Termino de colocarme mis pantuflas, tomo mi cuaderno y voy caminando con precaución hacia la puerta, hace más de 10 minutos que mi casa está en completo silencio, lo cual no me gusta para nada en absoluto porque significa que me costará más trabajo salir sin hacer alguna clase de ruido. Abro mi puerta con sumo cuidado, miro el pasillo y las puertas en el, las luces de cada uno de los cuartos están apagadas, salgo y cierro la puerta de la misma manera en que la abrí, camino muy despacio para no hacer ruido, no quiero que alguien despierte y me pille aquí afuera, porque de hecho, soy muy mala mintiendo. No tengo problemas hasta llegar a las escaleras, donde me quedo a pensar un buen tiempo si en verdad Christopher merece que me castiguen por su culpa, no quiero ser castigada, hace mucho que no me castigan y pienso seguir así un buen tiempo. Tomo la llave de la puerta principal y la abro, todo genial, salgo con nerviosismo de casa y con mi corazón latiendo a mil, lo e logrado, sonrío y cierro la puerta ¡Lo e logrado!
De pronto mi sonrisa se desvanece
-¡oh, mierda!
Olvide las malditas llaves en la puerta, joder ¡deje las jodidas llaves en la puerta! Gruño ante mi incompetencia y veo a Christopher que me está mirando desde aquel árbol justo donde lo dejé, está frunciendo el ceño, yo ruedo los ojos y camino hacia el, tengo que fingir que nada paso y que no olvide las llaves en la puerta de mi casa con cerradura automática por estúpida, al menos delante de Christopher, debo de hacerlo.
Antes de que yo cruce la calle el lo hace, la escasa luz que hay solo me permite ver su rostro pálido, ya que esta vestido de negro y es difícil distinguirlo en las sombras, cuando se pone frente a mi yo me detengo;
-este no es mi problema pero ¿dejaste las llaves detrás de tu puerta, cierto?-pregunta
-tienes razón, no es tu problema.
El asiente satisfecho con mi respuesta
-vamos
-¿qué? ¿A donde?-pregunto con le ceño fruncido, el rueda los ojos y responde;
-a hacer el práctico, Liza.
-podemos hacerlo aquí mismo
-claro, como es de noche y somos las únicas personas paradas en medio de un patio a las una de la madrugada, no se vería para nada extraño ¿no crees?
Yo entrecierro los ojos ¿porqué siempre que le digo algo me responde a la defensiva?
-bien, lo haremos en tu auto.
-¿haremos qué, Liza?-se cruza de brazos con el rostro algo burlesco, no puedo decir si esta sonriendo o no, ya que sólo alcanzó a verle los ojos, pero su pregunta logró incomodarme y puedo ver en su mirada que lo está disfrutando.
-hablo del práctico
-ese también podemos hacerlo en mi auto
Yo frunzo el ceño ¿porqué está coqueteando conmigo? Esperen...¿lo está? Esa clase de comentarios no son habituales cuando se está dirigiendo a mi, estoy más que segura de que algo grave le debe de estar pasando para que se comporte amable-coqueto conmigo, eso o enserio quiere que haga el practico por él. Christopher no esta sonriendo, eso me hace dudar el chiste en su broma, claro...si es que era una.
Yo busco con la mirada su auto para ir y refugiarme en el de este momento tan incómodo, pero no hay ninguno en frente de la calle, de hecho, no hay ninguno en toda la cuadra.
-¿y tú auto?
-ese es el chiste, Liza, no tengo un auto.
Yo lo miro confusa, no le halle la gracia a lo que dijo, de repente logro entender su punto y me rio sola, el no estaba coqueteando conmigo como creí, Christopher me mira fríamente, yo dejo de sonreír y le pregunto;
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Raro ©
Romance-No soy tu amigo. No planeo serlo. No me hables o busques, alejate por tu bien. Un buen comienzo para una gran historia, me dije a mi misma irónica. ¿Y ahora cómo terminaría el puñetero trabajo que nos asignaron? Mi compañero y mi futura posibilida...
