, hacia donde nos dirigimos; se abre la puerta corrediza y baja alguien, no le presto atención y sigo hablando con Mati sobre los entrenamientos y su próximo partido, en el que es titular. Al pasar al lado de la camioneta, siento como algo me cubre la cara, todo se ve en distintos tonos de café, llevo las manos hacia la cara y siento una tela áspera, al mismo tiempo escucho a Matías quejarse de dolor y escucho algo caer al piso, me entra más pánico al pensar que es mi amigo, antes de que pueda hacer nada siento algo contra mi costado, a la altura del riñón, y después una descarga eléctrica que hace que me doble y retuerza, siento como me toman de los brazos y me empujan a un lado, caigo de costado e inmediatamente siento algo, o a alguien, chocar contra mí, escucho la puerta cerrarse; me peleo con la tela que tengo ella cabeza, siento como alguien intenta luchar a mi lado y, cuando me estoy sacando la manta, veo como Matías deja de patalear y se queda muy quieto, veo un hombre con camisa de cuadros acercarse hacia mí con algo blanco en una mano, intento levantarme pero el tipo se lanza contra mí y me tira en el suelo, tiene todo su peso sobre mi pecho y mis brazos, pone su mano en mi boca y nariz, hay algo en su mano como un trapo o una estopa, lucho intentando no respirar, me retuerzo y trato de girarme pero no logro quitarmelo de encima, intento patearlo, patear lo que sea, mis pulmones queman, siento desesperación, mi cabeza, mi cuerpo me gritan que respire y, al final, lo hago: por mi nariz entra un olor horrible, me golpea inmediatamente y siento el cerebro embotado, no pasa mucho hasta que siento que pierdo fuerzas, tengo mucho sueño, los párpados se me cierran pero sigo moviéndome, sigo intentando quitarme al hombre de encima, intento no dormirme. Pero al final, los ojos se me cierran y ya no sé nada.
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una nueva manada
VârcolaciDani encuentra una oportunidad de empezar de nuevo con una manada que podría convertirse en su familia, todo depende de si abandonará a su vieja manada y a su líder, quien la convirtió. Esta historia es de mi propia invención. Puede que use algunos...
